En punto de las 12:01 de la madrugada, el candidato a la presidencia municipal de Guadalajara, Pablo Lemus Navarro acompañado de los integrantes de su planilla, se olvidó de Enrique Alfaro, del banquito, de la austeridad, y en medio de una gran bufalada, una cargada más grande que las que había en el viejo PRI, empezó una campaña que no pinta claro, pero el triunfo está en franca disputa con su opositor Carlos Lomelí.
Pablo Lemus, con su pierna quebrada, con un estilo claramente estruendoso, de opulencia, sepultó todo lo de Alfaro y arrancó como si esto fuera de gastar dinero. En su discurso hizo un reconocimiento a Ismael del Toro, ‘por su trabajo’ deseándole la recuperación de una de sus hijas, pero dijo, según lo escribió en sus redes sociales: “¡Hoy arrancamos bien pilas con Guadalajara! No dejamos pasar ni un minuto para estar cerca de las y los tapatíos.
“Les agradezco la oportunidad de ser escuchado y compartir la idea de ciudad y de Gobierno que queremos para Guadalajara, y por supuesto, agradecer al gran equipo que me acompaña.
“Vamos a gobernar bien y de buenas, como ya lo hicimos en Zapopan, donde ya demostramos que no estamos condenados a tener malos gobiernos y se puede construir un gran proyecto de la mano de las y los ciudadanos.
#ÁnimoGuadalajara ¡A ganar!”.
Bueno, de momento ese es el tono de los discursos y el inicio de las campañas en Movimiento Ciudadano que además “lucieron” con la presencia de personas que laboran en el gobierno del estado y en otros ayuntamientos, o sea “invitados a fuerza”.

Enrique Alfaro Ramírez… Su banquito, el discurso de su refundación
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