Ahora sí que salieron rayos y centellas de la mañanera y fue el propio presidente Andrés Manuel López Obrador quien apagó el “fuego amigo” -de manera drástica- que la embajadora eminente Marta Bárcena había enderezado contra su ex jefe el Canciller Marcelo Ebrard.
Mural subió esta nota que también está en Reforma: “El Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, tronó contra Martha Bárcena (sic) luego de que la ex Embajadora afirmó en una entrevista que el Canciller negoció las políticas de expulsión de Estados Unidos en secreto.
“Ebrard aseguró que Bárcena no sólo se ha dedicado a calumniarlo desde que salió de la Administración (sic), sino que le tiene un “rencor obsesivo”.
“La ex Embajadora se ha dedicado desde que dejó su cargo a calumniarme en todos lados en donde ha podido. Es un rencor obsesivo diría yo, su gran objetivo no es la verdad, sino ver cómo me hace daño todos los días”, sostuvo en la conferencia mañanera”.
Cabe aclarar algunas cosas: 1) si Marcelo Ebrard se quiere bailar -mentirle- al presidente no podría. Andrés Manuel López Obrador se daría cuenta y lo pondría de patitas en la calle. Nadie, ningún secretario puede negociar algo si no lo aprueba el hombre fuerte del país 2) López Obrador no puede dejar que nadie “de casa” interfiera con golpes en la sucesión y 3) qué mejor defensa que el presidente hizo de uno de sus hermanos, que prestarle el foro mayor de este país para que se defendiera y el Canciller lo hizo sin rodeos: acusó a la embajadora honoraria de tener hacia él “rencor obsesivo” y se ve, rencor excesivo.
La sucesión presidencial 2024 está en calma.
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