
Óscar Ábrego
Por si le faltara algo, al Movimiento Ciudadano se le está complicando de más la postulación de quien lo representará en las urnas tapatías.
A menos que me equivoque, en realidad ya sólo quedan dos finalistas: Verónica Delgadillo y Salvador Zamora.
A la senadora –según me dicen- la impulsan Dante Delgado y Clemente Castañeda; mientras que al alcalde de Tlajomulco, hacen lo propio Pablo Lemus y el gobernador Enrique Alfaro.
Si es así, entonces se trata de una decisión compleja, pero no difícil.
Me explico.
En la política, como en el póker, hay que arriesgarse con las mejores cartas.
En el caso de Guadalajara hay un par de situaciones innegables.
La primera, que la marca Morena supera, en prácticamente todas las encuestas conocidas hasta hoy, por diez puntos o más al emecé.
La segunda, que cuando aparece en los mismos estudios de opinión el nombre de Salvador Zamora, éste alcanza un nivel competitivo que nadie de sus correligionarios logra.
Dicho de otro modo, si el MC quiere jugar en serio, tiene que mandar por delante a quien además de ser su opción más rentable, es el único que lo acuerpa un equipo verdaderamente calado en las grandes ligas.
Si Tlajomulco es considerado el nuevo motor económico de Jalisco, no es porque Zamora sea buena onda, sino porque la gente de confianza que lo rodea posee un perfil de alto nivel.
Tengamos en cuenta que un ayuntamiento es más que una agencia de colocaciones, es el epicentro administrativo y operativo en el que se toman las primeras grandes decisiones en favor de la comunidad.
Si el Movimiento Ciudadano pretende conservar la capital política de la entidad, entonces debe poner sobre la mesa a su mejor carta, porque el morenismo apostará el resto en lapróxima partida.
@DeFrentealPoder
*Óscar Ábrego es empresario, consultor en los sectores público y privado, escritor y analista
político.
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