
Por Manuel Gutiérrez
La cuatrote, sin duda es revisionista y fundacional, acaba de abrogar la Física, y cambió la Ley de Gravedad de Sir Isaac Newton, economista también al establecer con la caída del trabe del Tren el Insurgente, rumbo a Toluca-CDMX iniciado por Peña Nieto, que los cuerpos no caen, sino que tan sólo se deslizan.
El Tlatoani López fue causante de que se truncara la gran obra del NAIM en Texcoco, conocido por el “pecado original” del Peje, según lo bautizara Ricardo Rocha. El mismo al percatarse de la decisión que tomaría, contempló que muchas de sus obras podrían paralizarse, anularse o modificarse de tal manera, que no correspondieran a sus designios. Por eso inventan juegos de palabras, sus obras no se derrumban, no caen, no deterioran, todo lo contrario: Se deslizan.
Construir bajo presión, es decir que un aeropuerto debe estar terminado en 2 años, y un tren maya militar en 4, genera consecuencias naturales, pero la voluntad del Tlatoani se hizo realidad pasara lo que pasara, se destruyera el medio ambiente, vestigios arqueológicos, o poblaciones ancestrales.El caso del Tren de Toluca, comenzó con un presupuesto de 30 mil millones de pesos y Peña quería inaugurarlo. Su sexenio terminaba y preguntó por su tren, y le dijeron los constructores –los mismos que después contrató la 4T- “No esta listo mi Lic. hay que hacer tuneles, puentes, accidentes del terreno…pero con otros 30 mil millones lo terminamos, ya verá”. Y nadie vió.
Peña se fue a hacer su libro que saldrá entre gran morbo en próximo mes. Llegó el Peje, y otra vez, vengan otros 30 mil millones….para 57 kilómetros de vía de tren. Y nada, que ya se va López, y no pueden terminarlo.
Incluso ya tienen la receta para Claudia Shein, si es que gana, porque 4 puntos porcentuales no son nada, pese a los miles de millones y años gastados en su campaña, ante la favorita del pueblo Xóchitl. La canción será: “Lo terminamos con otros 30 mil millones” y Claudia podrá reinagurarlo, porque ya lo hicieron Peña y el Peje, pero la tercera es la vencida; Xóchitl puede llegar con la espada desenvainada, “bola de ratas lo terminan y los entregan bien y punto o tambo” pero necesita ganar antes.
Cuando pones al reloj como enemigo, por la obsesión del miedo a perder el poder en cierto momento, las consecuencias que surgen son inevitables.
1.- Sobre-costos. Todas las grandes obras del sexenio, tuvieron un impacto de precios ajustado sobre la necesidad de tener velocidad en el avance de la obra. Todo constructor sabe que los proveedores se mueven a un tiempo, y tarde o temprano aparecen desabastos por flujos de mercado, por aumentos en la demanda. Cuando existe una gran demanda, se genera un aumento de precio, y menor oferta, dado que se produce escases.
Esto afecta regularmente al acero y al cemento. Pero para mantener la velocidad de la obra por la exigencia del Tlatoani, se recurrió a pagar más y a subsanar escases con materiales que pueden ser de otros proveedores, de otra calidad a otros precios y ahí es donde entran los hijos del presidente, los sobrinos, y Almicar Orlan, que venden una calidad insuficiente a un precio de grava de verdad, de ahí la grabación en que se ríen “porque el si el tren maya se descarrilla, sería otro pedo” como lo demostró Carlos Loret.
2.- Estimaciones Ficticias. Todas las grandes obras del sexenio se generaron sobre la estimación errónea de un precio bajo, influido por discursos políticos, justificaciones ideológicas o temas emblemáticos.
Ese precio bajo era insostenible, por la sencilla razón que el mismo tiempo modifica los precios de mercado. La intención del Tlatoani era que sus obras fueran más baratas, y en corto tiempo, pero por decreto: Eso ocasionó una consecuencia inflacionaria de los precios que al mismo tiempo que invertía en el Sureste, volvió muy caro para los nativos, el consumir bienes la gran inversión alteró la vida cotidiana como la gran maldición, caso Paraíso, Tabasco.Pemex tiene experiencia en distorsionar la economía primaria en el sureste, cuando con su obra y altos sueldos, hacen imposible la vida de los locales.
Otro efecto, fue por alardear esos precios bajos, el lograr construir a precios reales, hizo que automáticamente se cayera en la figura del sobreprecio.
Es decir, la premura y autoritarismo presidencial, desataron esa consecuencia, nada resultó conforme a cifras iniciales. Pepe Yuanes, candidato opositor de Veracruz, denunció a Rocio Nahle, de Morena, anterior titular de la SENER, de vivir en una isla mansión, con canales para yates, para lo cual tendría que trabajar durante 37 años para lograr esa propiedad, pero tiene otra en Boca del Río a nombre de una sobrina, una prestanombres, que lujos.
3.- Seguridad Nacional y secreto de estado.- Otro de los grandes errores de una administración populista que alardeaba de su pureza, fue que con la idea de evitar críticas a sus proyectos, ordenó que se cobijaran sus obras faraónicas bajo el secreto militar, lo que le dio una capa de sombra natural al Ejército y Marina metidas a constructores. Adicionalmente arrojó una opacidad oficial sobre esas obras, que terminaron en manos de hijos, amigos y cercanos del presidente, con presunciones de escándalo por corrupción. Es decir, al cubrir el truco, ni el mismo mago supo en que momento le robaron el conejo y le pusieron otro alebrije.
Nadie pide cuentas, ni transparencia, es secreto para proteger las grandes obras de sus enemigos conservadores, según López, es un paraíso de protección para la corrupción.
Ese manto de secretismo, da impunidad en todas esas obras, y incrementaron su costo, al cubrir el gasto adicional de los manejos, tributos, necesarios para realizarlos, beneficiando a sus gestores. Los procedimientos de adjudicación fueron omitidos para hacer adjudicaciones directas a los favorecidos gente del primer círculo del presidente López.
Las prisas hicieron que muchos militares acordaran subcontratación con empresas, y una vez recibida su tajada se despreocuparan por otra cosa que no fuera el término en tiempo de la obra y los contratistas a su vez, tenían que hacer “redituable” la obra con los extras, abriendo un grave riesgomenos material o de menor calidad.
Un círculo vicioso por lo que se descarrila el tren maya o se deteriora el techo del AIFA, además de desprendimiento de láminas del techo, goteras o deslizamientos, el nuevo concepto.
3.- Las grandes obras requieren obras accesorias. Crear un aeropuerto, crear un puerto, no es solamente hacerlo para que lleguen los navíos aéreos o marinos.
El verdadero problema es que debe hacerse una infraestructura completa, tanto de comunicación, servicios, como centros de población, porque para que funcionen necesitan gente, que requiere espacios, recreación, seguridad, comunicaciones, zonas de vivienda, y vías de transporte eficiente e inversión para almacenar, carga y descarga, y mover las materias y mercancías.
El AIFA se terminó antes que las comunicaciones necesarias para llegar a él, sin resolver los problemas con la distancia con la capital de la república. Esto jugó muy duro contra la nueva instalación aún con toda la retórica, porque a nadie le sirve un aeropuerto al que no se puede llegar.
Un proyecto nacional, partía de crear primero la infraestructura y luego la gran obra para detonar el desarrollo, arraigar a la gente con el empleo, destinar flujos de ingreso en la misma zona, generando nuevas plusvalías de bienes raíces.
El neoliberalismo ponía la infraestructura y comprometía o se asociaba con la obra que bajo sello de inversión privada, detonaba el desarrollo, así se creó Cancún, Ixtapa, y muchos otros centros turísticos-hoteleros, carreteras y aeropuertos por el estado, primero.
Los neoliberales nunca hicieron grandes obras contra reloj.Paso por paso. Simplemente el túnel de Real de 14, tardó sesenta años en ser terminado, el Chihuahua- Pacífico de ferrocarril, fue un sueño desde Porfirio Díaz, y terminó en los sesentas, pero no llegaban a destruir lo avanzado, continuaban y pasaban la estafeta.
Luego la gente demanda escuelas, iglesia, centros culturales, centros comerciales. Pensar en obras que marginan estos aspectos, sin racionales y bien planteados desarrollos urbanos, es echar por tierra un proyecto. Planeación, rentabilidad, control de la inflación en la zona, seguridad para atraer la vida y la inversión, son imprescindibles.
En el pasado en la era de Luis Echeverría, pese a su preferencia por los economistas como sumos sacerdotes del siglo XX –dixit- no les hizo caso cuando determinó que la Siderúrgica Las Truchas, quedara en el puerto de Lázaro Cárdenas, generó que gente tuviera que ir y venir desde Monterrey, donde sabían de siderurgia, hasta Michoacán.Algo absurdo.
El rodeo de trenes metaleros y camiones, que tuvieron que sumar más de mil kilómetros para llevar al centro del país y al noreste, donde era necesario el acero para ser transformado.
Tuvieron que pasar 30 años, para que ahora Lázaro figure como un puerto atractivo, la siderúrgica tuvo que tener el apoyo de otras plantas menores en Jalisco, Colima, Aguascalientes, pero poder sacar provecho de sus minerales, cuando el gran núcleo demandante es Nuevo León o Coahuila.
Toda gran obra requiere también un tiempo antes de ser inaugurada, y pruebas piloto de producción, para determinar el proceso, los riesgos y generar una cadena productiva, de hecho la realidad será que la refinería comienze en el 2028,en la era de la nueva presidenta porque inaugurar no quiere decir, producir.
Las licitaciones que debieron revisarse, las calidades que debieron comprobarse, así como las medidas de seguridad porque no cabe un descarrilamiento –no quieren usar esa palabra- en los primeros días de operación, retrasos, y fallas del tren a un costo ecológico que lloraremos con las nuevas generaciones.
Pemex lo causó hasta el cansancio desde la era de Echeverría, en Tabasco, en las zonas petroleras, cuando me hablaban de la “planificación a la mexicana” y me vacunaban contra el error común de suponer que flujos de dinero sin ton, ni son, suprime la pobreza y generandesarrollo, todo lo contrario; generan vicios que perturban el crecimiento. La teoría del costo de oportunidad, y del punto de equilibrio, nunca fue tomada en cuenta este sexenio.
PERSONAL COMPETENTE, TRANSFERENCIA DE TECNOLOGIA.
4.- Refiere que hacer una obra faraónica, se estudia primero si se cuenta con los recursos humanos competentes. Si no se tienen deben enviarse al extranjero con metas específicas de preparación para emplearlos en su momento. En México se tomó una decisión de ser autosuficiente, se le pidió a Pemex que no había construido nada en 30 años, que tomara la batuta.
El NAIM se envió a Foster, a Inglaterra, un arquitecto de fama mundial para su diseño, de esta manera preparar a profesionales mexicanos en un proceso era un HUB mundial. Para el AIFA , uso la mano de los militares constructores y otra dimensión inferior funcional.
Los cuadros directivos, la preparación para mantener funcionando, y operar sin contratiempos lo que viene, fue ignorado. Incluso se adoptaron modelos modulares que se fueron ensamblando unos con otros, como un lego gigante en la refinería.
Pero eso es recomendable cuando tienen ya amplia experiencia en hacerlo, de otra manera puede haberdiferencias de medidas, capacidad y energía que afecten al proyecto y su ensamble.
Y como ejemplo final está la prisa de la aerolínea militar Mexicana de Aviación, ramo que muestra que todo empresario sensato en esa materia planea su despegue hastaaños antes, una vez que tiene aparatos nuevos disponibles y operativos, estudios de ruta, permisos de infraestructura en tierra para captación de pasajes y carga y cuadros preparados. Aquí se rentó, se infló, se lanzaron improvisadamente hasta subrogando aviones militares.
Eran los que construían contra reloj, impulsados por la voluntad de poder, por la amenaza de conflictos o por el afán de mostrar resultados en obras, hacer cemento con la ideología.
Esta lección, tampoco la aprendió de la historia el aficionado Tlatoani sólo entendió el voluntarismo del que hablaba Hitler “El triunfo de la voluntad”.
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