
Por Manuel Gutiérrez
En su gira por Coahuila, así como Tamaulipas, el presidente López realizó acompañado de la presidenta electa, su gira del adiós. Esto constituyó un triunfo mediático, un éxito político, como le gusta tenerlos al presidente, que resultó ovacionado. No exagero, ovacionado.
Lo aclamaron en Pasta de Conchos, por rescatar los cuerpos de los mineros muertos, ciertamente. Pero nadie profundizamás álla del triunfo, primero en que el dueño, Germán Larrea, no fue molestado.
Que la CFE sigue consumiendo carbón para generar electricidad, y que finalmente las condiciones de trabajo de los mineros siguen siendo peligrosas, incluso 25 de ellos ha perdido la vida, despúes del episodio de Conchos.¿Entonces importan más los vivos o los muertos?
La vieja fórmula de vencer los molinos de viento del pasado, le funcionó al presidente, que se dejó querer, mientras Claudia siendo el nuevo poder, se veía comparsa, deslucida, sin imán, sin carisma, como lo que es, una empleada de López en lo político.
El asunto es singular. Luego el presidente López fue a inaugurar un sistema de agua potable, que le costaba un gran temor al titular de la Comisión Nacional del Agua, por miedo a que le preguntaran que había pasado.
Pero con el triunfalismo, olvidaron las preguntas importantes.
La primera, el sistema se inauguró por segunda vez y no está terminado, lejos de ello. Fuentes oficiales de Morena, incluso le asignan el 60% de los construido, cuando la segunda visita presidencial, era para ver la obra terminada.
La tercera nadie sabe cuanto costo. Los de Morena, en sus logros dan la cifra de 13.5 mil millones de pesos, pero el costo de la obra se ha elevado a 19 mil millones de pesos.
Por eso el de la Comisión Nacional del Agua, Germán Martínez, temía ser interpelado por el presidente y exhibido. Resulta que el sistema del agua del río Nazas, se diseñó para abastecer 14 municipios, pero en la práctica solo abastece 4 de ellos, y la cantidad de agua prevista para abastecer es menor de lo esperado.
Es decir, el éxito mediático opacó una realidad de una obra que se dijo costaría 9 mil millones de pesos, pero va en 19 mil millones. O sea un delirante éxito y a la vez un miserable fracaso, dado que la obra dista mucho de ser el éxito prometido. ¿Pero a quién le importa? ¡Las fotos salieron bonitas con el presidente saliente feliz!.
La adoración de López fue indiscutible, que importa que el agua del Nazas no llegue a las poblaciones de la Laguna, total, eso es lo menos, la credibilidad está por los cielos, y solo Carlos Loret y reporteros de La Laguna, fueron lo que salieron con la mosca en la leche.
Es decir, vieron más álla del aplauso, de la gira del adiós, de la emoción y en sentimentalismo, que imperaron por encima de la capacidad de análisis crítico de descubrir la verdad, hacer eso se torna peligroso cada vez más en una sexenio de concentración total del poder.
La verdad del sexenio fue un fracaso en sus finanzas, en sus megaobras elefantes blancos, en la inseguridad que sigue con muertos por montones, pero a nadie le importó siempre y cuando lleguen las prestaciones prometidas. Los votos no sólo se pagaron con los donativos de la tercera edad, o de los jóvenes que ni estudian o trabajan, adicionaron listas, y sobre foto del voto por Morena, el asunto de cotizó en 500 pesos.
Coordinadores de otros partidos acudieron a la policía municipal. Pero esto informaron a los quejosos que “estaban cuidando el dinero de la gente que vota, para que nadie se lo robe” con su mochila incluida, obviamente. Se ganó a base de dinero, de cañonazos de dinero que corrompieron al país, 600 millones de pesos empleados en lograr la adhesión con los siervos de López, no de la nación.
Claudia sabe que el engaño opera perfectamente ahora. Y más cuando está López en el pódium.
Pero la verdad no puede ocultarse para siempre. Que ella debe buscar el aplauso llegue por los resultados, no por la emotividad del personaje. Si lo del agua del Nazas, lo mismo que la regulación de la minería para proteger la vida de los trabajadores, hubieran sido lo deseado, es decir obras reales, bien hechas, transparentes y terminadas, merecen el aplausopero no es el caso.
Pero la foto salió bien, el aplauso llegó, y la verdad quedó tras bastidores. Es la 4T, el gobierno de las emociones, de los millones de electores creyentes, de la negación de las críticas, de los datos sobre la destrucción nacional.
Claudia regresó en un vuelo comercial. Eso no es representativo, porque en redes se observó la indiferencia de la gente por su persona, porque es la clase media la que vuela, y sencillamente no pelaron a Claudia y su comitiva.Claudia sigue con la práctica demagógica de volar en aerolíneas comerciales, con la exposición de seguridad a los terceros que son compañeros involuntarios.
Tiempo, dinero, seguridad, se ahorran usando los aviones disponibles en la flota de la Fuerza Aérea Mexicana y se pueden arrendar. De hecho en la pasada elección del 21, Claudia uso para sus desplazamientos jet privado.
Pero seguimos igual, sin cambios porque le mesura no dura, más de una semana y ya se hizo una encuesta pésimamente elaborada con sus preguntas que no advierten el alcance de la reforma judicial.
Se pregunta de manera tangencial, si se quiere evitar la corrupción en el poder judicial, claro que diremos que SI. No preguntan si estás de acuerdo que esos jueces al servicio del poder ejecutivo, dicten un auto de formal prisión por ser opositor, por publicar algo que disiente, ni que quedes en prisión por reunirte con ideas diferentes.
Lo mismo de siempre, hasta el último día. ¿Cuándo será el primer día de Claudia Sheimbaum, y sabremos la verdad?
Si será capaz de refrenar su extremismo, su marxismo, su origen judío, sus afanes que la llevaron a ser la ungida por López, en aras de resolver los problemas nacionales, que no se resuelven con la apariencia de una simple foto, en textos triunfales y sin preguntas incómodas.
La falsedad, la mentira, siguen siendo la gran carta del triunfo del político López Obrador, que supo pagar su credibilidad con dinero. Los resultados son diferentes, pero a quién le importan, sólo a los irredentos conservadores, que van de huida pulverizados por el fenómeno del 2 de junio, sembrado en una elección de estado, en inequidad, en intervencionismo presidencial y en muchas otras causas de nulidad de ese proceso.
Pero así nos tocó votar, y aceptamos ese juego arreglado, en que el árbitro y los tribunales electorales, fueron permisivos de todas las alteraciones que hizo López, para ganar, desde el primer día de su sexenio, destinando millones de pesos, que situan al país en una deuda externa, creciente y en adeudos de Pemex, por pagarse obligatoriamente, incluso “blindó” a Claudia de un adeudo de 489 millones de dólares, deuda reconocida por Hacienda, nota principal de Milenio.
Espero que sepa la realidad, -cuanto se debe en préstamos, deudas soberanas, y porque el peso se desplomó- y lo que está recibiendo, porque no es factible seguir con el triunfalismo nacido de datos falsos, la realidad te encuentra por más que te empeñes en negarla y aunque apliques la teoría de Barnum, el creador de los espectáculos de fenómenos y circo de los Estados Unidos: “ Cada minuto nace un tonto y son más que los listos” dijo para explicar porqué se hizo millonario de la credulidad de los estadounidenses a sus rarezas.
Pero López superó en la escala de un pueblo completo a Barnum, la prueba del 2 de junio y la gira del adiós, son empalagosas muestras de amor comprado a un pueblo.
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