
Por Manuel Gutiérrez
Diario Cambio 22 de Quintana Roo, revela una historia de acoso laboral, persecución política, represión de un historiador y antropólogo del INAH, que no consideró como el mundo se le vendría encima por la 4T que pretende aplastarlo, todo por haber revelado como zonas arqueológicas invaluables, se perdieron para siempre con la acelerada obra del Tren Maya Militar, aunque la institución oficial, plegada al propósito del régimen lo niegue, fue el más grande caso depredador del siglo XXI.
Cambio 22 intituló su denuncia como: La tragedia cultural del siglo XXI, “El tren Militar”: Una historia de acoso y complicidades”
“Todo empezó con la denuncia en el año 2023 que resume la furia del INAH en contra del Doctor Fernando Cortés Brasfede, que sufre acoso desde ese momento porque denunció la destrucción causada por el Tren Maya”.
El Doctor Fernando llevaba 30 años de trabajo en el sitio de Chakanbakán, Quintana Roo, lo que ha dado un amplio conocimiento a este experto que se expuso sin desearlo, cuando la séptima etapa del Tren Maya, “la obra depredadora más grande de que se tenga noticia en tiempos modernos” y al subirlo circunstancialmente a las redes, atrajo la ira del gobierno de la 4T.
“Un vendaval de acoso y persecución laboral cayó sobre él” nos dice Cambio 22 el diario valiente de QR, con denuncias ante el Organo Interno de Control del INAH y el Tribunal Federal de Conciliación, está seguró que la hostilidad no acabará hasta que Fernando sea despedido.
El director del INAH, dice que no hay animadversión contra él, – que los hechos desmienten- pero que este arqueológo ha desprestigiado a la institución, violentado a la normatividad, -sobre todo resultó incómodo a los dóciles testaferros del instituto que se postró ante López Obrador-.
El escrito que causó sensación se terminó de hacer a las 10 de la noche, luego de ponerle el título que usted ya leyó anteriormente. Fernando había regresado de un agotador viaje por las obras del tramo 7 del Tren Maya (Militar) y registró con detalles el desastre que afectaba a la región,
Basta leer uno de sus párrafos originales para entender el odio que encendió en los dóciles postrados del INAH: “A PASOS AGIGANTADOS LA CONSTRUCCION DEL TREN MAYA AVANZA DE CHETUMAL A ESCARCEGA. JAMAS EN LA VIDA ME HABIA ENFRENTADO A UN SAQUEO Y UNA DESTRUCCIÓN MASIVA DE MONUMENTOS ARQUEOLOGICOS COMO LA QUE ESTA OCURRIENDO EN EL SURESTE DE MÉXICO. EN NINGUNA PARTE DEL MUNDO PASA ESTO”.
Denuncia que debería ser laureada a nivel internacional, agrega otro incendiario párrafo: “ EXISTEN TRAMOS SIN LEVANTAMIENTOS TOPOGRAFICOS, ESTRUCTURAS ARQUEOLOGICAS, I EXCAVADAS ENCIMA SIN CALAS DE APROXIMACION; POZOS Y/SAQUEOS EN MEDIO DE HABITACIONES PREHISPANICAS, RETICULAS EN FORMA DE ROMBO EN LUGAR DE ANGULARES. SE BUSCAN OBJETOS, MAS NO SOCIEDADES NI FORMAS DE VIDA. ABUNDAN MATERIALES ARQUEOLOGICOS ENCIMA DE LAS EXCAVACIONES SIN CONTROL NI PROTECCIÓN”.
Esto contrasta con los jilgueros del INAH que anunciaronlos magníficos salvamentos de piezas y el resguardo de sitios arqueológicos con la obra del tren maya militar terminada. Mintieron como lo hizo la mañanera, el presidente López, y como se esperaba de los dóciles burocrátas, noinvestigadores ni antropológos dignos.
El trabajo se realizó con urgencia por la orden presidencial, en tanto Fernando colecciona testimonios de pobladores, de arqueólogos que ocultaban su postura y descontento con la obra destructiva, con los trabajadores de la zona. La zona quedó expuesta por esas prisas y descuidos a una labor de rapiña en gran escala, sin contar siquiera con veladores.
-Los militares estaban obsesionados solamente con cumplir las órdenes en tiempo y forma. El patrimonio prehispánico tan caro a los discursos de la 4T, se les expuso al robo y deterioro, a su destrucción, en forma salvaje- Bien pueden dedicarle ceremonias, discursos y ritos a Tenochtitlán, lo realizado con el tren maya militar fue la peor pesadilla. Por un lado alaban el mito por otro destruyen el patrimonio real e histórico.
Describe el momento del poder de López: “ En Chetumal, cada 15 días se le ve a Diego Prieto (todavía Director del INAH) en las oficinas del Centro INAH de Quintana Roo y también en transita por las calurosas avenidas, acompañado de su séquito regional rumbo al hotel Fiesta Inn donde está el hogar provisional del presidente López Obrador.
Helicópteros de la Marina, de la Guardia Nacional y del Ejército surcan los aires del caribe a las orillas del país vecino: Belice. Se observa el despliegue de los camiones para todo tipo de guardias para custodiar al presidente, perturbando al mismo tiempo la paz y tranquilidad de esta pequeña capital apolítica, sumisa y callada ante todo lo que pasa en torno al tren Militar y otros temas”.
En otro párrafo, Fernando Cortes detalla que seguiría documentando esta tragedia y que muchos arqueólogos contratados para las exploraciones, no están de acuerdo con los trabajos que realizan, porque así no quedarán en pie muchos de los monumentos.}
Supuso que era importante que sus compañeros compartieran su señalamientos, que se discutiera la postura del INAH y subió el documento esperaba que el organismo defendiera nuestro patrimonio cultural, pero fue abyecto. Con eso desató el infierno sobre su cabeza.
Lo que escribió fue reproducido por varios investigadores del INAH, que compartían la solidaridad con su denuncia. Las reproducciones llegaron a niveles internacionales en centro de investigación, ya que el mundo maya es un patrimonio de la humanidad, aunque eso no detuvo la obsesión presidencial y los gobernantes entre ellos Claudia Sheinbaum, que pasearon en el flamante tren que dejó un rastro devastador.
El texto llegó al director del INAH en Quintana Roo, Margarito Molina Redón, montando en cólera, llamó a la abogada Nuria Tatyana Ramos Delfín, del Jurídico del INAH de esa entidad, y remitieron una copia del director nacional Diego Prieto, acusando a Fernando de haber denigrado a la institución con ese testimonio, que en realidad salvaba la dignidad del servil instrumento del gobierno de la 4T. Era Fernando el único que cumplió con su deber.
Así abrieron proceso contra el arqueológo, levantaron una acta administrativa en ausencia y luego lo citaron dos meses después para levantarle otra, la segunda acta. Fernando se encontraba de vacaciones, fue requerido en su celular particular por la licenciada Nuria Tatyana, que lo emplazó a presentarse en las oficinas del INAH de QR para recibir un documento. “De otra manera, si no te presentas, enviaremos a colocar un citatorio en tu casa, diciéndote que comparezcas al INAH para recibir un documento y tus vecinos se enterarán que tienes graves problemas laborales”.
El 24 de mayo del 2023, Fernando recibió un oficio de la Dirección General de Relaciones Laborales, que lo citó a comparecer el 24 de mayo del 2023, para “la instrumentación de una acta administrativa en su contra por presuntas faltas graves”.
Alberto Herrera, secretario general del Sindicato de Profesores de Investigación Científica y Docencia del INAH le ayudó a preparar su defensa. Antes de su comparescencia, Fernando sufrió una crisis nerviosa, y tuvo que acudir de urgencia al ISSSTE de Chetumal para que lo atendieran.
El Secretario del Sindicato lo representó y solicitó diferir la audiencia, pero levantaron otra acta administrativa. ¿Qué protegía con su vida Fernando Cortés?
Chakanbakán, abarca más de 30 kilómetros cuadrados, es extenso e importante sitio del sur de Quintana Roo, con 2,700 años de historia, resguarda vestigios de las culturas maya y olmeca.
Las pirámides del núcleo del sitio, cuentan con 14 mascarones de casi 4 metros de altura, que representan al jaguar. Las esculturas tienen rasgos faciales de la cultura Olmeca.
Cortés de Brasdefer, llegó a ese lugar en 1990. Las tierras del lugar sirvieron para la ganadería, finalmente abandonaron el lugar. Con ayuda de las comunidades indígenas, Fernando sembró cerca de 36 mil árboles, para recuperar el entorno ecológico, la sabana. La zona arqueológica fue refugio de la vida salvaje- también en severo riesgo de exterminio por el Tren Maya Militar- para jaguares, tapires, venados, monos y otras especies.
La zona arqueológica fue señalada y expuesta, protegida por un polígono. Pero llegó el tramo 7 del Tren etapa Chetumal-Escarcega, y le dio al traste a todo.
Dice Fernando en su denuncia viva: “ LAS OBRAS DEL TREN PARTIERON EN DOS LOS MÁS DE 30 KILOMETROS CUADRADOS QUE ABARCA CHAKANBAKAN, Y ABRIERON UN NUEVO CAMINO A LA ZONA ARQUEOLOGICA QUE LLEGA A 600 METROS DEL NUCLEO PRINCIPAL, SE UBICAN EL JUEGO DE PELOTA, LAS PIRAMIDES, LAS ESCULTURAS Y VESTIGIOS”.
Esa irrupción propició la entrada de cazadores furtivos que asolaron la fauna, al abrirse al público sin infraestructura, quedó expuesta la destrucción y saqueo, pero Carlos Prieto, lo ordenó, ahora sin vigilantes, el peligro es permanente, dice textualmente.
En la segunda acta administrativa, el arqueólogo es acusado “injustamente” dice el señalado Fernando Cortés: “ De hacer recorridos de superficie (en las obras del Tren Maya, de todos los mexicanos) sin autorización, de revelar información confidencial – que encubría el enorme daño y delitos de negligencia de las autoridades- de subir a Facebook, esa información para denostar al Tren Maya.
De mostrar fotos de la destrucción (que no existe) de los monumentos arqueológicos, de poner en riesgo la vida de los trabajadores del INAH que intervienen en el Tren Maya, y a todo el personal, de desprestigiar al INAH ( que lo hace solito, arrastrándose ante el poder sin ayuda adicional)
Dado que no escucharon la propuesta de cambiar el trazo del tren, “La maquinaria no hubiera arrasado la arquitectura arqueológica, pero la prisa marcó el ritmo de las obras y eso impidió salvar parte de ese legado que ya no existe”.
Cuando López Obrador comenzó con su delirio del Tren Maya, en 2019, comenzó el arqueólogo acusado a mostrar su preocupación. El Tren, de cerca de 1750 kilómetros de largo, 5 entidades, se hizo sobre la existencia de nada menos que 3 mil 657 sitios arqueológicos en Yucatán, Campeche, y Quintana Roo, una región rica en vestigios, pero con escasa investigación y sin recursos.
Cenotes, selvas, comunidades indígenas, todo eso fue arrasado por las prisas de López Obrador por un tren innecesario que no levanta pasajeron y es un gran fracaso. “Modificaron todo” dice finalmente el acusado.
El acusado es Doctor en Antropología, ingresó en 1979 al INAH, lleva 45 años en la institución, ha descubierto, estudiado y preservado zonas arqueológias de Chakanbakán, Ichkabal, y Bahía de Chetumal, sus aportes a la ciencia y la divulgación de la cultura mesoamericana, sin indiscutibles como la revelancia de la ciudad de Kahaltun, ciudad maya del Bajo Petén.
Guatemala por ello rechazó la oferta de extender a su territorio el Tren Maya aniquilaría su selva del Petén. El Consejo de Arqueología tomó partido y se lanzó contra Fernando Cortés. Puso en duda su trabajo de salvamento, denunció que se ostentó como director, lo que no admite el acusado, y que devengó sumas millonarias con resultados discutibles, cuando la nota ha sido la falta de recursos para preservar.
La obligación de informar de los riesgos e irregularidades de los sitios arqueológicos se transfirió a su persona, cuando el INAH debió remitir la información oficial de los daños a las autoridades nacionales.
En cambio destacó el INAH la labor de Manuel Eduardo Pérez Rivas, encargado de diseño del Proyecto de Salvamento Arqueológico Tren Maya, en tanto tacharon de imprecisas y desafortunadas las declaraciones del arqueológo rebelde y favorecieron al oficialista que alababa al mesías tropical depredador.
Este refutó sus acusaciones y mostró que el encargado del “salvamento” del Tren Maya, nunca se presentó a Chakanbakán, desde 1993, lugar que ha sido investigado y conservado, con carencia de recursos por el acusado, que anexó fotografías de los daños que se presume se ocasionaron, pero esto es negado por los expertos a sueldo de la 4T que prefieren defender su chivo y sus prerrogativas laborales en la 4T. Pese a las fotografías que anexa como prueba el acusado, las niegan.
Así son las cosas que denuncia el diario Cambio 22 de Renán Castro, un espejo de la realidad que fustiga al sureste mexicano con su fatal Tren maya militar. Estamos antes un héroe o un traidor a la Patria, como lo dicen fácilmente los morenistas. Usted decida, para eso va a elegir jueces el primero de junio, mínimo si logra entenderle a esta extraña elección nacida del capricho del expresidente, como lo fue también el nefasto Tren Maya para la arqueología y la naturaleza.
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