Staff.- En la política jalisciense, pocos liderazgos se mantienen tan atentos y consistentes como el de Érika Pérez García, presidenta estatal de Morena. Este domingo 31 de agosto de 2025, la también exdiputada local por Tlaquepaque encabezó una jornada que, más que un acto rutinario, dejó ver la estrategia de largo aliento con la que pretende consolidar al partido en el estado. La reunión en la sección 2567 fue numerosa y cargada de un mensaje que se repite con fuerza: la organización territorial como base real del movimiento.

Durante el encuentro, Pérez García subrayó que cada comité seccional representa la prueba de que “el poder nace del pueblo y para el pueblo”. No fue un discurso más; fue un recordatorio del método que ha distinguido a Morena desde su fundación y que ella hoy busca reforzar en Jalisco. En tiempos donde la política suele diluirse en acuerdos cupulares, la dirigente insiste en la raíz: el contacto directo con la gente.
Un liderazgo con memoria
Vale la pena recordar que en el proceso electoral más reciente, Érika Pérez fue la aspirante mejor posicionada para encabezar Morena en Tlaquepaque. Sin embargo, las negociaciones internas terminaron entregando la candidatura a otro perfil, hoy presidente municipal. Ese episodio, lejos de marginarla, fortaleció su capital político: quedó claro que su nombre pesaba en las encuestas, pero más aún en el ánimo de las bases.

Hoy, como presidenta de Morena Jalisco, ha trasladado esa experiencia a un objetivo más ambicioso: tejer estructura en cada distrito, en cada sección, en cada espacio donde el partido deba arraigarse para disputar el poder con eficacia.
Morena y los dilemas de Jalisco
El estado no es un terreno fácil para la 4T. Las inercias del alfarismo y las resistencias locales han limitado la expansión del partido. Pero Pérez García parece apostar por la paciencia estratégica: consolidar cuadros, formar militantes, activar comités. En un mapa político tan competido como el jalisciense, esa labor silenciosa puede marcar la diferencia en el mediano plazo.

Si algo enseña la historia política de la región es que quien logra organizar las calles, los barrios y las colonias termina inclinando la balanza electoral. Y en esa lógica, Morena, bajo el liderazgo de Érika Pérez, comienza a ocupar un espacio que antes parecía reservado a otras fuerzas.
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