
Por Laura Gutiérrez Franco
El proyecto del tren Interoceánico es sabido por todos que ha sido un capricho del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, como otros tantos hay en la lista. Lo mandó hacer en su sexenio. Fue inaugurado el servicio de pasajeros en el 2023, año en el también fue su proceso de construcción. Muy poco tiempo para que llegara a ser el mejor.
Estuvo a cargo de la Secretaría de Marina (SEMAR) y desde entonces operó rutas como Salina Cruz-Coatzacoalcos (Línea Z), transportando cemento, pasajeros y promoviendo inversión, según se dijo.
Antes de ser de pasajeros, en diciembre de 2022, se descarriló un tren de carga en Veracruz por falta de balastro (piedras que fijan las vías), afortunadamente sin víctimas, pero se dijo poco, como es el caso de que el 20 de diciembre del año en curso, colisionó con un trailer en Chiapas por imprudencia del conductor e hiriendo al chofer, pero sin afectaciones a los 148 pasajeros que llevaba.
Sin embargo, lo peor sucedió con el descarrilamiento fatal, que no lo quieren llamar de esa manera, este 28 de diciembre a las 9.28 horas entre Nizanda y Chivela en Oaxaca, afectando la locomotora y cuatro vagones de un convoy con 241 pasajeros. Un vagón cayó 6.5 metros dejando 13 muertos, incluída una menor; 99 heridos de los cuales 44 fueron hospitalizados, cinco de ellos graves y una persona desaparecida, hasta el momento de redactar este contenido.
Desde un principio expertos advirtieron que la obra no estaba bien proyectada, Se usaban vía antiguas, sin seguridad, había descarrilamientos por falta de balastros y colisiones por vías expuestas a cruces imprudentes. Siempre se cuestionó el buen mantenimiento.
El Tren Interoceánico tuvo un costo total de construcción y adecuación, de alrededor de 16 mil millones de pesos (cerca de 800 millones de dólares), financiado principalmente a través de fondos públicos.
Se ha puesto en evidencia la falta de transparencia en la asignación de contratos de esta obra, y la seguridad. Se dice que tuvieron que ver algnos hijos de AMLO en la asignación de contratos a sus amigos. De Gonzalo López Beltrán, el mismo Andrés Manuel dijo en una ocasión que tenía que ver con el proyecto del tren Interoceánico, pero como honorario, que no reciibía un solo peso.
Pero en realidad y de acuerdo a las investigaciones de Latinus, Gonzalo “Bobby” López Beltrán, en audios atribuiídos a sus allegados, era quien “acomodaba” los negocios, decidía quien vendía los materiales y supervisaba los tramos de las vías.
Los trabajos de Latinus sobre el tema, eran denominados como La Red y el nombre central de la misma era Jorge Amilcar Olán Aparicio, empresario tabasqueño y amigo íntimo de los hermanos López Beltrán.
Según los reportajes, Olán obtuvo beneficios en la venta de balastro, piedra que sostiene las vías y la explotación de minas en Oaxaca para el Interoceánico. Loret de Mola asegura que el descarrillamiento que dejó 13 muestros y decenas de heridos, fue una consecuencia directa de la corrupción y la mala calidad del balastro, vendido por el Clan (los amigos de los hijos de AMLO).
Pero lo que es cierto es que sin duda como ya lo habían advertido, el proyecto no estaba bien hecho, la inseguridad rondaba por las vías y ahora vemos el resultado de las obras de capricho y donde la actual Presidente Claudia Sheinbaum nunca va a reconocer y les dará unos cuantos miles de pesos a las víctimas para que se callen.
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