Por Manuel Gutiérrez.
Surge un nuevo líder occidental, que pretende liberar a los pueblos oprimidos por formas populistas o socialistas, pero a decir verdad tiene un defecto: se trata de Trump, que por increíble que parezca está apoyando al chavismo y sus residuos en Venezuela, no a las fuerzas opositoras, no a Corina Machado, sino a Delcy Rodríguez, que como plañidera pide que liberen al presidente que se robó las elecciones de Venezuela.
La operación ha sido de lo menos desconcertante y para ello nos contactamos con la periodista venezolana Jessi Freitez Guedez, que ha realizado puntual cobertura de todo el evento y nos confirió su participación en la revista digital Voz de Jalisco.
MICROGUERRA.
La parte militar de la que tanto alardeó Maduro fue un verdadero fiasco. Desde antes de la invasión se quejaron los rusos de que el sistema antiprojectiles, el Patriot ruso, llamado S-300, que cuesta una fortuna, quedó inutilizado, no por algún sabotaje, sino simplemente se arruinó por un inesperado apagón y la intermitencia del flujo eléctrico de Venezuela, antes del ataque.
Maduro alardeó de tener cinco mil misiles antiaéreos y de tipo crucero contra los navíos yanquis, pero brillaron por su ausencia. La operación de bombardeo fue precisa, para evitar algún riesgo a los helicópteros que trasladaron al personal Delta / Navy Seal a capturar a Maduro.
Luego la sorpresa: luego de incendiarios discursos “aquí los espero, cobardes yanquis”, resultó que la guardia personal de Nicolás Maduro se rindió sin disparar un solo tiro. Una parte del juego de traiciones.
Los bombardeos eliminaron los carísimos cazas Su-30 y los F-16 que en otra hora le fueron vendidos a Venezuela, aunque eran F-16 sin mantenimiento adecuado, de paquete atrasado.
Maduro se entregó así a una potencia que lo juzgará, en medio de grandes polémicas; incluso debutó en la sala de Nueva York, con aires de presidente legítimo, deseando Happy New Year y declarándose inocente.
EL POPULISMO ES CAPAZ DE DERROCHAR BILLONES.
Pero su obra destructiva, iniciada con Hugo Chávez, ha sido aniquilante para Venezuela, que tenía un billón de dólares líquidos para gastos de infraestructura y sociales, y que desviaron a la ideología política y se los acabaron, como en México. Nada les alcanza y el hambre triunfa y un empobrecimiento de los que no son de la casta dorada del madurismo.
Además acogió a Cuba, que la expolió hasta en asuntos notariales y obtuvo petróleo gratis, pagado con expertos propagandistas y persecutores políticos para lograr un férreo control social que terminó ahogando a la oposición. Los cubanos tienen doctorado en reprimir la oposición.
Once millones de venezolanos huyeron del mandato chavista-madurista a todas partes del mundo y nos advierten que México va por el mismo camino: ejército enriquecido, sometido y cómplice de los proyectos de gobierno, sin fe en otra cosa que el dinero, poder judicial controlado, organismos autónomos desaparecidos, cambios de sistema educativo para proponer ideas comunistas y una acción polarizante que dividió en dos a los venezolanos y ahora a los mexicanos.
La nulidad de los procesos electorales por ser elecciones de Estado, por robo de urnas, alteración de cómputos, no importó en el mundo. Edmundo González y Corina Machado, que se dedicó perseguida a hacer lucha de conciencia en el mundo madurista, no motivaron la acción estadounidense. El Nobel no tiene significado para la mente de Trump ni su lucha por la libertad en Venezuela.
Hoy Trump propone un error: la ocupación, manejando la administración de Venezuela. Sin embargo, deja intacto el poder chavista con Delcy Rodríguez, que se apresuró a jurar y tomar posesión —aunque será una títere ahora de Trump—, conserva los recursos financieros para mantener el madurismo vigente sobre el pueblo, que aparte ve cómo sus recursos naturales serán en beneficio de una potencia extranjera.
Trump no es defensor de democracia ni de libertades, es solo un pirata poderoso que revive el orden imperial, como Putin en Ucrania, en una invasión de conquista.
En su nueva era, Delcy desapareció a once periodistas opositores, pese a la presencia norteamericana.
Los presos políticos reconocidos, que pasan de 900 en las cárceles de Venezuela, no son liberados. Muchos de ellos están desaparecidos y es de sentido común y de derecho que regresen, afirma Jessi Freitez Guedez, periodista venezolana, entre otras demandas del pueblo.
Tanto Juan Guaidó, otro intento de recuperar la democracia que fue anulado, han señalado la trampa de Trump.
Invade y preserva al gobierno de Maduro, da a Washington títeres en su carpa, no le importa quién gobierne.
Es relativamente fácil conquistar, pero no así gobernar. Las reacciones de júbilo y esperanza por la causa del pueblo venezolano, entre las cuales estuvo la del deportista Sergio Pérez, piloto de F-1, solidario con la gente de Venezuela, en medios serios como Marca, todas las voces se desvanecieron en una maniobra de traición de Trump a los defensores oprimidos.
Y mientras una parte del mundo cuestiona su juicio a Maduro como criminal narcoterrorista, otros se desgarran las vestiduras por una nueva invasión, entre ellos Petro y Claudia Sheinbaum. Petro ha optado por bajar la retórica militar y ha buscado torear a Trump.
Claudia, en tanto, sigue en su visión anacrónica de la realidad latinoamericana y anhelaría rescatar a Cuba del desastre energético que genera apagones permanentes en el 50 % de la isla; están en el extremo del extremo de la pobreza, aunque su casta militar está incólume.
Gobernar es resuelto por el mandato norteamericano sobre una base chavista, entonces no hay liberación alguna. Trump juega y traiciona, no es factible prever nada con su política irracional.
Pero eso sí, muy conveniente para su bolsillo con la pretensión de adjudicarse 50 millones de barriles de petróleo, de las reservas de 300 mil millones de barriles que se dice tiene Venezuela, que usará —dice— para reconstruir Venezuela, a la que menos le enviarán productos de consumo estadounidenses. Pero la pregunta es quién lo va a extraer, porque la estatal de Petróleos de Venezuela es una ruina, demanda una fuerte inversión que aperturará al mundo ese recurso.
El interés fundamental es el petróleo, que pagará el costo de la operación judicial, incluso más, pero nos hace recordar que no pagamos a Washington la expropiación petrolera de Lázaro Cárdenas en 1938, y a como va la política, capaz que lo recuerdan.
Nos salvó la Segunda Guerra Mundial y la llegada de estadistas, pero esto es otro riesgo. Hay que recordar que en ese tiempo se depreció el peso, hubo devaluación y México tuvo que buscar otras amistades, como en Europa, Alemania nazi.
Y ahora quiere Trump apoderarse de Groenlandia fracturando a Europa, peor que como lo hace Putin al amenazar a Dinamarca. Pero la Unión Europea y la propia OTAN quedan en entredicho, y sí existen fuerzas armadas competentes, pero esto plantea un rompimiento muy poco sano, ahondando la división que existe por el asunto de Ucrania, en la invasión rusa.
Pero el error de mantener una ocupación terminará por fastidiar a los venezolanos, que saltaron de la sartén al fuego y a los que nadie del extranjero les recuperará las libertades perdidas; eso es evidente: Trump no es ningún demócrata por convicción, es un reflejo del destino manifiesto y la ley del garrote, con el derecho del más fuerte.
Esta miopía maligna y estúpida de Trump es un fiel reflejo de sus limitados conocimientos geopolíticos. La ocupación ha salido pésima en Afganistán para Rusia, como Vietnam a los Estados Unidos. O se entrometen o no se entrometen; en este caso, en el peor sentido, apuntalan un gobierno populista-socialista sobre el deseo del pueblo, que no los ve como libertadores sino como expoliadores de otro signo.
¿Quién traiciona a quién? Sobre Maduro, hay un aparente pacto o una concesión anticipada, porque los fieles guardias entrenados por Cuba no opusieron resistencia en cuanto a la residencia oficial.
Se cita por CNN la muerte de 32 cubanos por resistencia armada o muertos por los bombardeos, dado que operaban las cruciales defensas —Maduro niega a los cubanos, pero La Habana lo admitió—; la mentira es el juego. Trump, en tanto, asegura que Cuba es la siguiente en caer, sobre todo por la falta de apoyos energéticos y recursos financieros, que se han fincado desde un convenio del año 2000 en que Venezuela fue como una madre adoptiva de la “revolución” de la que nadie se acuerda, y menos en Cuba, solo la 4T y su gerente, Claudia Sheinbaum, aunque no está el horno para bollos.
¿Será parte del convenio el dejar a los chavistas en el poder, solamente quitándoles el petróleo? Me recuerda el incidente en que la administración Kennedy, con Robert McNamara, alborotó a los cubanos de Miami, los armó y los abandonó a su suerte en las playas de Girón, en Bahía de Cochinos, en una operación que apuntaló al castrismo, debilitando a los anticomunistas que lucharon en Sierra Maestra durante un año, aunque fueron exterminados sin ayuda de ningún tipo. Los jets sobrevolaron Cuba, pero nada más, solo una pantalla, otra traición.
Este molesto episodio quedó disipado por la nube de la crisis de misiles que vendió a los estadounidenses la imagen del presidente Kennedy, de católico anticomunista y que enmendaba el error de Cochinos.
El bloqueo, sin embargo, ayudó a impedir misiles nucleares en la isla, pero los Kennedy en realidad habían pactado con Moscú: a cambio no pusieron misiles nucleares en Turquía, un quid pro quo con Nikita Serguéyevich Jrushchov.
Creer que los Estados Unidos es baluarte de valores occidentales ante las dictaduras es ingenuo. Sus intereses son económicos, su beneficio y punto. Pobres venezolanos desarticulados como oposición, un espejo de lo que nos está pasando en México. El tema es inagotable e impredecible, pero me quedo con el posicionamiento de la UNAM sobre el asunto: nacionalista, pero no maniqueo, admitiendo la realidad de la dictadura de Maduro y su populismo de pretensiones marxistas. Firme, elegante, jurídicamente sólido, lejos de la tartufa postura del gobierno de la 4T que está viendo cómo fantasmas intervencionistas resucitan para mal, no solo de ellos, sino de todo México.
Espero que no cometa el error de pretender salvar de su crisis total a Cuba (le quedan siete barcos con petróleo en espera de ser descargados y no tiene dinero para comprarlo en el mercado internacional).
México no puede seguir una política anacrónica, sentimental y estúpida al punto de poner en juego la soberanía real, cuando no es capaz de tener viabilidad como gobierno en temas de seguridad pública, nacional y menos aún medicamentos y un sistema de salud funcional y efectivo, una educación y una recuperación del crecimiento económico; en general, una caída institucional que desmanteló el padre de la transformación.
Dejó todo convertido en residuos fecales con sus delirios faraónicos, que siguen poniendo en entredicho la honradez y eficacia de las grandes obras morenistas, por los accidentes y baja rentabilidad, sea su aerolínea militar, el AIFA, la refinería de Dos Bocas o sus trenes mal construidos, sean del Istmo o Maya. ¿Y qué pasó con la Barredora y el huachicol?
Y Maduro está listo para embarrar a la 4T y a otros países como Colombia, a cambio de tolerancia, beneficios o simplemente un trato.
La 4T, cuyo único resultado es un militarismo preocupante, presente y sin límites en el país, calca del modelo venezolano, así como una nulidad de gobierno ante el crimen organizado, en todo, sin que ello represente el fracaso del solitario esfuerzo de Omar García Harfuch, que resulta insuficiente. La misma presidenta Sheinbaum exoneró a Adán Augusto López, que sentía que su mundo caía a pedazos. ¿Más juego de traiciones?
Urge un gobierno mexicano pragmático, que sepa comprender la política real que demandan los primitivos conquistadores actuales que llevan al mundo al caos. En realidad, en Venezuela poco se puede festejar cuando se fue Maduro, pero Trump apuntaló el madurismo de Delcy y los demócratas se quedaron como antes con la sensación de haber sido traicionados.
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que A Fondo Jalisco no se hace responsable de los mismos.








