
Por Manuel Gutiérrez
El embajador de Ucrania en México, Sergiy Pogoreltsev, denunció en un artículo en Milenio, el alto riesgo que corre la catedral de Kiev, Santa Sofía, por los incesantes ataques de drones, bombas y misiles rusos contra centros civiles, exponiendo a la pérdida de monumentos, edificios y lugares que la UNESCO ha determinado como Patrimonio de la Humanidad.
Daños en sitios importantes como los centros históricos de Lviv (Leópolis), como el Monasterio e Iglesia de San Bernardo, una joya del siglo XVII, fue alcanzada por drones rusos; pero existe una lista extensa de sitios dañados sin justificación alguna por los proyectiles de Rusia.
Dice el embajador: “Lviv no es un objetivo militar, es una ciudad museo donde cada calle cuenta la historia de la resistencia europea. Atacar su centro histórico a plena luz del día, mientras los ciudadanos intentaban resguardar siglos de arte y de fe, es un acto de crueldad sin precedentes”.
Odesa, que cuenta con monumentos protegidos por esa declaración de patrimonio, y otras ciudades de Ucrania, como Járkov; en esa ciudad se dañó gravemente el edificio de la Industria Estatal Derzhprom, reconocido en la arquitectura constructivista moderna, esto ocurrió en 2024.
Dnipro y otras ciudades intentan resguardar sus tesoros culturales, pero muchas delicadas labores de reconstrucción y restauración esperan a Ucrania cuando la guerra termine.
Incluso habló del alto riesgo que tiene la catedral de Kiev, Santa Sofía, indicando que es como si existiera una amenaza de atentado o explosión intencional en el recinto de la Virgen de Guadalupe en México (lo que ocurrió en el atentado dinamitero por un anarquista enviado por el gobierno de Plutarco E. Calles en 1921, torciendo un Cristo monumental), para establecer una metáfora del significado del riesgo y la significación que tiene para el país.
La catedral de Odesa llamada Spaso-Preobrazhensky, ubicada en el centro histórico, casi pierde el techo por un impacto de misil; el 23.07.23 intervinieron expertos de la UNESCO para evitar un derrumbe. La ciudad de Cherníhiv, histórica y vieja, fue dañada en los últimos cinco meses de guerra; es candidata a formar parte del patrimonio de la UNESCO. En marzo del 22, una bomba destruyó la Academia Regional de Drama de Donetsk, símbolo de las pérdidas irreparables.
El Museo Ivankiv de Historia Local fue destruido el 27.02.22; contenía obras de la renombrada pintora de Ucrania, Maria Prymachenko. Otra pérdida la sufrió la ciudad de Járkov, con el Memorial Literario Hryhorii Skovoroda, que fue destruido el 06.05.22. Cerca de 700 iglesias han sido destruidas totalmente, matando a 70 líderes religiosos.
Esta catedral de Kiev, Santa Sofía, con diez siglos de antigüedad, es representativa de la arquitectura de los pueblos relacionados con el mundo medieval. Sus torres con terminaciones en bulbo nos reflejan el estilo que predomina entre diversos pueblos de la región, pero con algunos puntos comunes en su herencia cultural; en este caso es una catedral que representa la resistencia de Ucrania por ser fiel a sí misma, siendo escenario de muchos acontecimientos históricos.
Nelia Kukovalska, directora del centro y guardiana de la catedral, se reunió en Roma en audiencia oficial con el Papa y con representantes internacionales del Movimiento Por los Valores de la Familia, y subrayaron la importancia del apoyo pontificio para los ucranianos ante el mundo.
Nelia obsequió como recuerdo de la visita al Pontífice un volumen sobre Santa Sofía de Kiev y una edición facsímil del libro de oraciones de San Volodymyr El Grande, en ucraniano antiguo, un ejemplar de gran valor que se suma al acervo cultural del Vaticano, que lo custodiará con otros objetos de alto valor cultural.
Esta catedral fue construida por el príncipe Yaroslav El Sabio, y tiene mosaicos y frescos de gran valor artístico de talentosos ucranianos e incluso de europeos.
Un grupo de 240 personas sigue trabajando en el museo adjunto a la catedral y ha resistido los efectos de explosiones próximas, sin sufrir daños. Todo el conjunto institucional refleja la unidad entre Ucrania y Europa, pero hoy está en riesgo porque nadie contiene a Moscú en su escalada contra valores y personas de Ucrania.
Incluso indicó Nelia que el presidente Zelensky aceptó que la presentación de cartas credenciales de los embajadores en Ucrania sea efectuada en el recinto sagrado para hacerlos partícipes de la historia de su país.
Incluso en la catedral se realiza la ceremonia de clausura de la formación de capellanes militares de Ucrania, bajo las denominaciones de ortodoxos, católicos, así como protestantes. Los creyentes de diversas confesiones se reúnen para rezar por Ucrania. Los capellanes prestan grandes servicios de apoyo espiritual y moral a los militares.
En el interior hay muchos grafitis históricos: son oraciones, contratos, bendiciones e incluso dibujos de niños, porque esta catedral ya funcionaba desde el siglo XI, con una escuela fundada por la princesa sueca Ingegerd, esposa de Yaroslav El Sabio, desde esa época.
En este edificio hay vestigios de las reinas Ana, que fue coronada en Francia, e Isabel, reina de Noruega; incluso Zelensky reveló que regaló un ejemplar del Evangelio de Reims al presidente Macron, al que mostró el nombre de la reina Ana que fue a su país, escrito en los muros por ella misma.
Otros países con conexiones con estos edificios son Hungría y Armenia, además de los ya mencionados. Actualmente Ucrania sostiene cerca de mil museos de historia y sociedad que estiman relevantes para divulgar su patrimonio cultural.
Hoy el embajador de Ucrania en México, por su parte, indicó que existen riesgos de destrucción de esta catedral, lo que privará a la humanidad de un tesoro histórico.
Fuentes culturales de Ucrania señalan que existen más de 523 sitios valiosos para ser preservados, desde museos, edificios, bibliotecas, hasta sitios arqueológicos de gran importancia y, lo peor, muchos de ellos han sido destruidos por insensatas acciones de guerra. La explicación que dan los ucranianos es el intento de Putin por borrarles la historia y su arte como una manera de compactarlos sin identidad alguna.
Ese riesgo subsiste y se incrementa cada día. Por ejemplo en Járkov, en donde hay actualmente severos combates, existen muchos tesoros culturales.
Los ucranianos documentan cada sitio y atentado sufrido por daños causados por los ataques de Rusia, y estiman que recuperar el patrimonio cultural dañado puede requerir hasta 9 mil millones de dólares.
Por ejemplo, Odesa ha estado sometida a muchos bombardeos y cuenta también con una catedral importante en lo religioso y en lo histórico; realmente en todo el país la amenaza al patrimonio cultural es una constante en muchos museos y edificios de gran valor.
Desde 1954 se estableció la Convención de La Haya para la protección de los bienes culturales en caso de conflicto armado, que deben respetar los contendientes de un conflicto, pero esta convención es letra muerta ante la realidad.
Sin embargo, desde el inicio de la invasión rusa a gran escala, cientos de sitios culturales, monumentos religiosos y museos, incluso protegidos por declaración de la UNESCO, son destruidos en forma sistemática por las fuerzas de ocupación; muchos de esos daños, desgraciadamente, serán irreparables.
El nuevo embajador de Ucrania ha dado énfasis a este tema sumamente importante y lo ha hecho con mucha propiedad y conocimiento, buscando sensibilizar a los mexicanos escribiendo del tema en Milenio; es un intento de desaparecer el alma de Ucrania, otro tipo de pérdidas que duelen hasta la médula.
Fuentes: Gobierno de Ucrania, Vatican News, Georgia Today, Milenio
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