
Por Manuel Gutiérrez
Picadillo Circus se honra en presentar al actor melodramático Marcelo Ebrard, conocido como “El Carnal”, Secretario de Economía, quien protagonizó un lacrimógeno show que merece estar en la pista principal. Logró desbancar a la reina Claudia “2Piso” con su mención de “coman frijoles” ante lo caro de la canasta básica, de la que dio cuenta Laura Gutiérrez y su banda de economistas, sobre todo en “Conde Nado Dinero”.
Bueno, el Carnal se había portado bien para los parámetros de la 4T y de Morena. Su larguísima trayectoria de servicio público, excelsamente bien pagada, ahora lo coloca en los reflectores como el defensor de México en las negociaciones del T-MEC.
Pero el periodista -tú también Claudio- Ochoa Huerta, en El Universal, reveló la estancia gratuita del hijo del Carnal en la Embajada de México en Londres. Vivía sin costo en Belgrave Square, cerca de Grosvenor Park y a unos pasos del Palacio de Buckingham; una zona carísima de la ciudad de Londres, en lugar de buscar una buhardilla bohemia en Piccadilly Circus o de sufrir como un hijo normal de una familia que envía a alguien a estudiar al extranjero.
El asunto fue nota principal en Proceso, El País y Emeequis, escalando a espacios internacionales bajo el enfoque de nepotismo que afecta de nuevo a la 4T. El Carnal aceptó los hechos sin ambages y sin montar mentiras; a diferencia de otros en la 4T —léase la Presidenta Claudia Sheinbaum—, no dijo que eran fake news, resultados de IA o manipulaciones de hologramas.
Sin embargo, en su visión de burócrata empedernido, Marcelo cree que está tocado por la divinidad del “Peje” y de Claudia. Considera que fue un “bonito e inofensivo favor” de su subordinada de entonces, la diplomática Josefa González-Blanco Ortiz Mena. Ella, de alta alcurnia, se cree más real que la reina Camila y fue célebre por su despotismo con el personal de jerarquía inferior en la Embajada, donde parece que existe la misma injusticia de la sociedad mexicana para que nadie la extrañe.
El Carnal explicó que todo era un “favorcito de cuates”. El joven vivió en un departamento de lujo parte de la Embajada mientras tomaba cursos que ni siquiera eran presenciales, ya que podía acceder por Zoom; simplemente Marcelo Patrick, hijo del primer matrimonio del Carnal, quería vivir en Londres. Si el “ChocoRol” podía —hijo de Beatriz Gutiérrez Müller y del ex Presidente—, ¿por qué el pobre Patrick no iba a poder pasarse una temporadita en Londres? Es tan bonito, pero tan caro.
Ser Embajador es una beca fabulosa: limusina blindada, gasolina gratis, guardia armada, mayordomo, ama de llaves, chef cordon bleu y selectas invitaciones a cenas de gala. Incluso Josefa se hizo famosa por retrasar la salida de un vuelo al que llegaba tarde. (Ahora se esperan, hijos de la guayaba, ¡aquí va su mera, mera!) .
Obviamente, todos queremos gozar de ese mismo derecho y enviar a nuestros hijos a estudiar al extranjero sin costo, protegidos por el estatus diplomático como inquilinos de Estado y personajes VIP. Pero ahí está el detalle: fue un acto de corrupción basado en el nepotismo y el tráfico de influencias; Josefa no iba a decirle que no a su mero patrón. No se molestaron en buscarle un alojamiento adecuado; total, la Patria paga.
Fue una “meritoria compensación” a los servicios del Carnal, quien entonces salvaba a la nación de los errores de su jefe y del nefasto hoy *Semi-embajador* en la OMS, el “Doctor Muerte” López-Gatell —becario de lujo en París—, cuya negligencia y falta de vacunas oportunas permitieron que murieran 800 mil mexicanos durante la pandemia.
Marcelo, en la Mañanera, no vio nunca el mal. Calificó de mezquino a quien denunció el asunto, pero Claudio Ochoa le contestó de inmediato: “Es más mezquino que, teniendo tanto dinero acumulado, no haya pagado con sus recursos la estancia de su hijo y lo cargara al erario público”. Lo divertido es que Marcelo lo ve como un pecadillo venial, casi como una anécdota de tiempos pasados en que las Embajadas eran refugios VIP de la clase política.
Al salir esto a la luz, el diario global El País buscó a Josefa, pero ella no ofreció comentarios sobre su oferta casi maternal de ser “nana británica” del hijo de Marcelo. Ella considera que hay represalias de la 4T por denuncias previas en la Embajada. Total, sin necesidad, Marcelo Patrick se dio su paseada envidiable en Londres sin que papi sacara un solo peso de su cartera, a pesar de que su curso era por computadora.
Marcelo Sr. se defendió como un padre ejemplar: “No estaba convencido de que fuera, pero mi hijo quería tomar unos cursos”. Preocupado por la seguridad de su vástago, pretendió darle un entorno seguro, ¿y qué hay más seguro que una Embajada usada como pensión?. Todo esto mientras el Ministro de Relaciones Exteriores volaba por el mundo consiguiendo vacunas.
Bien por Marcelo, a quien lo mismo le encargaban comprar pipas para evitar el desabasto de gasolina que las dichosas vacunas. Por cierto, nunca encontró la vacuna “Patria”, ese hit que nunca llegó. Esto pasó en 2021-2022 y nos enteramos hasta ahora. ¡Qué calladito se lo tenían para Picadillo Circus!.
Pero con este asunto salieron otros: una amiga de Josefa menciona que Ashen Page, hijo del músico Jimmy Page (de Led Zeppelin), también vivió como invitado gratis en la Embajada mientras México pagaba. Además, Fernando Gutiérrez Champion lo ayudó a montar una exposición y, lo mejor, todavía usa la Embajada como bodega mientras sigue cobrando, pues era el brazo derecho de Josefa.
Marcelo, en tanto, se puso el traje de superhéroe porque advirtió que recibirá la próxima semana al negociador estadounidense del T-MEC. Dice que se sacrificó por nosotros, preocupándose por su tierno hijo mientras atendía la crisis global de salud. Tan hermoso gesto merece un episodio de La Rosa de Guadalupe.
Hubo corrupción y nepotismo con el Carnal, que es la “cara decente” de la 4T. Imagine a los demás, como Fernández Noroña, que defiende el nepotismo de su hijo en cargos públicos. Marcelo al menos es culto y refinado, aunque muy obediente de los ocupantes del Palacio Nacional, por eso nunca llega a la “silla mágica”.
Pero, ¿qué sucede que ser Embajador en Inglaterra trastorna a los empleados? Para corregirlo enviamos a Alejandro Gertz Manero, quien ahora, como Embajador, debe superar los números de su antecesora, que logró hacer 108 fiestas en 2024. Aparte, se agregan denuncias de corrupción por desvío de fondos atribuidas a Erika Pardo, ex agregada administrativa.
Josefa dice que denunció el asunto a tiempo ante Juan Ramón de la Fuente, sucesor del Carnal, quien renunció al cargo de Secretario de Relaciones Exteriores por motivos de salud. Hay tantos personajes tan “finos” en este ámbito que no faltarán quejas a corto plazo.
La Presidenta Sheinbaum, por su parte, exoneró a Josefa en la Mañanera diciendo que las denuncias “no fueron concluyentes” y le dio un espaldarazo: “Ella hizo buen papel”. Otra vez el perdón para los suyos.
Ante tales personajes, realmente Ebrard no parece haber hecho tanto mal, pero pudo empezar reconociendo el error por su nombre: nepotismo, y ofrecer reparar el daño a la nación. En lugar de eso, urdió una trama dramática de cómo ser el “padre del año”.
Legalmente, la misma Presidenta enfriará el asunto porque él es de los favoritos. El nepotismo sigue triunfando y, ante este caso evidente, Claudia no tuvo más que callar y mirar para otro lado. No quieren que se comente este número de circo; confían en que usted lo olvide, al cabo ya viene el mundial. Mejor resuelva cómo adquirir la canasta básica, algo que no preocupa en el Palacio Nacional.
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