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Por Manuel Gutiérrez
La guerra que olvida actualmente el mundo occidental decide su suerte. Está en juego en Ucrania, en donde nuevamente se ha reactivado la ofensiva rusa en el Donbás, pero Ucrania asestó severos golpes a los invasores.
El mundo contempla el paso de Ormuz como el punto del cual depende el valor de los bonos, las cotizaciones de bolsa, las ganancias de los grandes consorcios petroleros y, ciertamente, el que permanezca cerrado —sea por los Estados Unidos o por Irán— representa efectos directos a los costos de vida del mundo. Por ello, ahora que Irán, el supuesto derrotado, ha tomado la determinación de cerrar el estrecho de Ormuz, los Estados Unidos y algunos aliados se apresuran a presionar o actuar para reabrirlo, aunque antes los estadounidenses lo cerraron porque Irán estaba cobrando peaje y escogiendo los barcos amigos que podían cruzarlo.
La propaganda iraní, que llega a los Estados Unidos por medio de señal de televisión, está haciendo que muchos comiencen a dudar de las intenciones de Trump, supeditadas a las ambiciones de lograr el Gran Israel que desea Netanyahu. Uno de los mensajes, hecho con figuras de Lego, muestra el momento en que se arría la bandera de los Estados Unidos y en su lugar se coloca la azul y blanco con la estrella de David. Otra secuencia presenta a Trump* escalando un monumento de la victoria, pero cada peldaño es un ataúd cubierto con la bandera de los Estados Unidos; llega Trump a la parte alta y anuncia el triunfo militar y absoluto de su invasión, pero luego le proyectan el trasero que se está ardiendo por los disparos de misiles de Irán.
Estos factores son los que llevan a olvidar un conflicto que viene desde 2014 con la revolución de Maidán y los primeros esfuerzos rusos por hacerse del Donbás, así como de Crimea. Pero el hecho de tener una guerra en Medio Oriente, con Israel actuando como agresor en Líbano para anular a Hezbolá, hace que los noticieros olviden que otra guerra sigue en curso, con disparos de 500 drones por noche y un número alto de misiles que causaron en sus operaciones del fin de semana 18 muertos civiles, sin que ninguna ciudad de Ucrania esté ya a salvo de los ataques.
Además, la situación de Irán vino bien a Rusia porque, al ser autorizada a comercializar su petróleo para atenuar la crisis, representa un ingreso estimado en 10 mil millones de dólares que servirán para alimentar la máquina de guerra por tiempo indeterminado. Sobre la reanudación de negociaciones de paz o la continuación de las hostilidades en Medio Oriente, Zelenski calificó esto como una concesión para obtener dinero para la guerra que será tolerado hasta el mes de mayo de este año.
El 18 de abril, Ucrania alcanzó dos naves grandes de desembarco de tropas, el Yamal y el Azov, y otro aún no identificado; estos buques estaban en las aguas de Crimea, en donde siguen atacando instalaciones energéticas, cuatro petroleras que sufrieron daños severos e incendios. El Servicio de Inteligencia de Ucrania (SBU) añade al reporte la destrucción de una lancha antisubmarinos y la destrucción de sistemas logísticos de los rusos mediante el uso de drones ucranianos; lo anterior se ha confirmado por DW de Alemania e Infobae, entre otras agencias.
Rusia, por su parte —al igual que China, que vendió un satélite de vigilancia que pasa datos al momento a las fuerzas armadas de Irán—, adicionalmente le ha repuesto sus capacidades de lanzamiento de misiles. Aunque China niega todo para no verse involucrada, y Rusia hace lo mismo mediante tácticas de guerra híbrida, su apoyo es vital para el desplazamiento militar de Irán.
Dos países del mundo se anticiparon a la guerra del siglo XXI y fueron precisamente Ucrania e Irán. Este último vino a fortalecer la carencia de drones inicialmente de Rusia, dotándole de aparatos de ataque y sofisticando sus funciones; Ucrania, por su parte, desarrolló defensas contra este tipo de ofensiva, adicionalmente al desarrollo de misiles propios, incluso el del misil tipo bomba de la Segunda Guerra Mundial, la V1, el llamado Flamingo, que ya tiene incluso una imitación directa.
Ucrania lanzó el FP9 con 800 kilogramos de capacidad explosiva y como réplica del Kinzhal de Rusia, y ha desarrollado drones marinos diversos, incluso el uso de tanques robóticos en Kramatorsk, que lograron sin intervención humana la rendición de una posición rusa; pero lo cierto es que el frente no se ha estabilizado a favor de los rusos.
Vadym Sukharevskyi, coronel del Ejército de Ucrania y héroe que logró que la ciudad de Sloviansk, así como una gran parte del Donbás, siga bajo control de las tropas de Ucrania, declaró al diario español global *El País* que “la guerra está más cerca de lo que creen muchos países europeos”. Todo es parte de la acusación contra el gobierno de los Estados Unidos de haberse plegado a la desinformación de los rusos y la alianza solidaria de Trump, que no acepta el peligro del imperialismo de Putin sobre Europa. “Estados Unidos se prostituye políticamente”, explicó, y señaló que el motivo de la guerra está en la obtención de territorios y beneficios geopolíticos para las ambiciones de Putin.
El militar condecorado explicó que, de no ser Ucrania una potencia en drones y estar a la vanguardia robótica, necesitaría hasta cinco veces más hombres, siendo su desgaste causa de una derrota que Rusia creyó que lograría, pero suplió su carencia de reclutas con soluciones tecnológicas. Advirtió: “Lo que tengo claro es que Europa va tarde en este proceso; Europa y Estados Unidos deben prepararse para las próximas guerras, porque el conflicto ha mostrado que tienen problemas de producción de artillería, de munición, de aviones, defensas antiaéreas y de drones”.
El misil Flamingo logra alcanzar blancos a 3 mil kilómetros de distancia; fue una solución a la negativa estadounidense de darles armas que ataquen a Rusia en su profundidad, una adaptación como muchas otras que ha implementado Ucrania sobre la marcha. Sin embargo, Francia e Inglaterra siguen presionando a la flota fantasma y no descuidan su papel aliado con Ucrania en una guerra que pasó a un segundo plano luego de Ormuz. Incluso para muchos especialistas la guerra ya se aplica en forma híbrida en Europa.
En realidad, el hecho de obligar a gastar recursos con operaciones baratas, incluso de drones, corte de cables submarinos, acoso naval o aéreo, genera a la par una campaña general para desacreditar el sistema democrático, buscando la confrontación y la duda con las instituciones. Alemania lleva un registro de 57 incidentes de guerra híbrida en su territorio, pero Europa cuenta hasta 255 operaciones registradas, incluyendo acciones de estudio de infraestructura, vulnerabilidades, espionaje estratégico y el uso de simpatizantes desechables en caso de ser capturados. Normalmente son ciudadanos manipulados que actúan contra su propio país, mientras la parte oculta que involucra a Moscú no es señalada directamente ante la opinión pública.
Incluso durante los Juegos Olímpicos de París, se produjeron incidentes como colocar cabezas de cerdo —lo que se considera infamante por el judaísmo— en sus centros religiosos e incluso en mezquitas; hubo estrellas de David rociadas con aerosol y otro tipo de provocaciones en lugares como la Torre Eiffel. Georgia está, como resultado de ese tipo de operaciones, al borde de una guerra civil. Incluso en Hungría, Rusia intentó lograr una votación favorable para su aliado Viktor Orbán; las acciones se dan desde las costas nórdicas, incluso en Inglaterra, y en violaciones del espacio aéreo que provocan movilizaciones defensivas en los países bálticos.
Por ello es que sociedad, militares y políticos de Europa desconfían de una realidad que muchos no desean admitir: que la guerra llegó a su puerta. Pero el desenlace de Ucrania puede hacer una diferencia y, por ello, la UE no cree en que Rusia ceda en sus ambiciones imperiales; lo sobresaliente es que, sin los Estados Unidos, Ucrania sigue siendo exitosa en su defensa.
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