Por Eduardo Paz Gómez
Haciendo un poco de historia. La Paraestatal PEMEX en la década de los 80’s llegó a ser un ejemplo de producción y desarrollo tecnológico, se contaba con el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) que desarrollaba su propia tecnología. El esquema de generación de valor estaba bajo control de la Paraestatal, desde exploración, petroquímica, refinación y comercialización. Además, en era un monopolio estatal, es decir, la empresa no tenía competencia.
En el periodo de Peña Nieto el mercado se abrió y se permitió competencia, la importación de gasolina y petrolíferos, la empresa también se abrió en sus diferentes divisiones, incluido PEMEX exploración que incluía la extracción del petróleo y gas. Se licitaron yacimientos petrolíferos tanto terrestres como en el mar. Sin embargo, bajo este nuevo esquema de producción la empresa seguía teniendo el control de la producción, pero bajo un esquema de outsourcing, por lo tanto, la tecnología de exploración, refinación, etc. ya no era una preocupación de la empresa o al menos en menor medida.
Bajo la administración de MORENA se trata de recuperar el modelo de PEMEX de los 80’s en donde se tenía un mayor control de todas las áreas de la empresa, se construye una nueva refinería, se cancelan contratos de exploración, algunas empresas extranjeras se retiran del mercado de combustibles. Pero además los problemas de corrupción dejan a la empresa en una situación financiera comprometida.
Hoy día la empresa está financieramente quebrada, endeuda, tecnológicamente rezagada, y los escándalos de corrupción continúan. Lo que antes era una fuente de riqueza para los mexicanos ahora se ha convertido en una carga fiscal por todos los recursos destinados para su recuperación. PEMEX perdió rumbo, y no encuentra salida.
Por otra parte, la petrolera Petrobras, también Paraestatal tiene un perfil mixto (semi-público). Legalmente, está constituida como una sociedad de economía mixta, cerca del 70% de su capital total está en manos de inversionistas privados. Esto significa que combina el control del Estado con el capital privado de inversionistas nacionales y extranjeros, precisamente lo que anhela la petrolera mexicana. PEMEX en cambio es una empresa productiva del Estado 100% pública. Toda su deuda y balance financiero impactan de forma directa al gobierno mexicano, y no cotiza acciones en el mercado.
El que PEMEX busque una alianza con una empresa extranjera en la situación crítica en la que se encuentra es una acertada decisión, llama la atención que habiendo otras empresas petroleras con mucho mejor tecnología se decidan por Petrobras, lo cual deja ver también un interés Geopolítico.
Sin embargo, la petrolera Petrobras tiene mucho know-how que ofrecer a la petrolera mexicana, tanto en gestión como en tecnología. El gran problema de PEMEX probablemente no es la gestión y la producción, el gran problema de PEMEX son los graves problemas de corrupción.
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