Por Manuel Gutiérrez
Lo reciente de lo que pasa en torno al conflicto de Ucrania, provocado por Rusia, hasta hoy tiene un punto de gran especulación por la visita de John Ratcliffe, director del organismo de inteligencia CIA del gobierno estadounidense, que habló con su homólogo Sergei Naryshkin, jefe de inteligencia SVR, nunca con Vladimir Putin, al que informaron al momento del contenido de la conversación.
La visita del jefe de la CIA fue un acto oficial de Estado y de política exterior, porque el funcionario usó un avión oficial de la USAF, un C-17 Globemaster, sin lujos; un transporte militar espartano voló desde la base Andrews con escala en Riga, Letonia, y luego a Vnukovo, en Moscú.
Las declaraciones de Sergei fueron convencionales y, por tanto, poco creíbles. “Discutimos temas que entran en el ámbito de competencia de los servicios de inteligencia, nada inusual en ello”.
El Kremlin señaló que la visita fue positiva, aunque las relaciones con Estados Unidos están deterioradas en una crisis profunda.
Las especulaciones a considerar son importantes: The Washington Post y The Wall Street Journal (WSJ) indicaron que fueron para pedirle a Putin que no abra un nuevo frente con países de la OTAN, lo que preocupa mucho a la administración Trump. Hay amenazas de hacerlo con Inglaterra, Alemania o Polonia en algún país báltico. Canales menos importantes aseguran que fue para pedir que no usen armas nucleares en el conflicto con Ucrania, dado que hay despliegues y posibilidad de su uso, lo que elevaría la mortalidad de la guerra y sus consecuencias.
Los rusos afirmaron que la visita fue para abogar por el millonario Charles Zimmerman, de 58 años, detenido en Rusia dado que ingresó al país en su yate personal, pero en el mismo portaba un rifle y con eso lo consideraron agente enemigo. Una situación sin duda exagerada.
La anterior visita del jefe de la CIA fue del director William Burns, que viajó a Rusia con información autorizada en noviembre de 2021, en que recomendó a Rusia que no realizara la invasión a Ucrania. Las advertencias fueron ignoradas y las consecuencias de 5 años de guerra y pérdidas enormes en territorio ruso consignan que fue una saludable advertencia que Putin eligió ignorar.
Si usted tiene su teoría, es válido, pero no son viajes gratuitos; siempre el director de la CIA es portador de un mensaje importante anticipando serios problemas. Trump dijo que era una visita rutinaria. La verdad, no está el horno para bollos.
EL TREN MÁS CARO DEL MUNDO
Si usted considera que es un dispendio el Tren del Istmo o el Tren Maya, le ofreceremos una interesante perspectiva, porque el dictador de Corea del Norte viaja en tren en un sistema que se acondiciona casi para que circule ese único tren, con singulares características. En realidad, es el tren más caro y seguro del mundo.
Es llamado “El Sol” (Taeyangho en coreano). Es un tren que no impresiona por su estética, está pintado de verde y tonos dorados, y se bautizó en honor de Kim Il-sung, fundador de Corea del Norte.
El tren es un conjunto de hasta 20 vagones; transporta carros dormitorio, comedor, sala de conferencias, facilidades de comunicación para dirigir una guerra desde ahí si es necesario. Cuenta con comunicación satelital, televisiones planas a color (un gran lujo en Corea del Norte) y el restaurante cuenta con magistrales chefs que suministran vinos franceses y comidas de gran lujo y de alto nivel. Según la comitiva, es el número de carros que se añaden para los ilustres invitados.
El tren oficial cuenta con vagones artillados con baterías antiaéreas; todo, y más el conjunto de vagones en que permanece Kim Jong-un, tienen blindajes reforzados, pesa el triple que un convoy similar.
Este tren viaja a 60 kilómetros por hora, así que hace a Pekín, mínimo, 20 horas. El excesivo peso de su defensa lo hace lento; adicionalmente, la red ferroviaria de Corea del Norte no es moderna ni de trazos recientes: es anticuada para los parámetros ferroviarios modernos.
No se puede correr por tal motivo sin riesgo de descarrilarse. Además, hicieron 20 estaciones en el país para uso privado del líder, para abordarlo con total seguridad; dichas estaciones no tienen otra finalidad.
Pero para que este tren Sol se mueva, suceden muchas cosas. Primero, un tren con vagones militares que van revisando la vía en prevención de atentados o desperfectos; con equipo de ingeniería, cuentan con personal para hacer una buena evaluación o reparar tramos completos; este mínimo moviliza cien hombres para detectar explosivos o fallas de las vías.
El segundo tren es el Sol, pero a lo largo de la ruta, previamente, se han desplegado tropas especiales que vigilan tramos que consideren peligrosos. Por tanto, movilizan hasta dos o más regimientos para ocupar las zonas aledañas, alejar a la población del paso o, de forma controlada, colocarla para homenajear al gran líder.
En el aire siempre está un helicóptero de combate Mi-24 de la era soviética, con armamento completo, listo para intervenir a la primera señal de riesgo, en comunicación constante.
En el Tren Sol cuentan con vehículos lujosos de tipo todoterreno o limusina blindada, mínimo dos, y en ocasiones un helicóptero en el mismo tren, listo para cualquier evacuación urgente.
El tercer tren va a continuación; este contiene un hospital portátil con capacidad de atender sobre la marcha cirugías de ser necesario. También transporta suministros, incluso vehículos blindados y más ametralladoras pesadas que abundan en todos los trenes, más lo que pudiera necesitar el líder y los VIPs. Hay que considerar el gran despliegue militar: hay que alimentar a las tropas en los trenes y en ocasiones a los destacamentos que se apostan a lo largo de la ruta, los cuales van siendo relevados, lo que significa un gran despliegue de tropas.
¿Por qué viajar así en la era moderna? Porque Corea del Norte no tiene una fuerza aérea competitiva con aviones de generación reciente, por lo que dificultaría darle protección suficiente al gran líder. La otra es que ni a su padre ni a él les gustan los aviones.
Incluso en ocasiones hay un vagón establo para que Kim pueda montar en las zonas donde desee, normalmente uno o varios caballos blancos, probablemente Lipizzanos de origen hispano-austríaco.
Para hacer el viaje a Pekín, la ruta demanda 20 horas o más, dependiendo de la voluntad del líder, pero para ir más lejos, como el caso de Moscú, ha requerido tres días. Un guardaespaldas que desertó al Sur reveló que Kim cuenta con seis anillos de seguridad, y hay gran despliegue de tropas en estaciones o en puntos seleccionados.
Los guardaespaldas usan traje civil; 16 son los únicos autorizados a portar armas cargadas junto a Kim. Se eligen por generaciones de lealtad y tras ser aprobados por el más riguroso entrenamiento, expertos en armas, artes marciales y en dispositivos tecnológicos de seguridad.
Para un viaje a Vietnam, de 3 mil kilómetros con 60 horas de duración, fueron miles los soldados movilizados en cuidar El Sol, pero en el núcleo duro junto a Kim se estima un grupo especial de entre 100 y 200 guardias especiales.
En el caso de Rusia y China, se añaden tropas locales, locomotoras propias, cobertura aérea permanente de aviones y helicópteros vigilando las zonas. Es una locura, pero es real; la magnitud del poder no tiene igual: un general osó dormitar en una conferencia de Kim, quien indignado ordenó que lo fusilaran, pero con un cañón. La orden se cumplió y nadie jamás ha vuelto a dormirse en conferencias de Kim.
Por cierto, con tanto poder hace lo que quiere, cuándo y cómo quiere. Ahora purgó al ejército destituyendo al ministro de Defensa, No Kwang-chol, y puso en su lugar a un veterano que anteriormente había marginado, al general Kim Song-gi. Según eso, lo decidió la Comisión Militar Central, pero nada está por encima de Kim.
Por lo menos Kwang-chol no terminó en la cárcel, sino al frente del Departamento de la Industria de Municiones, habiendo sido titular de Defensa en 2016 y 2019, y del 2024 a la fecha. Luego el caudillo pasó a honrar con medallas a los científicos comisionados para el sector militar, calificados como “los más grandes patriotas y héroes”, mientras tanto los ejercicios militares con participación de Estados Unidos y Corea del Sur, Japón y varios países siguen desarrollándose, pero en Corea del Norte los catalogan de “ensayo de la invasión”.
PEDRO SÁNCHEZ SE ENEMISTA CON RUSIA E ISRAEL
Pedro Sánchez -Presidente de España- no halla cómo explicar la invasión marroquí de Ceuta, y procedió a culpar a Rusia e Israel, y a la extrema derecha del mundo. Esto provocó que Relaciones Exteriores de Putin negara tal afirmación y exigiera “pruebas, pruebas”.
El remate con Israel constituyó otro gazapo de la administración socialista en contra del Estado de Israel, que ha sido aliado de Marruecos en fechas recientes y juega sus cartas en el norte de África. Rusia también tiene la mira puesta en esa parte del mundo, pero nadie se explica cómo diablos lanzaron a nadar a los marroquíes a Ceuta.
La extrema derecha, en tanto que se le culpa de la invasión, hizo exactamente lo contrario de lo que afirma Pedro, dado que emprendió una dura campal contra los refugiados marroquíes en un acto que polariza a España. Muchos aplaudieron, al estilo de los colonos de Israel.
Pedro está delirando sin pruebas de la intervención de ambos países, que se encuentran confrontados en su política exterior, pero a los que coloca jugando juntos contra España.
Lo de Ceuta vino a deteriorar la credibilidad de esta administración, que dudó y no reclamó por el incidente migratorio masivo a Marruecos. Y Pedro no habla de los convenios realizados con ese país musulmán, que seguramente gravitaron en la decisión de lanzar a sus habitantes a buscar un lugar en territorio que por ahora es español, pero con actitud de conquista por Alá, con la idea de estar haciendo un acto meritorio y no un intento de cambiar su suerte y su hambre de las tierras de Mohamed.
Pedro se ve perdido hasta en el discurso, pero no dudaría que Israel le pasará cuentas atrasadas por denuncias en organismos internacionales y la ONU en condena de lo ocurrido en el genocidio de Gaza, contra Israel por parte de España.
Si consideramos que Argentina, Colombia y hoy Marruecos consideran que la aprobación del Estado judío basta para reposicionarlos y blindarlos ante la comunidad internacional, estamos viendo que Israel ahora será un estado capaz de ofrecer protección e inmunidad a los países que se declaren aliados. España, con Pedro el socialista, no queda bien con nadie en el mundo, para ser exactos, y la declaración generó más repudio internacional; tampoco la simpatía de los españoles.
Jugar con un concepto de extrema derecha mundial es una aberración inconsistente. Esos dos países, ahora gobernados por presidentes que se dicen conservadores, simplemente apoyarán las acciones de Israel, pero decir que influyeron en la incursión… hace ver como delirante al presidente Pedro Sánchez, buscando un cuadro inexistente que explique el serio revés a España en todos los sentidos.
Pedro no quedó bien con nadie, salvo con Marruecos, y ahora suma la condena del gobierno de Putin —que no añadió carcajadas— porque en la diplomacia hay que ser serios. Más alarmante para Trump y para Israel debe ser la declaración de Putin, Modi (India) y Xi Jinping de China para el actual presidente de Irán, quien con beneplácito fue reconocido en la reunión cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái con el respaldo a su favor.
Este bloque de Moscú-Pekín y ahora Nueva Delhi, más Pionyang de Corea del Norte, se manifiesta contra los intereses de Israel y de los Estados Unidos.
Y no pronunciaron nada de la guerra de Rusia en Ucrania, que enfrenta ataques en todos los sectores, sobre todo en Donetsk, en que aceptó el presidente Zelenski que enviará refuerzos para contener las acciones de Rusia, que intenta recuperar la manija de la guerra, pero el pulso de fuerza sigue y la muerte incrementando sus cifras.
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