Por Manuel Gutiérrez
Segunda parte
“La historia se escribe bajo la gravitación irresistible de la supervivencia de los muertos”, dice el Lic. Anacleto González Flores, y lo señala en uno de los capítulos de “El plebiscito de los Mártires”, libro póstumo publicado en 1930, en un ensayo de filosofía de la historia en que desarrolla esa idea de la supervivencia de los muertos en la civilización.
Sin embargo, entraremos en parte de la mente del hoy Beato, aspirante a la santidad. Es, sin plagio alguno, coincidente con la misma idea de G. K. Chesterton, el autor católico británico, que la externara en “Ortodoxia” en 1908, antes que Anacleto, pero la obra de Anacleto va a otros fines, como su “Tú serás rey”, libro que llamó de “odisea cristiana”.
Chesterton dijo: “La tradición es la democracia de los muertos. Es negarse a someterse a la pequeña y arrogante oligarquía de los que simplemente están de paso, los que viven”.
Por tanto, negar la tradición es como si los vivos hicieran un plebiscito en donde solo votan los vivos, quitándole el voto a la mayoría que son los muertos.
La versión de Anacleto: La gravitación es el plebiscito permanente de la sangre de los mártires. Los cristeros muertos siguen votando. La civilización (católica) de México sobrevive porque sus muertos siguen votando. Chesterton luchaba culturalmente contra el modernismo y que sólo cuenta a los vivos. Anacleto estaba en una lucha contra el estado callista que intentó borrar 400 años de historia por decreto.
La mente de Anacleto es sin duda G. K. Chesterton, pero también Jaime Balmes, que significaba un estilo de formalidad, disciplina, carácter, enfrentando el liberalismo, pero no con devoción, sino con filosofía. El sentido común y las bases de la civilización se fundan en principios.
Luego se revela otro pensador que influyó enormemente en Anacleto: Donoso Cortés, 1809-1853, enfrenta la guerra contra la revolución, y de él Anacleto deduce que la cuestión política es finalmente una cuestión teológica.
Crea el círculo “Donoso Cortés” porque para ambos la revolución es un movimiento de inspiración satánica, entonces la lucha para suprimir la existencia del culto, como la libertad de conciencia, es un reflejo del conflicto Bien vs. Mal, eleva la contienda hasta la teología.
Otro inspirador de Anacleto fue León XIII, sobre todo el documento “Rerum Novarum” en que plantea la cuestión social, la crítica al capitalismo y socialismo, y propone remedios sociales útiles como el sindicalismo y un modelo de corporativismo. Lo extremo en Anacleto es que llevó los conceptos pontificios a plantear un modelo alejado de capitalismo liberal y marxismo. Pero todo externado a la manera de Chesterton, con aguda inteligencia, alegre manera de presentarlo y una inclinación combativa, cultural, social, pero combativa que finalmente se convirtió en resistencia armada popular.
Un orador de Tlaxcala, Trinidad Sánchez Santos, fue orador porfirista, pero de un estilo combativo, una argumentación directa, sin eufemismos. Este estilo marcará su carrera periodística y su oratoria; eso muestra en las colecciones de “La palabra” y “Gladium”, periódicos que circularon entre la ACJM, los círculos de obreros católicos y la gente del pueblo.
El remate es el estilo socrático de enseñanza de Anacleto, que formó generaciones de jóvenes de gran intelectualidad, pero también de acción; muchos cayeron en la lucha, otros dieron vida a movimientos sociales como el PAN, y la lucha dentro de las universidades contra la imposición del marxismo como obligación, pero fue resultado del estilo de enseñar de Cleto, totalmente mayéutico, Sócrates por tanto es una influencia en el sistema de enseñanza del maestro.
Y eso lleva a Ibsen, que sí es citado en argumentos como “El enemigo del pueblo” en Plebiscito y Tú serás Rey, por Henrik Ibsen, se va a otras tendencias modernas con lo que sostiene que el vivo mata al muerto, lo que naturalmente choca con la tesis de la supervivencia de los muertos en su herencia estructural, formal y mental.
Anacleto, entonces, decide cargar contra Ibsen, sobre todo por “Espectros” y “Casa de Muñecas”, pero lo hace en sus periódicos, contra la presentación de las obras, como crítico. Pero para Anacleto era alguien disolvente, junto a Nietzsche, y el anarquismo, extremismo totalmente sin cabida en el mundo filosófico de los jóvenes que formó.
Ibsen es lo contrario al plebiscito de los muertos, pretende un individualismo central, sin Dios; por ello nace “Tú serás Rey”, proclama a Cristo como monarca universal de todo, pero a la vez refiere a que si haces que él reine, reinarás con él. En sus libros lo usa como ilustración, y omite señalar sus desacuerdos, aprovecha lo que le sirve a su mensaje.
Una idea audaz, convincente, y eso era hacerlo triunfar en la sociedad, en el aula, en el estado… Para ello era muy bueno manejando la historia y lo hace cada que lo necesita para reforzar sus puntos; con la idea del futuro reinado de Cristo, la historia tiene un devenir que termina en eso precisamente como finalidad de la misma, pero eso amerita otra incursión en el tema.
Pero otra vertiente con que tiene total coincidencia el talentoso escritor, líder popular mexicano, de Tepatitlán, Jalisco, tiene que ver con un filósofo político, sociólogo, ensayista, Ramiro de Maeztu, muy reconocido en España, pero no por la cronología, sino porque escriben sobre los temas con el mismo enfoque. González Flores muere en 1927, Ramiro publica la “Defensa de la Hispanidad” en 1934, por tanto no lo alcanzó a leer.
Ramiro plantea que la Hispanidad es una civilización nueva, católica, no una raza. De hecho, los sobrevivientes a la guerra cristera, sobre todo universitarios y líderes, clérigos, se volvieron fieles a Maeztu, porque era la misma escuela. Cleto es radical: México es católico o no es México.
Sin duda, Cleto alcanzó a leer “España invertebrada” en 1921, y “El tema de nuestro tiempo” en 1923, porque “La rebelión de las masas” fue creada hasta 1930. Coincide en el valor de la Hispanidad con José Ortega y Gasset, pero hay una diferencia central en su tiempo.
Ortega propone que España se europeice, y que sea laica, librepensadora. Porque enemigo de las dictaduras de su tiempo, entre ellas el naciente bolchevismo que padecieron en la guerra civil de España, Ortega es gnóstico, es liberal, es la Revista de Occidente, en tanto Cleto es Gladium.
México se vuelve problema porque quiere un estado y sociedad laica, sin religión dominante en las mayorías, pero su propuesta es misionera, es religiosa y activista: Volver a catolizar a México, una reconversión, y en su militancia popular, constituye que el pueblo organizado, como en su Unión Popular, eso es plantear la salvación de México.
Por ello, Anacleto se ancla en Donoso Cortés, es totalmente hispánico-católico, en tanto que Ortega apunta a un esquema que llegaría con el fin del siglo XX, un europeísmo funcional, una alianza operativa en todos los aspectos, pero liberalista, y no perdieron sus tradiciones, ni su nacionalismo, pero lograron pensar como un continente.
La idea soñada en Hispanoamérica, en la obra del Ariel de Rodó, pero bien filtrada, ajustada a la enseñanza y valores de la época.
Otro talento mexicano que influyó en el héroe cristero fue nada menos que Antonio Caso, que llegaría a ser rector de la UNAM, pedagogo y maestro de generaciones y particularmente defensor de la autonomía universitaria, celebrando la polémica al respecto que tuvo con el líder socialista, Vicente Lombardo Toledano.
Anacleto como estudiante de derecho no era un modelo de santito encerrado en la sacristía, era ante todo un filósofo moderno; no tuvieron contacto personal, pero los textos, discursos y conferencias de Caso le ofrecieron el papel de Henri Bergson como un autor que descifraba y abatía exitosamente el positivismo mexicano, y la llave fue Caso.
Bergson le queda como guante a González Flores, porque enfrenta las posturas pseudocientíficas de la SEP y que encierran el semblante de Plutarco Elías Calles. AGF se llevaba perfectamente con Plutarco, pero el romano de “Vidas Paralelas”, no el de Sonora, en el sentido de hacer historia viva, de escribir en el filo de la emoción.
Bergson aporta “La evolución creadora” de 1907, que dice: “La inteligencia corta la realidad en pedazos, la intuición la capta viva”. Anacleto lo pone así: “El gobierno nos quiere dar una escuela sin alma. El alma no se mide, se intuye. El pueblo mexicano no entiende de fórmulas, entiende el sacrificio”.
Bergson plantea una idea sumamente audaz, en su época y en la nuestra: El élan vital de sus ideas está en el martirio. Bergson por tanto reduce: “La vida es un impulso que vence a la materia”.
De nuevo se convierte en alumno que supera a su maestro Bergson: “Nosotros no somos materia que se rinde, somos impulso vital que se ofrece”, y esto lo dijo en el Santuario de Guadalupe, de la avenida Alcalde, en Guadalajara en 1926.
Y más todavía, el autor francés distingue entre temps, la vida como reloj, y durée (tiempo vivido interior) y lo usa para exponer la Cristiada: “El gobierno tiene el tiempo del reloj, decretos, leyes, (su poder) 1926. “El pueblo tiene la durée, el tiempo interior de 400 años de fe que no se borra con un decreto. En el Plebiscito lo pone así: “Calles puede cambiar el calendario, pero no la duración interior de un pueblo, que ha rezado por 400 años”.
Polemista, debatiente incansable, pero no necio, González Flores traza la idea de que la discusión con abogados liberales no debe ser con silogismos. Afirma: “El pueblo no conoce a Dios por silogismo, lo conoce por intuición vital, por el dolor de su madre, por la muerte de su hijo”. Caso usa a Bergson para defender la filosofía, en tanto AGF lo usa para plantear la validez del martirio.
“Mi sangre es una semilla con impulso vital”, idea de AGF pero es totalmente Bergson.
Caso lo maneja así: “Bergson nos ha enseñado que la inteligencia no comprende la vida, la diseca. La inteligencia toma fotografías de la realidad, la intuición es lo que entra en ella, la que vive por dentro; la duración es el tiempo que se vive, no el que mide. Esa duración es el élan vital, el impulso vital, que todo suba, que todo se esfuerce, que todo ame”.
“La ciencia nos dio la economía y el interés. Solo la intuición nos da la caridad, el único acto que no es egoísta”.
Caso sigue con el tema iniciado en conferencia en el Ateneo de la Juventud, en 1910 “La filosofía de la intuición” para hacer el planteamiento: “La existencia como economía, como desinterés y como caridad” 1919, en la respuesta de Caso a Nietzsche, y Cleto lo transfirió mutatis mutandis, pero lo convierte en un modelo de acción, en un estilo de vida, de liderazgo.
Su frase de AGF: “El mártir no argumenta, intuye. No demuestra, ama. Y el amor es la única prueba de que el espíritu existe”. Miguel Palomar y Vizcarra, jefe de la LNDLR (Liga Defensora de la Libertad Religiosa), guardó el texto subrayado de la UNEC y está en los archivos, se dice que en algún lugar de Guadalajara. Bergson fue convertido, empleado como estructura del discurso.
La UNEC era la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, y por ahí pasó Anacleto; la funda el mentor de Anacleto, el belga jesuita Bernardo Bergoend, y el ideólogo René Capistrán Garza. Era un semillero de líderes, con círculos de estudio, acción social, periodismo y oratoria, para hacer sentir el peso desde Chesterton a Bergson, pero Bergoend lo hizo perito en materias de los documentos de León XIII y de Pío XI. La UNEC tenía el lema: “Por la fe y por la ciencia”.
Era la respuesta para la conquista de los intelectos de las universidades de su época, de ahí vendría la ACJM diseñada por Bergoend, pero potenciada por AGF que termina con un organismo singular, la “Unión Popular”, un experimento social exitoso, pero la guerra cristera consumió todo.
“El maestro no es el que enseña fórmulas, es el que enciende el fuego”, y así lo hizo.
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que A Fondo Jalisco no se hace responsable de los mismos.








