Por Manuel Gutiérrez
La intervención de Trump es favorable a Rusia porque quiere apoyar a este país; puede regularizar la comercialización de su petróleo, dentro del control especulativo del precio internacional, a la par comienza a jugar con los precios de los granos del mundo. Trump y su pandilla hacen negocios multimillonarios y se aprovechan de las tensiones.
Ucrania vive días de zozobra, y vemos lo que dice The Economist en un extenso trabajo. Los ciudadanos del país invadido, por increíble que parezca, seguían llevando una vida cotidiana, pero las sirenas ululan la muerte más próxima. Las explosiones llegan por doquier, en gasolineras, estaciones de servicio, oficinas, fábricas, hospitales; prácticamente todo es un blanco de los nuevos drones a reacción de Rusia.
Nuevos éxodos de habitantes buscan encontrar franjas seguras, sin nada de interés que pueda atraer el bombardeo. El año pasado se enfrentaron al frío extremo porque, con toda intención, Rusia cegó las plantas de energía, las redes de distribución; morir de frío fue una nueva forma de exterminio. Las siluetas negras de los drones vuelan, luego la explosión.
Los acuerdos de paz son inconsistentes con el enfoque de Trump, que culpa a Ucrania de la guerra como si ellos hubieran invadido a Rusia. Mientras tanto, en Rusia se renueva la Duma, el parlamento, sin un solo opositor. Todos son jilgueros y levantadedos. El participar en ese proceso es visto como una muestra de adhesión para Putin, y debe hacerse con disciplina absoluta; el espectro de la dictadura soviética ha regresado.
Putin emitió una nueva orden, 1564, que reivindica tanto a la Checa (antecedente policíaco y de gobernación de Rusia antes de la KGB) como a la era de Stalin. La inspiración de Putin está en la política estalinista y quien no lo comprenda como causa metapolítica, estará muy equivocado al manejar la política y la negociación con este país; se tiene que negociar como si otra vez estuviera Stalin.
Las provocaciones y presiones sobre Polonia, Alemania, Rumanía y otros países, en tanto, son tentadas por Putin, que anhela el rompimiento de la OTAN como ente operativo. Quiere saber si son capaces de ir juntos a la guerra por alguno de los socios atacados. Por eso hace la tienta…
Amenaza otra vez a Gran Bretaña, ahora por colocar aviones Typhoon, el Eurofighter inglés, en despliegues que puedan requerirlos si llega una confrontación, y los amenaza con represalias. La aplicación del Artículo 5 de intervención en conflicto de todos los socios de la OTAN está, pues, en jaque y quiere que se vea que no se cumplirá por nadie amenazado. Si la respuesta de la OTAN no es unánime, Putin habrá ganado con sus provocaciones.
A la par de la nueva planta de drones que los produce con metas de miles por mes, el castigo a toda Ucrania sigue y la ofensiva no se detiene. La guerra no es estática, pero no gana territorio Putin como quisiera, y es solo el 0.17% del territorio de Ucrania anterior a 2014 el que ha logrado controlar en forma efectiva. La lucha por lograr más kilómetros por día se mide en muertos; se estima que esta ofensiva ha costado ya 600 mil, con un promedio estimado de bajas entre 22 y 23 mil por mes, con una tasa de reclutamiento más forzado en Rusia, pese a grandes promesas de pagos, más trabajadores y soldados de Corea del Norte (simplemente 25 mil trabajan produciendo drones) que siguen llegando, y mercenarios o ingenuos reclutados con engaños y después forzados en el frente.
¿Era posible empeorar la guerra de invasión a Ucrania?
La respuesta es afirmativa. El cese al fuego no lo aceptará Putin hasta ver el resultado de su ofensiva, que seguirá hasta la primavera. El problema es que el frente ahora es toda Ucrania, ya no hay retaguardia segura o ciudades a salvo; ya no es una línea de frente de determinados kilómetros, la guerra se ha ampliado a todas partes.
En el frente todo cambia. Los rusos quitan las puertas de sus transportes para saltar de ellos al escuchar un zumbido de dron. Los dos bandos están usando vehículos robotizados para transportar suministros, municiones y atacarse.
Pero también la retaguardia de Rusia se ha vuelto peligrosa; la operación “Némesis” (una forma elegante de decir venganza) de un cuerpo de especialistas que emplea un alienígena como emblema, vestidos con simples camisetas, buscan blancos de todo tipo detrás del frente. Incluso como aves sombrías, si nada se detecta, los drones se paran ocultos en algún árbol, en espera de un objetivo. Rusia, en la zona de Crimea, vive también una pesadilla total.
“No atacamos a los taxis”, dijo el comandante de Némesis, porque suponen que transportan civiles, pero eso podría cambiar en unas horas o días. Mientras Ucrania usa Starlink, de Musk, los rusos ahora tienen una red llamada Rassvet y una red de repetidoras de radio. Los drones rusos, en honor a su aliado Irán, llevan el nombre de “Shahed”, quienes les ayudaron a montar una nueva fábrica que ha cambiado la guerra.
Los trenes ahora son el objetivo; atacan a las locomotoras, ya han averiado 250 de estas. Viajar en tren ahora por el lado ruso o de Ucrania es lo mismo que nadar con sangre entre tiburones. Si bien los golpes de largo alcance de Ucrania son efectivos (y lanzó mil drones contra Moscú en fecha reciente, pegando a una refinería de la capital), Rusia está respondiendo a una escala mayor ante la carencia de los misiles antiaéreos estadounidenses que Trump niega.
Los misiles y los drones presentan, según The Economist, otro rasgo importante de un país que participa en la guerra pero oculta la mano. China los provee en un nuevo rasgo de la potencia que aspira a ser líder mundial, al margen de Rusia, a la que ven desplazarse hacia abajo por el costo de la guerra.
Los F-16 y los Mirages pueden derribar drones y eventualmente misiles, pero no hay suficiente munición. Por lo pronto, la reunión de la Unión Europea aceptó ceder sistemas antiaéreos, municiones y piezas para los aviones, porque los drones de 4 motores a hélice no pueden interceptar a los drones a reacción.
Hasta hoy se estima que ha utilizado mil de esos drones, pero Rusia aspira a producirlos en escalas de miles, y lo mismo sucede con los misiles balísticos, que están siendo usados con fines tácticos, no estratégicos. Con pocas baterías Patriot y sin abastecimiento, de ahí la nueva vulnerabilidad de Ucrania, que vive en la angustia de llegar al siguiente día.
Se estima que resolverán por sí mismos el problema, pero pasarán meses antes de que tengan sistemas de detección y destrucción funcionales, así como limitaciones por políticas de los países de la OTAN en que no pueden atacar las bases desde donde lanzan el misil, aunque se han liberalizado porque Inglaterra y los aliados europeos entienden mejor la guerra que Trump.
Mientras Europa resuelve si hace la guerra a medias, ha otorgado nuevas ayudas de material y recursos financieros a Ucrania como respuesta lógica a las violaciones fronterizas de Rusia, pero ahora el tiempo se vuelve importante, como lo es en el juego de la guerra.
Por ejemplo, la producción de acero, vital para la guerra en Ucrania, se ha reducido en 60% y la capacidad de almacenamiento se ha reducido en los supermercados. Las gasolineras en Ucrania tienen costales de arena, redes de protección para los tanques de almacenamiento; entrar a una gasolinera es como entrar a un mundo atrincherado.
Por otro lado, el bloqueo de Odesa cancela que el grano de Ucrania salga a alimentar al mundo, y de ello depende un 10% de su PIB; hoy los agricultores, que vieron en su trabajo una forma de sostener a Ucrania, ahora se preguntan si deberán sembrar la próxima temporada. El mundo verá aumentar el precio de productos de trigo inevitablemente, y abre el mercado especulativo que, entre ellos, beneficia a los cercanos a Trump.
Mientras los cortes de energía por ataques son lógicos y esperados, en muchas cosas ha mejorado Ucrania en sus defensas para mantener la energía las 24 horas, siempre y cuando no alcancen las centrales generadoras. Un millón de ucranianos está en el frente de guerra mientras otros quieren evitarlo; igual ocurre en Rusia: el reclutamiento tiene un alto porcentaje de mortalidad y en los rusos es al doble de riesgo por la ligereza con que usan a sus tropas sus comandantes.
Inesperadamente, lo novedoso de la industria militar de Ucrania y sus soluciones son fuente de exportaciones al mundo, pero parece que tendrán echada mano de sus reservas de 50 mil millones para mantener estable su moneda.
Zelenski por ello pidió a Europa 27 mil millones para el presupuesto militar, aunque ya ha recibido 90 mil millones de euros; pero muchos fondos están bloqueados por políticos de Ucrania que obstaculizan las reformas que demanda Europa para el financiamiento, por lo que David Arakhamia será la pieza clave para liberar esos recursos, aunque arrastra sombras de corrupción por enriquecimiento ilícito. Las elecciones en Ucrania no tienen condiciones para hacerse por la guerra.
En la medida en que la guerra se hace mayor, más sucia y la ambición de Putin va por todo, Ucrania depende de la mano generosa de Europa, que siente la guerra a un paso, y eso la hace más propicia; pero en la dimensión de la guerra, cuando se pensó que el infierno no podría empeorar, Putin demostró que no le falta imaginación.
Mientras tanto, el Presidente de los Estados Unidos busca especular con la guerra de Irán y los intereses que anhela concretar en Ucrania, que se ha sostenido por Europa, pero el papel de los Estados Unidos ha sido sucio y traicionero en todo el mundo con sus aliados. Pero es probable que Ucrania sobreviva; de no hacerlo, ya no hay colchón entre la realidad de Putin y sus aspiraciones y los socios europeos, que tendrán que arriesgar las vidas de sus soldados. Puede ser que se produzca un evento limitado, un ensayo con Polonia para juzgar fuerzas, ver capacidades de respuesta y ver si se rompe la OTAN; pero en algunos países las instrucciones de tener reservas de alimentos, refugios a la mano y comportarse como bajo una guerra ya son ejercicios habituales, porque todos esperan el choque, se siente muy próximo.
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que A Fondo Jalisco no se hace responsable de los mismos.








