Por Manuel Gutiérrez
Es un autor maldito, enemigo del fascismo, enemigo del comunismo, enemigo de la religión, enemigo del capitalismo. Profeta deprimente, llave de la resistencia, plagado de misterios esotéricos, pero en el fondo de todo, hay más de Julius Evola, que lo leíste en revista “Año Cero” porque quiénes lo usan lo desconocen, va más lejos que el neofascismo que intenta adoptarlo en su orfandad y mostraremos por qué puede influir en el mundo del siglo XXI, dado que está donde menos lo esperan. Evola, quién no dejó títere con cabeza.
El nombre es: Giulio Cesare Andrea Evola, 1898-1974, italiano, filósofo, esotérico, incluso pintor que comenzó como dadaísta, luego pasó a una crisis para superar el nihilismo, el afán de destruirlo todo, hasta sí mismo. Luego fue budista, taoísta, pasó al tantrismo y el hermetismo. Su primer libro se llama “Teoría del Individuo Absoluto” propone un superhombre superior a todos los sistemas.
La idea central de Evola es que el mundo está decadente, en ruinas. La modernidad, con su democracia liberal, el capitalismo, el materialismo, el comunismo son reflejo de una involución espiritual que nos estancó hace siglos.
Julius comienza su juego: El Mundo de la Tradición, es bueno, jerárquico, espiritual, guerrero, pero todo vertical. Roma, la India de los Vedas, el feudalismo (la caballería) medieval.
Mundo Moderno: Aburguesado, sujeto económico, igualitario, horizontal cae en el proletarismo.
Pero su andar comenzó como estudioso de la ciencia política dentro del fascismo de Benito Mussolini, ahí generó “Revuelta contra el Mundo Moderno” en 1934, su obra temprana. Mussolini lo leyó pero no lo entendió, le resultaba muy adelantado para su tiempo, muy aristocrático y Evola terminó criticando al fascismo por populista, y aunque se decía “apolítico” se convirtió después de la guerra en un influyente autor sobre todo por el concepto de “Hombre diferenciado” por encima de todas las escuelas.
Evola no se conformó con una etiqueta, tuvo montones: Dedujo que de las religiones comparadas por él, existe una “tradición primordial” y son de una misma fuente. Era seguidor de los Cátaros, los Albigenses, y más atrás de los Templarios y sus misterios.
Por tanto abordó el yoga, ensayó sobre el misterio del Santo Grial, manejó el tantrismo, en el asunto sexual, y lo explicó en su “Metafísica del Sexo”.
En resumen: “No es que seamos nosotros los que tengamos que adaptarnos al mundo… es que el mundo es el que está perdido”.
EVOLA ESOTÉRICO
Para Julius, las religiones no son iguales. Pero las auténticas vienen de la misma fuente hiperbórea solar, del Norte. No se trata de tolerancia, es la India de los Vedas, el Edda Nórdico, el Imperio Romano, y el Cristianismo Medieval, son expresiones distintas de una misma tradición primordial, que la modernidad borró de la mente de la humanidad.
Si bien está catalogado como alquimista, no lo es en sentido químico puro. En 1931 trazó al tiempo que surgían en Alemania Nazi teorías nórdicas, Evola entra al juego con “Tradición Hermética”. Sí es alquimista, pero no de metales, quiere transmutar al hombre, de plomo, que está caído, a hombre de oro, es decir un Iniciado.
La magia no era hacer trucos, era la “ciencia del yo” concentrar una voluntad suprema que no dependa de nada externo. Aquí caminaba ya a ritmo del lobo estepario de Hermann Hesse, y al inolvidable anarquista Nietzsche.
Y lo aplica a la historia: El mito del Grial, Julius no buscaba la Copa de la última cena de Cristo. Grial es el poder iniciático imperial, el poder superior de la Iglesia revelado a unos pocos.
El problema es que no precisó qué es ese poder. Luego, desliza errores y los acumula sumando herejías antiguas: Adopta la idea de los gibelinos que la Iglesia debe supeditarse al emperador, porque es la autoridad guerrera y solar, es superior…
De ahí a sumergirse en los mitos templarios y en los Fedeli d’Amore, y sumarse a los cátaros, naufragó en sus errores, pero le quedaba su idea filosófica.
Así viene su propuesta para el mundo moderno: “cabalgar al tigre” el que lo monta no puede bajarse porque lo devora el felino, pero se mantiene arriba, hasta que el tigre muera de agotamiento.
Lo que explicaba: “Se vive en el mundo moderno, hay que usar todo lo que tiene (técnica, ciudad, dinero, sexo) pero no pertenecerle interiormente, ser un hombre diferenciado”.
“Entre las ruinas del mundo moderno, mantener la orientación vertical”.
Evola ve el comunismo como un error económico. Era la forma más pura y final de la decadencia moderna. En lo metafísico, dice que es una involución (al reverso de evolución) porque va de lo espiritual a lo material. Expone: En la Tradición Primordial, manda el sacerdote, el guerrero, el jefe espiritual. En el capitalismo, manda el burgués comerciante. En el comunismo, manda el esclavo proletario, el hombre masa controlado por el partido.
Evola expone a Marx el judío que puso el mundo de cabeza. En el centro la materia, de la que se deriva la producción, la riqueza, la economía, y según el pensador hegeliano, la materia genera ideas, pero no las hace ni la clase proletaria a la que le da un evangelio político.
“La revuelta del mundo inferior” le llamaba. Critica al comunismo no por injusto sino por la idea de querer la igualdad. La Tradición evoliana dice que existe una jerarquía natural entre los hombres (y mujeres, en ese tiempo tácitamente incluidas) los hombres no son iguales, distinta naturaleza, casta, vocación, el comunismo quiere borrar todas las diferencias de clase, es el último hombre, pero sin familia, sin patria, sin dioses, solo es productor-consumidor.
“El comunismo es una parodia secular del cristianismo”. “El cristianismo propone reino de Dios, salvación del alma, Iglesia Universal… el Comunismo: Propone el paraíso en la tierra, la salvación universal, la patria del proletariado mundial”, como una iglesia materialista del siglo XX.
Por eso la decadencia, el capitalismo te ofrece mercancías, pero el comunismo te ofrece una fe paradójica, atea.
“El bolchevismo —dice Evola— no es más que la consecuencia lógica y extrema de aquello que en forma atenuada ya estaba en la democracia liberal y el iluminismo”. Ya en los años 50, en “Orientamenti”, lo describe, exactamente en 1953: Los hombres y las ruinas, “el comunismo es como la noche con respecto al crepúsculo…”
Aquí entra el evolismo crucial: La burguesía es odiada por él. O la superas volviéndote aristócrata-guerrero, por lo alto, o por lo bajo volviéndote proletario, el comunismo elige lo bajo.
En 1950 externa su teoría de los ciclos del mundo. “El cuarto estado es como la última etapa del desarrollo cíclico, de la élite social, siendo el comienzo la monarquía… el cuarto estado es la sociedad del hombre sin rostro, la sociedad comunista”.
Evola de alguna manera influyó en la derecha mundial. Para él, todo viene de 1789 y dice “No puedes ser anticomunista y defender la revolución francesa, porque esa es la semilla” por tanto no es demócrata, ni liberal.
En corto, Evola propone una revolución profunda al orden mundial, para recuperar el alma, la tradición y la jerarquía.
¿Y DÓNDE ENCONTRAMOS A JULIUS EVOLA?
Es una paradoja de un Gramsci, de derecha. Italia fue su laboratorio, luego que el fascismo prescindió de él. Pero en 1954 el Movimiento Social Italiano lo toma como maestro. Giorgio Almirante, lo toma como “Nuestro Marcuse, pero mejor”. En los años 70 el Terror Negro, dijo “nuestro trabajo desde 1953 ha sido transponer las enseñanzas de Evola a la acción directa”.
Pino Rauti, fundador de Orden Nuevo, era su discípulo. Su hija Isabella, es hoy Subsecretaria de Defensa, con Giorgia Meloni.
Umberto Eco lo definió: “La fuente teórica más importante de la nueva derecha italiana”.
En Francia. El GRECE de Alain de Benoist, en 1968 nace mezclando Evola, Nietzsche, Spengler. Buscan la metapolítica, no un cambio de política, un cambio de cultura.
El movimiento francés Troisième Voie, se inspiró en Evola, y la derecha española, dejó las fuentes cristalinas de Ramiro de Maeztu y José Antonio Primo de Rivera, para tomar la visión de Evola, pero no toda la derecha la comparte, por ser revolucionario total.
CON LA LLAVE DEL MUNDO
El asunto clave llega a Rusia. Aleksandr Dugin, ideólogo principal de Putin, es un evoliano total, toma la idea del cuarto estado, la búsqueda de la tradición eslava contra Europa.
Evola es origen de las ideas de Putin, que las considera y las aplica. Por ello busca modificar el orden mundial, así de simple. En Hungría, Orbán tiene un movimiento que respeta, es el de Jobbik, que escribió Evola para los húngaros. Amanecer Dorado, de Grecia, lo tiene como autor de cabecera.
Importantes magnates de los Estados Unidos, grupos como la Alt-Right, y la Ilustración Oscura, lo leen y descifran. Pero no existe un gobierno evoliano, a no ser que Putin gane.
Evola odiaba el gobierno como forma, las elecciones, el nacionalismo populista entre los cuales muchos son sus admiradores. Pero su influencia intelectual lo proyecta al siglo XXI, no entre las masas todo va más arriba como un mago mayor.
AfD en Alemania, está ganando el poder. Vox lo emplea en España, los Fratelli de Italia lo citan con señas, con frases iniciáticas: Son sus ideas pero sin decirlas específicamente. Giorgia Meloni, es todo un ejemplo de moderación, pero el discurso incluye a los iniciados.
Su influencia lo ha llevado al mundo universitario occidental, abierto a toda plaga intelectual y sobre todo en el mundo tech, porque consideran que la IA se lleva bien con los trazos del orden de Evola.
La cultura contestataria joven pero entre ellos muchos derivan a cabalgar el tigre. Los nuevos tradicionalistas no creen en los partidos, quieren diferenciarse internamente, saber ser superiores en un mundo en ruinas por eso ellos hablan del año cero en que todo empieza. Y
eso le encanta a la izquierda auténtica.
Pero hay una situación: Evola no puede aplicarse en el mundo de ninguna manera, a no ser que seas el amo del mundo. Él mismo decía que no era aplicable, porque era un retorno al pasado a principios que la humanidad ha abandonado, pero el modelo de resistencia ante la decadencia, y la estética son muy fuertes, y la atracción del misterio antiguo en que narra ritos mágicos.
El máximo ideólogo actual: Dugin, que considera que Evola es el arma imperial perfecta, y el puente de Rusia (sobre) Europa. Los términos los encuentras en los discursos de Occidente decadente, ruinoso, egoísta, enfermo y le basta con un discípulo, Putin.
Rusia, con su tradición primordial es euroasiática, es el futuro orden, no será más derecha o izquierda, y orden liberal, lo supera, pasa con Martin Heidegger como pilar a potenciar el conjunto de Evola: Todo será superado por el nuevo orden, nueva moral, con los guerreros de Rusia templando al rojo otra metapolítica.
Dugin espera el advenimiento del nuevo estado civilizador, euroasiático, que se impondrá a fin de cuentas. Putin, es el nuevo líder mundial, el que frena al Anticristo globalista, el nuevo Maestro Templario, el nuevo Cátaro y el nuevo iniciado.
Para Dugin, la guerra en Ucrania, no es territorial… sino metafísica. Rusia, país tecnológico, pero tradicional, aspira a derrotar a la OTAN moderna, corrupta de la Unión Europea.
Más esotérico, y más real que las balas, es esta teoría y puede ser la nueva doctrina del siglo XXI, porque buscan romper el globalismo, la hegemonía del poder mundial, todo es anti-woke, y anti-norteamericano, los detestan culturalmente. Es una revolución de la tradición llevada a la geopolítica.
Dugin/Putin, quiere usar a Evola para destruir a Occidente, y crear un nuevo imperio mundial en una cruzada metafísica.
Giorgia Meloni, lo plantea diferente: Evola es usado para defender la civilización occidental, incluso de su decadencia, la nación italiana aportará fuerza espiritual para el renacimiento de una civilización nueva, europea pero no pierde en los mitos, ese es su mérito.
Pero será un modelo con gobiernos democráticos, conservadores, con vida normal, es decir lo adaptó, esa moderación hace que Dugin la aborrezca, Meloni creó un Evola mesurado, admite variaciones.
Un pensador ignorado, vilipendiado, más propio de las revistas de esoterismos está recorriendo como espectro Europa y Rusia, en México probablemente lo imiten sin citarlo, los que ostenten poder, los nacional populistas pueden hacer alquimia social con sus teorías.
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