Por Laura Gutiérrez Franco
En un ecosistema patronal y empresarial donde con frecuencia reina el acomodo, la complacencia y la foto amable con el poder en turno, la figura de Luis Beas, presidente de Coparmex Jalisco, ha comenzado a marcar un contraste tajante. Mientras otros líderes de cámaras optan por el silencio complaciente o las declaraciones tibias para no incomodar al Palacio de Gobierno, Beas se ha consolidado como la voz empresarial más firme, crítica y constante en el estado. Con una postura semanal que no solo defiende los intereses del gremio, sino que asume de frente los problemas que impactan el día a día de toda la ciudadanía, su liderazgo se ha convertido en el contrapeso que la sociedad civil tanto necesitaba.
En su más reciente pronunciamiento, Luis Beas puso el dedo en una llaga social de primer orden: la inminente crisis de abasto de agua y los cortes programados para la Zona Metropolitana de Guadalajara durante los próximos seis meses. La exigencia lanzada directamente al gobernador Pablo Lemus Navarro fue clara, contundente y sin concesiones: que se den a conocer con absoluta precisión los detalles, fechas, colonias y horarios exactos en los que se aplicarán los tandeos del agua.
El dirigente patronal fue enfático al señalar que una ciudad de más de cinco millones de habitantes, con comercios, pequeñas empresas y familias que requieren planificar su jornada diaria, no puede gobernar su recurso más vital “al aventón” o a través de anuncios improvisados en redes sociales. Exigió que la gestión del agua responda a una planificación técnica, transparente y rigurosamente organizada que le permita a la ciudadanía anticipar el desabasto, y no a sorpresas burocráticas que terminen por paralizar la vida de las colonias.
La postura de Beas cobra un matiz de enorme peso político e institucional si se recuerda un detalle de origen: el propio Pablo Lemus proviene de las filas de Coparmex, sindicato patronal que presidiere en el pasado y que sirvió como su plataforma natural hacia la vida pública. Lejos de conceder privilegios o guardar un silencio compasivo por empatía de gremio, el actual presidente de Coparmex demostró que los principios de rendición de cuentas están por encima del compadrazgo de origen. Que el líder actual del organismo le exija seriedad y orden al exdirigente hoy convertido en gobernador es una lección de independencia que dignifica la representación empresarial.
Es de reconocerse que, en el Jalisco de hoy, Luis Beas se ha convertido en el único dirigente de la iniciativa privada que sale sistemáticamente cada semana a fijar postura, a señalar las inconsistencias gubernamentales y a exigir soluciones reales a los problemas cotidianos. En un momento donde la escasez de agua amenaza con golpear la calidad de vida de las familias y la productividad de los negocios, la exigencia de Coparmex al gobierno de Lemus no es solo una demanda técnica: es el recordatorio de que la autoridad tiene el deber de planificar con rigor y de dar la cara con la verdad, sin improvisaciones ni discursos vacíos.
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