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Por Rubén Iñiguez.

Una objeción, es la razón o argumento de alguien que se opone a una idea o propuesta, para negarla, rechazarla o impedir que se lleve a cabo. Estas observaciones surgen cuando se presentan proyectos que adolecen de fallas, y en forma fundada, son cuestionamientos, por la imposibilidad de que lleguen a tener éxito deseado esos proyectos.

En México, actualmente, todas las objeciones salen sobrando ante el impacto de una voluntad que ha concentrado todo el poder en torno a su persona.

Las apuestas de este sexenio están en una red inmensa de más de 30 millones de beneficiaros clientelares, para los cuales se invertirán más de 120 mil millones de pesos. Esto no es otra cosa que regalar dinero a cambio de votos, comprar lealtades por dinero, no mejorar la sociedad o la economía, generando trabajo y responsabilidades, sólo dar dádivas del presupuesto oficial.

Otra de las apuestas es un aeropuerto cuyas dudas de funcionalidad por interferencia con el de la CDMX han sido señaladas por MITRE y otros organismos internacionales aeronáuticos, que han sido tachados sin base hasta de corruptos, siendo entidades técnicas extranjeras o multinacionales, sus objeciones fueron ocultadas.

El Tren Maya cuya justificación se infló por parte de FONATUR, y directamente por un personaje que rápidamente se desarrolló en el rubro de la construcción, Rogelio Jiménez Pons, que será uno de los grandes millonarios de la 4T a corto plazo, pero la verdad, tanto las comunidades afectadas, como la falta de claridad en las adjudicaciones en que vuelven a aparecer los empresarios que fueron desalojaros del NAIM, como ICA, Slim, entre otros señalados como corruptos neoliberales. El Tren va cueste lo cueste. Aquí tampoco se escucharon las objeciones.

La injerencia militar se asoma como un pretorianismo desbocado que puede interferir con la vida civil de México, al manejar ya 24 diferentes tareas nacionales, haciéndose una conversión a país militarizado, lo que ya alarma en otros escenarios internacionales. Otra objeción rechazada.

El problema de los grandes proyectos de la 4T estriba en que las objeciones son rechazadas a priori, anticipadamente. La certeza del caudillo es infalible y las obras van, bien puede ser criticado por Financial Times, de Londres, el presidente López Obrador como un líder inestable, populista y adicto a las energías fósiles, que dicho sea de paso, es una regresión que afecta al sector eléctrico y que llevará en forma inevitable a colisionar con el TMEC. Apostar por una refinería construida en un lugar inadecuado, para producir lo que el mercado oferta en abundancia, y en franco declive tecnológico, no abre la puerta al futuro, más bien, lo cierra.

La única funcionaria que reaccionó y por escrito advirtió del efecto de este enorme desatino que se pretende, con la reforma eléctrica para favorecer a la CFE, sacado adelante por el mayoriteo de la cámara por parte de Morena, sus aliados el PT, Verde, PES, y otros de menor calado, creados para dispersar la oposición, fue Tatiana Clouthier, que señaló que esto provocará choques con los socios del TMEC, Estados Unidos y Canadá.

Su objeción fue ignorada, como tampoco los 172 oradores que advirtieron a los legisladores de la aplanadora morenista, del riesgo de destruir la generación de electricidad limpia.

En un país en que el titular de la CFE, Manuel Bartlett, declara que cuando se nubla no hay funcionamiento de los aparatos solares, y que cuando no hay viento, tampoco sirven los generadores eólicos, todo ello, hace que las objeciones pasen a mejor vida, en el olvido. Cuenta más la ignorancia del favorecido Bartlett.

Ciertamente, no opositores, sino técnicos, expertos, nacionales y extranjeros, en campos como la economía, finanzas, ingeniería, derecho internacional, han indicado oportunamente de los riesgos de seguir adelante con esos proyectos.

Una sola voluntad ha bastado para seguir adelante, no importa que se traten de onerosos elefantes blancos, o faraónicos gastos inútiles. En todas las grandes decisiones se han dado las oportunas objeciones, desde luego no de los súbditos del faraón de la 4T, salvo los que ya renunciaron, pero sí de acreditados expertos. Todos ellos son fifís, o conservadores y al descalificarlos de manera irresponsable, sus opiniones simplemente pierden fuerza o sustento.

Todo ha sido inútil, el poder del presidente, regresado a los tiempos de la dimensión imperial, es suficiente. JP Morgan, financiera internacional, abandonó ya México, ante el convencimiento de que nada ser corregirá, que nada cambiará el camino al desastre. JP Morgan advirtió que se puede perder el grado crediticio. Existe la posibilidad de la no llegada de capitales. Pero si piensa AMLO que Argentina nos va a prestar dinero, está completamente equivocado, ya que ese país está hundido en una crisis populista como la nuestra. Por lo tanto, las objeciones financieras tampoco hicieron efecto alguno.

Si la refinería se inunda, si las tendencias verdes y renovables de generación limpia son la constante en el mundo, que objeto tiene por rescatar la pretendida soberanía del petróleo. Esta nunca ha estado en riesgo, como tampoco está la propiedad que bajo arrendamiento se concede a otro usuario para recibir recursos. De nada sirve tener petróleo, sin recursos para extraerlo, refinarlos, y básicamente para atender la dependencia del gas natural.

Ahí está la trampa demagógica que apela a un argumento emocional, y no a un razonamiento sólido, pues se pierden inversiones privadas extranjeras y nacionales en ese campo eléctrico o petrolero.

La caída es real, sus metas de gobierno no tienen un rumbo fijo, como evidente es el fracaso contra la corrupción, que no conoce el presente, sino al pasado.

Todo se hace mal, su único argumento es la descalificación de las objeciones. Finalmente, lo que quede de este país, comprenderá que los objetores tenían razón, pero si ya no hay país para entonces, no servirá de mucho.

Las opiniones expresadas por los columnistas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Expedientes Afondo
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Carlos Ramírez

Indicador Político- En política mexicana, nada es para siempre; es cuestión de mayorías

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Carlos Ramírez

Toda la escandalera en torno a la reforma judicial que introdujo la prórroga del mandato del actual presidente de la Corte, el ministro Zaldívar Lelo de Larrea, por dos años más por ser el único personaje entre los 125 millones de mexicanos en lograrla debe de tener, por jerarquía de ley, una reforma de la fracción IV del 97 Constitucional. Y si en las dos cámaras Morena consigue alianzas para construir esa mayoría, nadie puede regatear el derecho a la reelección.

Lo mismo tendrá que ocurrir si se asume el camino de prórroga del mandato presidencial por dos o tres años más: una reforma constitucional por mayoría calificada en el Congreso. Si Morena lo consigue, tampoco nadie podrá regatearleese derecho. Para beneficiar al general Alvaro Obregón, en enero de 1927 el presidente Elías Calles reformó la Constitución para permitir la reelección presidencial después de un periodo intermedio y en enero de 1928 pasar ampliar el periodo presidencial de cuatro a seis años.

Ante el asesinato de Obregón hubo una reacción clave de Calles en tres tiempos: negó reelección o prórroga, fundó el partido del Estado y logró el apoyo de los generales revolucionarios para resolver la candidatura interina y constitucional, con lo que sentó las bases del presidencialismo unipersonal.

El general Cárdenas no pensó en reelegirse, el presidente Alemán y el presidente Echeverría coquetearon con la reelección, Salinas hizo un dossier con el modelo Obregón para prorrogar su mandato, lo recibían al grito de “¡Uno, dos, tres / Salinas otra vez!” y el salinista José Angel Gurría Treviño le dijo al columnista Alberto Barranco Chavarría que el proyecto salinista necesitaba de “tres sexenios” para consolidarse. A pesar del asesinato de Colosio –o, si se quiere, justo por ese magnicidio–, Salinas sólo pudo cumplir uno de sus tres objetivos transexenales: personal, de grupo y de proyecto; Zedillo rompió con Salinas para desembarazarse del asesinato de Colosio y no hubo ya continuidad de equipo, sino de proyecto; el neoliberalismo se extendió vía la Secretaría de Hacienda del 2000 al 2018.

Ahora el presidente López Obrador ha definido su proyecto de reformasposneoliberales al proyecto salinista neoliberal y en ese escenario se habla de dos años más para amarrar avances. Los dos años no son inventados: los presidentes necesitan garantizar en las dos cámaras la mayoría absoluta de su partido, la mayoría calificada con alianzas para modificar la Constitución sin pactar con la oposición.

Un análisis de tiempos políticos ayuda a entender el debate actual: Morena necesita mantener y ampliar su mayoría de 53% y garantizar 67% de votos con sus aliados, algo que hoy apenas logra; en el Senado carece de las dos mayorías. Por eso Morena requiere mantener y avanzar en su mayoría de diputados, mantener aliados en posiciones de poder para buscar –además de sostener esa mayoría en las elecciones de 2024– las dos mayorías calificadas en el Senado. Y en este contexto, el presidente buscaría una prórroga de su mandato por dos años –2024-2025, que le debieran de corresponder al siguiente sexenio– para consolidar sus reformas de la 4ª-T e impulsar las nuevas.

El esquema presentado revela una enorme operación política nunca antes vista. El presidente Elías Calles fue impuesto por el presidente Obregón justo para modificar la Constitución y avalar la reelección. La clave real de la reforma de Elías Calles estuvo en el hecho de que la primera reforma de 1927 permitió la reelección sólo por un periodo de cuatro años más, en tanto que la de 1928 amplió las gestión presidencial a seis años y ya sin la limitación de sólo un periodo.

Obregón y Elías Calles tuvieron la mayoría calificada en las dos Cámaras; y Alemán y Echeverría también, pero nolograron el consenso de la clase política priísta. Salinas inició su sexenio con el 54% de diputados, subió a 60% en 1991 y Zedillo perdió su elección intermedia al conseguir sólo 48.7%. La mayoría de 1991 le alcanzó a Salinas para aprobar el neoliberalismo, la privatización de empresas públicas y el Tratado.

La clave del proyecto de la 4ª-T para 2024, por lo tanto, depende primero de que Morena gane la mayoría absoluta por sí misma el 6 de junio y logre mayoría calificada con sus seis aliados; en caso de que no se cumpla esta hazaña, entonces todo el debate sobre la prórroga del periodo en al Corte y en la gestión presidencial saldrá sobrando.

 

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Política para dummies: La política es sentimiento, pero en las decisiones cuentan votos y curules.

El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista y no del periódico que la publica.

http://indicadorpolitico.mx

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@carlosramirezh

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Nacional

PANAUT renovada prevención biométrica

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Salvador Guerrero Chiprés

Frente al Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (Panaut) las reacciones en contra sintetizan la polarización que vivimos y de la cual tienden a formar parte adversarios y quienes sin sustento lo promueven.

Primero, cuando menos 17 países usan padrones semejantes aun con todos los riesgos que se dice en México que tendrían y, segundo, sin la colaboración ciudadana preventiva y sin la denuncia ningún instrumento contra el fraude y la extorsión será suficiente.

Mi postura es que las posibilidades de control del Estado mexicano en la actualidad son mucho mayores de las existentes en 2009 cuando muchos rechazamos el Rrenaut, un instrumento que pretendía algunos usos preventivos semejantes. Además, hoy ya el INE, el SAT, los bancos y las redes sociales utilizan información privada y biométrica que ha demostrado contribuir a la seguridad sin estar exenta de riesgos.

En otras palabras, una consistente animadversión al Panaut, si no fuera partidaria, debería dirigirse a rechazar los controles o el poder de información sobre lo privado que ya tienen muchas instituciones privadas o presuntamente autónomas.

Entró en vigor el 17 de abril y su implementación llevará dos años, desde la definición de procedimientos para su integración hasta la difusión sobre el alcance de la norma.

En reacción a la ley aprobada por el Congreso de la Unión, actores con una visión opuesta argumentan riesgos de espionaje y de afectación a la individualidad al integrar datos biométricos de más de 122 millones de usuarios. En algunos casos, inducen a interponer amparos —un machote ya circula en chats de WhatsApp y otras redes— contra la norma.

Entre estos argumentos no se ve una defensa de la víctima de los delitos que el Panaut busca combatir: extorsión, fraude, secuestro, entre otros. El aprendizaje ciudadano para evitarlos tiene que ser fortalecido para eliminar un fenómeno delictivo que tiene más de 20 años.

El Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México opera para todo el país una app: No más Extorsiones, disponible en plataformas IOS y Android. En ella, hemos registrado más de 179 mil números desde donde se intenta fraude o extorsión, entre otros delitos.

Además, en la Línea de seguridad del Consejo, (55) 5533-5533, de enero de 2020 a los primeros días de abril de este año recibimos 38 mil 792 reportes por extorsión y fraude de la mayor parte del país. El 75% corresponden a llamadas de extorsión. 

Cada día, en promedio, 63 usuarios reportan una comunicación extorsiva, pero un dato alentador es que 93% de los intentos fracasan a nivel nacional y 96% en la capital nacional. La cultura de la prevención es la herramienta ciudadana más poderosa… y le sigue la denuncia.

La probable integración de un Panaut con supervisión ciudadana y la app mencionada y sobre todo con la denuncia puede mejorar nuestras posibilidades de bloquear los delitos de fraude y extorsión que se valen del celular — en nueve de cada diez casos— como medio para sus fines.

@guerrerochipres

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Carlos Ramírez

Indicador Político- Libros de Texto, como Estado ideológico priista vigente y Nexos como responsables 

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Carlos Ramírez
Como historiador del PRI como partido y crítico de sus prácticas de control social, el politólogo Luis Javier Garrido llegó a acuñar una frase que caló hondo en el ambiente cultural mexicano: “en México todos somos priístas hasta demostrar lo contrario”.

En los hechos, Garrido ser refería a la existencia de un Estado cultural ideológico del PRI que se imponía en la configuración de las mentalidades de los mexicanos: la educación ha sido lo que advirtió Althusser: un aparato ideológico del Estado. Entre otros mecanismos, uno era clave: los libros de texto gratuito que eran obligatorios y excluyentes y en ellos se conjugaba la interpretación ideológica obligatoria de México como la apropiación priísta de la historia.

El ensayista marxista José Revueltas lo vio con claridadEn lintroducción en 1976 a la reedición de su ensayo de 1958 México: una democracia bárbara, Revueltas aportó a la ciencia política mexicana una definición del régimen priísta: “El Estado mexicano no es totalitario”, es un “Estado ideológico total y totalizador” y se imponía sobre las masas por dos caminos: la ideología oficial vía la educación y el control de las relaciones sociales en el PRI.

La educación pública como eje instrumental de los gobiernos revolucionarios y posrevolucionarios priístas tuvo dos dinamos fundamentales: en 1934 el presidente Cárdenas llevó a la Constitución la educación socialista sin lucha de clases, sólo como definición ideológica científica; y en 1946 el presidente Alemán reformó el artículo 3 constitucional para definir el modelo priísta de bienestar como placvebo de democracia.

Con el apoyo de Salinas de Gortari, dos importantes miembros de la Comisión Binacional Mexico-EU propusieron en 1987 la reescritura de los libros de texto para lobotomizar sus puntos conflictivos referidos al conflicto histórico con EE. UU. por el robo de la mitad del territorio en 1847. En el documento El desafío de la Interdependencia, Carlos Fuentes y Héctor Aguilar Camín (Grupo (A)Nexos) adelantaron la fusión comercial bilateral, pero a condición de desaparecer de la conciencia mexicana educativa el tema de Texas, Nuevo México, Arizona, California y otros territorios mexicanos robados.

Y en 1992, con Zedillo como secretario salinista de Educación Pública, el gobierno mexicano le cedió al Grupo (A)Nexos de Aguilar Camín la revisión y reescritura de los libros de texto gratuito, con el nunca olvidado tema incluido del movimiento estudiantil de 1968 y la referencia a la matanza de Tlatelolco”, decían, por parte de las fuerzas armadas. El debate fue tan intenso, que Salinas y Zedillo recularon y tuvieron que guillotinar millones de libros para que no se oficializara el nuevo enfoque ideológico del neoliberalismo.

En este contexto se debe asumir la iniciativa del gobierno del presidente López Obrador para revisar y reescribir los libros de texto, a fin de revalidar y redinamizar su propuesta de Cuarta Transformación. En los hechos, los libros actuales son fuente educativa en la formación de los niños del Estado neoliberal salinista.

La obligatoriedad de los libros de texto como esencia del conocimiento educativo en los niveles de educación básica y media conduce a la interpretación oficial de la realidad nacional que debe de cincelar la conciencia de los niños. El contenido de los libros ha construido la interpretación de la historia que deben memorizar los niños, con la circunstancia agravante de que la contrarrevolución neoliberal de Salinas de Gortari mantuvo la esencia de dominación de la ideología oficial de la historiapero liquidó la Revolución Mexicana en el PRI y en la realidad e impuso el concepto juarista de “liberalismo social” que fundó el capitalismo privado que luego potenciaría el juarista Porfirio Díaz.

Los libros de texto quedaron tocados por la reescritura de algunas de sus partes que hicieron los expertos del Grupo(A) Nexos de Aguilar Camín para fortalecer el neoliberalismo salinista. La 4ª-T de López Obrador quiere reconstruir el papel preponderante del Estado como una instancia ideológica y económica y para ello necesita destruir las bases ideológicas del régimen priísta neoliberal de Salinas que siguió vigente –obvio– con los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón y desde luego con el salinista Peña Nieto.

En el fondo, siguiendo a Luis Javier Garrido, los mexicanos siguen siendo forjados como priístas a través de los libros de texto gratuito.

 

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Política para dummies: La historia, además de la lucha de clases, es producto de la batalla por las ideas vía la educación.

El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista y no del periódico que la publica.

@carlosramirezh

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