Por Rubén Iñiguez
El cansancio de un sistema, la podredumbre de la corrupción, la pérdida del miedo, “porque ya no tienen nada más que perder”, ha lanzado nuevamente al pueblo cubano a buscar obtener los cambios políticos de libertad que reclaman desde los años de la instauración del pretendido sistema comunista del comandante Fidel Castro, luego de la revolución.
En años pasados, Nicaragua, condenó y llamó al gobierno de México como cobarde, por haber pactado con la OEA, al reprobar y no reconocer al gobierno dictatorial de Daniel Ortega que desde el año 2007 asola a aquel país.
Esta vez, el presidente mexicano volvió a las andadas, otorgando su apoyo al Gobierno dictatorial de Cuba. Y clamó por el pretexto eterno, al que se achaca el fracaso económico de Cuba.
“Fin del bloqueo comercial de los Estados Unidos” dijo López Obrador, como si la relación bilateral fuera la mejor de todos los tiempos como para defender un gobierno que llegó a través de un golpe de estado.
Las señales de hartazgo no podían ocultarse, pese a lo cerrado del sistema de vigilancia social, policiaco y a la censura permanente. Los cubanos esperaban que Raúl Castro virara un poco para dar paso al emprendimiento, a la iniciativa, a una apertura democrática.
En pleno año nuevo, la consigna era trabajar más y más sin que el bienestar llegue a los cubanos, ni la riqueza que se acumula, pero solo entre los oligarcas que detentan el poder. Cuba no es una democracia, no alienta la organización social, y sus respuestas son de represión.
Improvisados guías de turistas, custodios de museos, empleados de hotelería cubana, taxistas, todos tenían agravios, impotencia y frustración al sistema y así lo hacen saber a los visitantes. Pero parecía que era mejor ignorar los drenajes abiertos, las casas ruinosas y saturadas de vecinos, en una colosal promiscuidad y definitiva pobreza obligada.
De hecho, un paraíso para tener esclavos, o esclavas con un poco de dinero, En eso terminó el ideal liberador e igualador de Cuba. Hay quienes hacen de su estancia en la isla, un coto de caza, con un harem de mujeres que consiguen a cambio de un televisor, una licuadora, o algunos cuantos dólares.
Un fracaso total que se repite en Venezuela, en Nicaragua, y que hasta hoy permanece en Cuba, pero esta vez, aunque les disparan, aunque terminan en las cárceles, dicen que seguirán en la calle. La represión sello de este gobierno, nunca ha cesado y ahora está en modo feroz, contra los que ponen en riesgo los privilegios de unos cuantos que acaparan el poder político y económico.
La opinión internacional es que es una olla de presión, con demasiado vapor de disgusto concentrado, vi el burocratismo cubano, la cerrazón que mata cualquier iniciativa de mejora.
Es un futuro negro de todos los que aspiran a constituir el socialismo desde posturas autoritarias, impositivas y radicales. Algo que no está tan lejano en México y que se padece en regresiones como en Perú, al que se llega por la vía electoral, plena de promesas imposibles, absurdas que más parecen argumentos infantiles que planteamientos de gobierno.
Cuba nuevamente juega su futuro con sangre en su pavimento y tragedia en sus manifestantes. Tal sea la fase final, pero el poder tutelar de los Estados Unidos, que se dice intervendrán para impedir el socialismo en México, no ha operado como si lo hizo en favor de Castro al traicionar a los contras que invadieron a Cuba en Bahía de Cochinos, una oprobiosa falla de la administración Kennedy, que envió al matadero a los que quedaron solos en una lucha contra un estado militar muy poderoso.
Un año tardaron en exterminarlos. En tanto el poderío norteamericano, es citado en el imaginario de la izquierda como el gran enemigo de Cuba, pero la realidad es distinta, pues protegieron a Castro -más que atentar en su contra- ya que les servía como un aliado estratega en espionaje y en temas de seguridad nacional, además les servía de peón de la política mundial, y sin la subversión de la URSS, también se convirtió en un aparente líder independiente.
Demasiados muertos por lograr la igualdad, por evitar el dominio yanqui y cambiarlo por los tercermundistas dominadores de Cuba. Es un absurdo repetido e interminable, que ya produjo crisis de conciencia entre los intelectuales que vieron el espejo de la dictadura, y que alejaron a Mario Vargas Llosa, a Carlos Fuentes, de rendir tributo a la prisión cubana.
Espero que esta vez sea la definitiva. Cuba merece ser libre, no llegar a tener un siglo de hambre, de pobreza, de dictadura. Su sistema de salud tan “prestigioso” solo está a merced de sus visitantes que gastan dólares en las consultas, la salud no es para el pueblo cubano, ellos no tienen derecho a enfermarse.
Pueden tener ciencia, deportes de élite, porque se privilegian los resultados, sin embargo, en cada oportunidad, la delegación de cubana, regresa con menos atletas de los que salió de la isla a competir en alguna justa deportiva.
Un país en que el dinero cubano es barato ante la circulación del CUC y del dólar, pueden tener acceso sus pobladores, sin embargo, no tienes libertad de comprar o viajar.
Es el fracaso de una utopía, que ya costó demasiado sufrimiento, para ser un callejón sin salida. Por ello, espero que esta vez, sea definitiva: Romper las cadenas que vinieron de lejos, desde la URSS en su momento y luego siguieron en plena caída del poder soviético, sosteniendo un postulado militarista, imperial con sus vecinos latinoamericanos y opresor en los suyos. El reloj de la historia ya prolongó demasiado esta aberración social, económica y política, pero sacudírselos no será fácil, los veo solos pero decididos a resistir, es tiempo de que triunfen y no sean masacrados ante el silencio de los Estados Unidos, el silencio del mundo, y la complicidad del gobierno de la Cuarta Transformación.
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