
Por Manuel Gutiérrez
Un episodio vergonzoso se sumó a la larga y manchada investigación de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, con la aceptación por parte del gobierno de López el populista, de la verdad histórica de Murillo Karam, convertido en preso político.
El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, un grupo de investigación extranjero de científicos en Criminología y ciencias forenses, optó por abandonar su trabajo ante la obstrucción descarada de las dependencias del gobierno y la oposición del Ejército Mexicano y Marina, para permitir el desarrollo de las investigaciones.
El presidente, coludido con las fuerzas armadas por miedo, optó por atraer sobre su persona las preguntas, las quejas y solo mediante su palabra defender lo indefendible, la injerencia de las autoridades militares en el asunto, argumentando que no se requiere al GIEI para continuar con la búsqueda de la verdad. Que el va a lograr establecerla. El rechazo de los padres de Ayotzinapa se ha hecho sentir en consecuencia.
Este fenómeno, cimentado en un hecho criminal colectivo, generó un fuerte carga ideológica y de golpeo contra el gobierno anterior, pero se vuelto en contra de la llamada Transformación de Cuarta, y López pretende prometer todavía el “castigo de la ley para los culpables” y alega que realiza una efectiva investigación de las causas y culpables de ese crimen que sigue sacudiendo las entrañas oficiales.Pero el Ejército no cede los documentos claves, sino copias del encubrimiento.
Si bien la maraña de causas se saturó en primer término del ocultamiento de la verdad para evadir responsabilidades, por parte de los presuntos responsables, el asunto ahora se turnó de manera directa por el GIEI en responsabilizar al Ejército y Marina, al que López pretende hacer el quite con su mañanera, alegando que es el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, e impidiendo que se cuestionen a SEDENA y SEMAR, así como a otras instancias, alegando que se trata de un intento de desprestigio sin fundamentos a los militares.Lo mismo sigue haciendo actualmente, al servicio del General Luis Crescencio Sandoval.
Las declaraciones finales del GIEI, vertidas por expertos españoles y de otras nacionalidades fueron muy directas, las comunicaciones verificadas demostraron que las fuerzas armadas obraron con conocimiento del asunto, siendo negligentes en su actuación para posteriormente bloquear cualquier intento de investigación. El General Luis Crescencio Sandoval, intento ofrecer una versión militar del asunto, sobre Ayotzinapa, pero reculó ante la evidencia que los investigadores del caso abundan sobre la participación militar en el hecho. El pretendió lanzar una versión que dejara impolutos a los uniformados, lo que resulta imposible.
El gobierno de López entonces optó por encubrirlos, y a la par de entregarles la administración de aeropuertos, aduanas, puertos, trenes, hoteles, restaurantes, construcción de nucleós habitaciones, bancos, cuarteles, la anunciada línea aérea, la compra de barcos de turismo, en una lista sin fin que suma más de 200 comisiones con evidentes beneficiospara los bolsillos del Ejército, o más para sus altos mandos que por ello son voceros y solidarios de la 4T en un proceso de militarización que puede dañar la democracia, la libertad y el desarrollo del país.
La imposibilidad de lograr la justicia se perdió desde el inicio porque como hoy como entonces, se encontraron los mismos grandes problemas. El contubernio, entre el estado, las autoridades de diversos niveles, los grupos delictivos, el ejército mexicano, la Fiscalía General de la República, en que las instancias desarrolladas hasta hoy enturbian en panorama lograr la justicia. La afinidad de partidos políticos en el entorno, hizo que la versión fuera que el crimen organizado apoyado por autoridades locales propicio la desaparición de los jóvenes.
El gobierno de López Obrador, va a terminar como ya es ahora, señalado como culpable. Será por omisión, por negligencia, por la manipulación. La causa de Ayotzinapaera de 43 muertos muy rentables como causa política, en su momento aprovechados para la oleada del ascenso de Morena, y pero ahora es evidente que incomoda y daña al gobierno populista que se convierte así en tapadera de un hecho de guerra sucia.
Hoy el problema ya es viejo, es que el Ejército reaccionó con firmeza contra la FGR señalando directamente a GertzManero, y al SubSecretario de Gobernación Alejandro Encinas, por sus nuevas versiones en que culpó al Ejército.La reacción del General Luis Crescensio Sandoval fue tajante y alarmante hasta para Adán López en Gobernación que calmó las aguas revueltas.
La advertencia fue clara: “ Retiraré al Ejercito de las calles, haber que hacen” dijo Don Chencho, así termino el sainete, pero obligo a López a meter las manos al fuego por ellos y atraer la acusación y hacer promesas imposibles de cumplir de aclarar lo que parece casi imposible mientras existan poderes fácticos involucrados.
Las filtraciones de declaraciones judiciales, con tachas o sin ellas, de documentos confidenciales, que inundan las redes sociales, hacen imposible para un organismo de gobierno pueda asimilar el asunto. Los intereses son evidentes en darle impunidad a los militares y darle carpetazo al asunto. Por eso exasperaron a los investigadores internacionales que se suplidos por obedientes lacayos. La Comisión de Derechos Humanos, actual fue convertida en un ápendicepodrido del gobierno de López.
La impericia intencional, o involuntaria de la FGR de anticipar la detención de Jesús Murillo, ya lo tiene con el asunto marcadamente favorables. Luego el proceso contra el juzgador que absolvió a los militares y a 27 implicados entre ellos los Abarca, hicieron más complicado el caso. Imposible que se les acuse de lo mismo por segunda ocasión. Los errores de la FGR hicieron que Gertz optara mejor por absorver el costo del error y mereciera hasta las amonestaciones del juez por su torpe presentación, incompleta, inadecuada.
Es decir, el proceso de lograr la justicia se ve cada vez más difícil. La causa de los 43 desaparecidos ha propiciado viajes a Nueva York, a Washington, a diversos foros incluso en Europa, de los padres de los afectados que han encontrado en sus víctimas un medio de obtener cuantiosos recursos para mover el asunto en el plano internacional ciertamente, pero ahora que la denuncia pendiente daña al gobierno de López, es mejor silenciarla.
El asunto ha termino en un juicio ideológico, no en un proceso penal debidamente fundado. Excluir a los expertos internacionales que se fueron acusando a los militares, no da precisamente una buena imagen exterior de este gobierno, títere ya del poder armado.
Si ante el Ejército, ya no se puede hacer nada, tampoco se va a hacer con anteriores aliados del presidente actual, Morenasabe que el laberinto puede ser usado en su contra. Las revelaciones, las delaciones son sin fin, resulta sobrehumanoque se pueda desintoxicar este proceso de tantas aberraciones, manipulaciones y nexos incómodos.
AMLO declara que no dará carpetazo al asunto, pero su continuidad se ha tornado inestable hasta para su propio gobierno. Los 39 militares lesionados en el asalto de los deudos y simpatizantes de Ayotzinapa al Campo Militar No. 1, hecho olvidado, evidenciaron la orden de ser mártires a los soldados, en una causa sin fin. Pero el fuero militar ya intervino en su favor.
Recordemos ese hecho, porque Ayotzinapa seguirá siendo una acusación rebelde a un gobierno populista que prometió justicia y que doblegó por su debilidad ante el poder militar.
La idea es declarar como crimen de estado el asunto, antes…pero ya no ahora. Pero si bien el estado no los programo para desaparecer, si hubo intervención de diversas instancias de gobierno para hacerlo. La idea de que el 29 Batallón de Infantería supo en tiempo y oportunidad sobre el crimen, pero evitó intervenir, y el señalamiento se pretende ocultar con la propaganda oficial, el silencio y la manipulación.
El misterio protege con la 4T a los militares he impide que sean juzgados o condenados; tampoco los narcos que si fueron los ejecutores, muchos han desaparecido, han sido absueltos o han muerto a lo largo de estos años, tampoco será factible que el crimen organizado admita el delito y su autoría, y los políticos involucrados, mucho menos.
El tiempo ha corrido, y ha convertido el asunto en un laberinto que devora todo. Los únicos que han ganado a la fecha son los subversivos de las normales extremistas que fueron útiles para AMLO, pero que ahora sin una piedra en el zapato.
Y no será López quién logre aclarar el asunto con la versión ideológica que es la misma verdad histórica de Murillo Karam, lo que es incongruente. Lo cierto es que el lodo movedizo, la continuidad de la investigación ha contribuido más en politizarla que en resolverla.
Y todo lo politizado tiene un ciclo tóxico. Será peor y no hay el gabinete de la 4T gente con la capacidad y autoridad moral para buscar resolver un asunto de justicia, llevando el caso ante quien sea, tope en lo tope y caiga en lo caiga,porque no pueden ser los militares los acusados.
Dudo de verdad, que las versiones cada más contradictorias, fabricadas, alteradas, modificadas permitan que se establezca la verdad porque nunca se buscó.
Encinas solamente colocó al Ejército en el banco de los acusados, pero los militares tienen su propia versión por eso lo vetaron para ser Secretario de Gobernación.
Sin solución, sin integridad la oportunidad de la 4T de resolver el asunto se perdió al volverse dependiente del ejército en tal forma que rebasó a los gobiernos neoliberales anteriores. Serán ellos, cuando les convenga, o ya no sea oportuno en el tiempo, quiénes si lo desean, revelen finalmente su verdad, pero sigue siendo secreto de estado, a la par que una defensa incondicional de un presidente rastrero, que pasó de aborrecerlos a ser su manto protector.
La ruptura con los normalistas y sus padres, fue otro golpe serio generado por la corrupción de este gobierno que se manchó exteriormente de falta de legalidad, no encuentra como convencer más que en el alegato de un intento “infundado” de dañar a las fuerzas armadas usando su poder de imposición.
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