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Destacada Gobierno Horacio Villaseñor Manzanedo La Aldea Opinión

Ayuntamientos, de Guadalajara y Zapopan, dejaron de ser útiles

Horacio Villaseñor Manzanedo

Creer que construir ciclovías, líneas de tren ligero, prohibir el uso de la bolsa de plástico o promover la disminución de generación de basura o creer que la policía y tránsito municipal solo deben tratar de evitar delitos para mejorar la vida en la ciudad, es idiota. El problema no son las cosas, no es la basura, ni los automóviles, mucho menos la delincuencia, que, sin gobierno eficaz, efectivo ni eficiente, se vuelve atractiva. El problema es la incapacidad, la ineptitud y la falta de talento de los gobernantes, que tienen como razón de ser, solucionar todo problema público, no dentro de quince años sino ya, ahora mismo, porque la vida pasa y no hay tiempo de esperar. La ignorancia en temas de gobierno, ciencia administrativa y la ambición humana son la causa del desastre que vivimos hoy. Los problemas de Guadalajara, como cualquier otra gran ciudad, no son el desabasto de agua o el que drenaje sea insuficiente, tampoco; sus zonas oscuras y hechas un asco, o que; sus mercados, centrales de abasto y panteones públicos estén en condiciones deplorables, que; las calles, avenidas, calzadas y parques no estén limpias ni balizadas, o que; transitar sea lento y riesgoso. El verdadero problema es que, la organización creada para asegurar que se pueda vivir y convivir en el espacio público con tranquilidad y dignidad no pueda otorgar “servicios que sirvan”. Políticos, líderes de la sociedad civil, académicos, empresarios, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, han ganado elecciones con distintas representaciones, han tenido el poder, pero, no han podido. ¿Por qué no pueden mantener una ciudad limpia, transitable y segura? La explicación es sencilla, lo difícil, lograrlo. Me explico: Para iniciar, hay que comprender cuál es el problema que se debe solucionar; no es la falta de agua; no es el temporal lluvioso; no es la basura; ni la sociedad salvaje; tampoco los automóviles, todo ello es el contexto y ese contexto es la contingencia que la organización llamada ayuntamiento, debe atrapar. El cochinero, la inseguridad, el caos son consecuencia, el verdadero problema es la ineptitud gubernativa. Hay que entender cuál es el problema real, los “políticos” que recientemente iniciaron campaña para tratar de ser alcaldes, deben voltear a verse el ombligo, el problema no es la gente cochina, ni los autos, sino el sistema público municipal diseñado en el siglo XX, hoy agotado. Hay que reestructurarlo, rediseñarlo considerando los ciclos del desarrollo urbanístico y teniendo claro que el gobierno municipal no inicia ni termina con los actores del momento, sino que únicamente se les encarga hacer lo que deben hacer como parte de esos ciclos, tres o seis años. El siglo XXI exige construir algo totalmente nuevo, pero, sin experiencia ni conocimientos en teoría organizacional y lógica sistémica, solo pasarán vergüenzas y la sociedad penas y dolor. Los sistemas sociales son sistemas de comunicación y los seres humanos son el contexto, personas afuera del corporativo público, que deben recibir servicios, y otras adentro, los servidores públicos, esos empleados que hacen lo que creen deben hacer, con directivos que no saben dirigir, improvisados en la función pública, que tampoco tienen conciencia de la complejidad de su labor ni que la función es la contingencia adentro y afuera del sistema y que la mitad del tiempo debe destinarse a controlar el caos que origina que todos los empleados municipales sean jefes en la informalidad y que hagan lo que les convenga, racionalmente, porque no pasa nada, hagan lo que hagan. Un sistema público tiene que atrapar a la contingencia para sobre vivir como sistema y los ayuntamientos metropolitanos de la zona de Guadalajara, hace años dejaron de ser útiles. ¡No sean mensos!

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