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Rodolfo Aceves Jiménez*

La fortaleza de un ejército se encuentra en diversos y variados factores. Entre ellos se encuentra el estado de fuerza, como el número y preparación que recibe el personal, así como la capacidad y poder de fuego, que es el número de veces que de manera ininterrumpida es posible disparar un arma de fuego y su potencial de daño.

Por eso el robo de alrededor de 7 millones de cartuchos que tuvo lugar el pasado 7 de junio en los límites de San Luis Potosí no puede tomarse a la ligera.

Se señala que la propietaria, Industrias Tecnos, trasladaba los cartuchos desde sus instalaciones en Cuernavaca, Morelos y en el tramo señalado perdió localización por GPS de las unidades, reportando el hecho a las autoridades.

Las primeras informaciones afirmaban que estos cartuchos habían sido robados a la Guardia Nacional y quizás aquí radique la importancia que la Fiscalía General de la República con celeridad informó a sus delegaciones porque sabe de la gravedad del tema. Después la empresa dijo que se trataba de cartuchos con fines deportivos y para exportación.

Por lógica la delincuencia organizada, como el cartel Santa Rosa de Lima y el cartel Jalisco Nueva Generación fueron los primeros sospechosos del tremendo robo, en el que su mayoría eran para armas de calibre .22 mm.

Si bien los cartuchos sólo sirven para un calibre de arma, tienen la misma letalidad que un cartucho de superior calibre y por su cantidad es posible que en el mercado negro puedan ser intercambiadas por otros calibres.

Lo peligroso del hecho es, que algunos de los cuerpos de seguridad pública municipales presentan escasez por dificultad presupuestal para adquirir armamento o cartuchos, situación que los coloca en desventaja con la capacidad de fuego de la delincuencia organizada.

Hemos visto ejemplos que los carteles producen vehículos blindados de manera rústica pero efectivos para el fin para el que están adecuados y con el armamento necesario.

Con esa cantidad de cartuchos y en manos de la delincuencia es posible poner en jaque las policías de varios municipios, o bien, de un sector de una ciudad grande, como León en Guanajuato o Guadalajara en Jalisco.

Lo que sí es que evidente es, que estos cartuchos no debieron ser robados y demuestra la fragilidad de la seguridad en carreteras, la ausencia de un servicio de escolta; pero esta ausencia de seguridad no sólo es en las carreteras del país, sino en ciudades y poblados, de otra manera no se entiende cómo es que en esta administración ha crecido también el robo de material nuclear.

Mientras tanto parece que los cartuchos robados aparecieron, pero la llamada de atención es a la seguridad del país a redoblar esfuerzos por mantenerla, sin distingos políticos.

 

*Es Maestro en Seguridad Nacional por la Armada de México

Correo electrónico: racevesj@gmail.com

Twitter: @racevesj

Las opiniones expresadas por los columnistas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Expedientes Afondo

Es politólogo por la Universidad de Guadalajara (UdG) y por invitación del Alto Mando es maestro en seguridad nacional por el Centro de Estudios Superiores Navales (CESNAV) de la Secretaria de Marina. Ha sido invitado como expositor en el curso de Mando y Estado Mayor General de la Armada de Mexico, así como en el CESNAV. Actualmente se desempeña como académico de la Universidad del Valle de México y cómo investigador externo del Instituto de Investigaciones Estratégicas de la Armada de México (ININVESTAM). Twitter: @racevesj

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Gabriel Torres Espinoza

Debe estar el INAI, ¿en inexorable enclaustramiento?

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Gabriel Torres Espinoza

En días pasados, comisionados del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), fueron invitados por las Fuerzas Armadas del Estado Mexicano, a hacer un recorrido por el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Al final del recorrido, los comisionados hicieron declaraciones sorprendidos por la magnitud de la obra. Probablemente exageraron un tanto, y tal vez la cortesía de sus declaraciones, pudo ser observada como imprudente, debido al momento de polarización del país.

De modo que esto derivó en una polémica y una crítica, que siempre resulta sana. No obstante, llegar al punto de concluir que este acto “violentó”, “comprometió” y “renunció” a la autonomía constitucional del órgano garante nacional, no es sino el resultado de ese análisis cargado de fobias y filias. Acudir a una visita, por invitación de las fuerzas armadas nacionales, no vulnera de modo alguno la autonomía constitucional del INAI.

Asumir por esto, semejante absurdo, es torcer los hechos para querer concluir que, la autonomía constitucional del INAI, debe ser el inexorable enclaustramiento y abandono oficinesco de un órgano de Estado. De forma que, bajo este razonamiento, la independencia de los comisionados del INAI, frente al poder, no se acredita en sus resoluciones, lineamientos, ni criterios, sino en el resguardo ascético del espacio burocrático, tal monje tibetano.

Por ejemplo, en la ceremonia de juramentación, del cargo de presidente de los Estados Unidos, se estila apoyar la mano sobre una Biblia. Seguramente bajo este rasero de análisis, inmediatamente denunciarían la violación del carácter laico de la Unión Americana. O bien, que en el anual ‘discurso del estado de la Unión’, de aquel país, se encuentran sentados en la primera fila los jueces de la Corte Suprema —porque señalarían irritados, con dedo flamígero, la inexistencia en la imparcialidad de la justicia—. Más aún, se sorprenderían al ver que este mensaje del presidente de los E.E.U.U. es interrumpido en varias ocasiones, por extensos aplausos de pie por republicanos y demócratas —y en un par de ocasiones por los miembros de la Corte Suprema—, de forma que supondrían también que eso trastocaría la independencia del Legislativo y Judicial, frente al Ejecutivo.

La autonomía constitucional del INAI no se pierde, ni se sitúa en riesgo por la portación de un chaleco en color lila en esta visita —que no lo compraron sus comisionados, sino que se los pusieron a su ingreso—, ni tampoco por expresiones de franco alago a esta obra. La cortesía, frente al anfitrión, ni quita lo valiente, ni lo autónomo o independiente. Los más elementales protocolos de cordialidad, respeto y reconocimiento acontecen, con normalidad cívica, en cualquier República. Que bueno que en el INAI se observen. La autonomía del INAI, en todo caso, debe justipreciarse en sus resoluciones al momento de tutelar el acceso a la información, como lo ha hecho hasta ahora. Como dato: de 2018 a la fecha, el INAI ha resuelto el 68.9% de los recursos de revisión a favor del ciudadano, en solicitudes de información a la Sedena, y tan sólo en el 11% de los casos le ha dado la razón a esta Secretaría. Por el INAI hablan, claramente, los resultados.

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Servicio malo, no es servicio, no sirve y público, menos

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Horacio Villaseñor Manzanedo

El servicio público es “toda actividad directa e indirecta de la Administración Pública, cuyo objeto es la satisfacción de las necesidades colectivas por un procedimiento de derecho público” (Villegas Basavilbaso). Entonces, hay servicios públicos efectuados por los gobiernos y hay servicios públicos prestados por particulares, en el entendido de que la responsabilidad sobre la calidad en ambos casos es de la autoridad, de nadie más, y su característica es la continuidad, la regularidad, la uniformidad, la generalidad y la obligatoriedad. O sea, que un servicio público debe ser prestado cada vez que la necesidad día que satisface se presente. Si un día llega agua potable a los domicilios y otro llega “chocolatada” o simplemente no llega, entonces no se presta continuamente y no se considera servicio; si cuando llueve se desbordan canales pluviales, se inundan las calles y pasos a desnivel o hay encharcamientos, el servicio de drenaje es inexistente; si un día enciende el alumbrado público y otro no, tampoco es servicio; si un día pasan a recoger la basura y otro no, no es servicio; si un día funciona la central de abasto o el rastro y otro no, lo mismo, no es servicio; si un día hay espacios disponibles en los panteones municipales y otro no, tampoco es servicio; si un día las calles están balizadas, señalizadas, transitables y otro no, no sirven siempre, no es servicio; si un día los parques, jardines y mobiliario público están en inmejorables condiciones y otro no, no es servicio; si un día la seguridad funciona y otro no, tampoco es servicio, entonces, en realidad, si la continuidad del servicio público fija su status y hay que mantenerlo inalterado, porque dada la necesidad colectiva del servicio, debe prestarse, ningún Ayuntamiento, de la forma exigible, en sentido estricto presta servicio público alguno y qué decir de los gobiernos estatales y el federal, que ni siquiera pueden surtir medicinas o dar atención médica o quimioterapias permanentemente. De ese tamaño es lo chafa de nuestros gobiernos. También, hemos dicho que los servicios públicos deben, a fuerza de ley, otorgarse regularmente, conforme a las reglas o normas preestablecidas; deben darse con uniformidad, que significa darse con el mismo trato a conocidos que a desconocidos, o si es el caso, a los que dan propina y a los que no la dan; también deben otorgarse con generalidad, o sea, que la prestación tiene por fin la satisfacción de una necesidad colectiva y como tal debe ser usado y exigido por todos los administrados; y, su prestación es obligatoria, el servicio establece la relación jurídica prestador-usuario y por su propia naturaleza está obligado a prestarlo quien lo toma a su cargo y a exigirlo el usuario. Como realmente ningún gobierno municipal cumple con su obligación de otorgar servicios públicos continuos, inventan algunas cosas como paliativos. Hace muchos años en Guadalajara, allá por el año 1986, el Ayuntamiento creo un programa denominado “Brigadas de usos múltiples” que consistía en que todas las dependencias juntas visitaban una colonia, una o dos veces al año, y le daban una “manita de gato”, arreglaban lo que abandonaron y desatendieron antes, podaban o sembraban algunos arboles, pintaban machuelos, limpiaban lotes baldíos, reparaban el mobiliario dañado, tapaban hoyos, etc., se iban y nuevamente dejaban, a las colonias, a su suerte. Después, en otros periodos le cambiaron el nombre al programa y hacían casi lo mismo. Ahora, les ha dado, a las autoridades, por hacer recorridos, pero si los servicios no se otorgan siempre, regularmente, los recorridos son una vacilada más, recorridos de espectáculo. Gobernar es cosa seria, lamentablemente nos gobiernan, por lo general, politiqueros populares, simpáticos o chistosos que ni siquiera saben que servicio malo, no es servicio, no sirve y público, menos. Ni hablar.

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Gobierno

Pactan solución para el rescate del Hotel One en Guadalajara

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Diálogo y buena voluntad es la combinación idónea para resolver problemas comunes y así es como autoridades de Guadalajara y directivos del Hotel ONE dieron solución al rescate del Edificio Plaza en el Centro Histórico tapatío.
Hoy sábado 16 de octubre de 2021. Notisistema en su plataforma radiofónica y digital, dieron a conocer lo siguiente: “Alistan segunda etapa del rescate del Edifico Plaza en el Centro tapatío

“Autoridades tapatías informaron que los administradores del Edificio Plaza en el Centro Histórico, culminaron la inyección de polímeros en el subsuelo para estabilizarlo. Esta tarde sostienen una reunión con representantes del Hotel One para definir qué sigue en la rehabilitación estructural y los tiempos de esos trabajos.
“El intendente del Centro Histórico, Juan Manuel Munguía, señaló que presentarán una propuesta a los locatarios para cambiar la vocación de los portales e invitar a los dueños a hacer un corredor gastronómico y de cafés que según sus estudios tendrían demanda.
“Nosotros desde la parte del ayuntamiento, con asesoría, con permisos, ayudarles a una reconversión que de acuerdo al vocacionamiento y la circulación de gente les podría genera todavía mayores rendimientos a su modelo que tienen”.
“Expresó que ningún locatario será obligado a cambiar de giro y sólo será una propuesta a partir de los diagnósticos que se han realizado”.

Bien por las autoridades tapatías que mostraron sensibilidad al otorgar su apoyo, y desde luego al empresario, que junto a su gran equipo de estrategas e ingenieros lograron este importante resultado.

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