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Caminos hacia la diversidad: la televisión pública en América


Gabriel Torres Espinoza

En América, el primer antecedente de televisión pública nació en México, con Canal Once (asociado al Instituto Politécnico Nacional), que inició formalmente sus transmisiones el 2 de marzo de 1959; incluso, 10 años antes de la Public Broadcasting Service, creada en 1969. Al respecto, es especialmente relevante señalar que la radio y televisión en Europa Occidental se mantuvo como un monopolio estatal hasta los 80’s y 90’s del Siglo pasado. No obstante, en América Latina -durante ese mismo periodo- la televisión era de manera preponderante o totalmente comercial. Por ejemplo, en Ecuador, la televisión pública inicia hasta el año de 2007, con el nombre de Ecuador TV. Sin embargo, es preciso apuntar que la televisión universitaria comienza en América –y de manera muy marcada en América Latina–, mientras que en Europa se registran escasos casos de televisión universitaria.

No obstante, el primer canal de televisión pública de México fue universitario, pues Canal Once formalmente pertenece al Instituto Politécnico Nacional. Sin embargo, tuvieron que pasar poco más de diez años para que se diera el primer asomo de un segundo Canal de televisión pública en el territorio nacional, pero ahora adscrito al gobierno federal, mediante IMEVISIÓN. Posteriormente, en 1993, durante el sexenio del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, fue privatizado el Canal 7 y Canal 13, y adquiridos por el empresario Ricardo Salinas Pliego, quien fundaría en julio de 1993 Televisión Azteca. Por su parte, el Canal 22 –el único restante del sistema IMEVISIÓN– no fue privatizado y quedó desde entonces bajo la administración del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, hoy Secretaría de Cultura.

Un antecedente importante de televisión universitaria en México, después de Canal Once, fue TVUNAM, que inició sus transmisiones hasta octubre de 2005. Actualmente, son 24 las entidades federativas que cuentan con televisión pública que depende de los gobiernos estatales. El 31 de marzo de 2010 se publicó un decreto en el DOF, que creó “el organismo descentralizado denominado Organismo Promotor de Medios Audiovisuales”. En 2014, producto de la reforma constitucional en telecomunicaciones, se previó en sus Transitorios la creación de “un organismo público descentralizado con autonomía técnica, operativa, de decisión y de gestión que tendrá por objeto proveer el servicio de radiodifusión sin fines de lucro (…) [para el que pasarían] los recursos humanos, financieros y materiales del organismo descentralizado denominado Organismo Promotor de Medios Audiovisuales (OPMA).” El 14 de agosto de 2014 desaparecía el OPMA para dar lugar al Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, según el Primero Transitorio de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión y la Ley del Sistema Público de Radiodifusión, publicadas el 14 de julio de 2014 en el DOF.  Gracias a la multiplexación, el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPREM) -que gestiona el Canal 14, estableció convenios para transmitir Canal Once, Canal 22, TV UNAM y TV Educativa (SEP) en más de una tercera parte del territorio nacional.

En Jalisco, el 16 de enero de 1991 se creó Canal 7 de Televisión pública, lo que dio lugar al Sistema Jalisciense de Radio y Televisión (SJRTV), hoy denominado Jalisco TV. El 27 de enero de 2010, el Pleno de la entonces Comisión Federal de Telecomunicaciones (COFETEL) aprobó el título de permisionario para que la Universidad de Guadalajara operara el Canal 44 de televisión abierta, en la banda de Ultra High Frequency. Así que mientras que en el Viejo Continente la televisión nació siendo pública, en América –y de manera muy acentuada en Latinoamérica–, la televisión nació siendo comercial. Pero hoy llegamos a una multiplicidad de opciones de televisión pública que tienen el reto de replantear sus audiencias a la luz de los cambiantes hábitos de consumo de televisión y video. La era digital plantea más retos que la simple transición de la calidad análoga a la digital. Significa, también, servicios interactivos, contenidos disponibles bajo demanda, y un replanteamiento de los formatos, productos y tiempos de duración.

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