Por Amaury Sánchez G.
En Jalisco no se andan con rodeos… a menos que sean charros, de esos que huelen a cuero curtido y a presupuesto bien invertido. Y esta semana, Guadalajara no fue solo tierra del tequila, la torta ahogada o el mariachi afinado. ¡No, señor! Fue el mismísimo asador nacional, donde la carne no solo se sirve al término deseado, sino con política pública, discursos con denominación de origen y delegados que no se cuecen al primer hervor.
Desde el Congreso Internacional de la Carne 2025, se armó un corte fino de evento. Ahí no llegaron con el costal vacío ni a improvisar garnachas discursivas. A esa parrilla se subieron desde empresarios de voz gruesa hasta académicos que marinan la estadística con rigor, pasando por diputados que ya no saben si legislan o le meten cuchara al consomé.
Pero el dato sabroso —y aquí es donde hay que hincarle el diente— fue la presencia del secretario de Agricultura, Julio Berdegué, quien no llegó a pasear ni a cortar listones como si fuera sastre, sino a decir: “aquí estamos, y Jalisco va en serio”. Y a su lado, cual catador de políticas bien curadas, estuvo Alfredo Porras, delegado federal de la SADER en estas tierras.
Y qué bueno, porque Porras no se anda con adornos de feria ni protocolos empolvados. No es de los que se echan discursos de hora y media para decir que el campo es bonito. No. El delegado es más del estilo: “¿qué hace falta?, ¿quién lo tiene?, ¿y cuándo lo resolvemos?”
Un tipo que, si hay que hablar con ganaderos, se amarra las botas; si hay que sentarse con alcaldes, se lleva la libreta; y si hay que lidiar con la Federación, saca la estrategia. Y no la de PowerPoint, sino la que huele a sierra, a corral y a sudor con propósito.
En medio del evento, se entregaron los Galardones AMEG 2025, que vienen siendo como los Óscares de los carniceros, pero con menos lentejuela y más lomo vetado. Ahí no ganó el que mejor habla, sino el que mejor produce. Y eso, en estos tiempos de influencers agrarios y TikToks de tractores, ya es decir mucho.
El Congreso no solo fue escaparate, sino caja de resonancia: hablaron de sostenibilidad, exportaciones, genética animal, tecnología, trazabilidad, mercados Halal y hasta inteligencia artificial aplicada al ganado, lo cual nos hace pensar que ya no falta mucho para que las vacas manden correos electrónicos con “muuuchos” datos adjuntos.
Y mientras eso pasa, Jalisco sigue comiéndose la liga del liderazgo agroalimentario nacional, y no con tenedor prestado, sino con cuchillo de acero forjado en confianza, técnica y gestión. Y si a eso se suma un delegado que no se duerme en el alambre y un secretario que no solo viene a aplaudir, sino a respaldar, entonces ya no hablamos de una anécdota… sino de una estrategia.
Porque cuando el campo deja de ser pretexto de campaña y se vuelve protagonista de país, entonces sí, se puede decir sin temor:
en Jalisco no solo se produce carne de primera… también funcionarios que no se hacen de chorizo.
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