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Indicador Político

La crisis de migrantes en México la semana pasada –alrededor de cinco mil cruzaron con violencia la frontera por encima de la endeble barrera policiaca– no es nueva, era esperada y quizá se adelantó. Ahora fueron hondureños, pero otros seis países están pasando por un nuevo ciclo de crisis económica, sobre todo por las restricciones del crecimiento y bienestar debido a las políticas monetaristas de sacrificar ingresos como mecanismo de control de demanda.
La pequeña zona de Centroamérica –Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá– fue caracterizada en los setenta por Henry Kissinger como países “no viables” y en este año el presidente Trump se refirió a ElSalvador –junto con países africanos y Haití– como “shithole”, que podría traducirse como un hoyo de desechos humanos.
A pesar de su tamaño físico y su bajo y sobre todo desigual nivel de desarrollo en cada país y uno con otros, Centroamérica ha sido un dolor político de cabeza de la Casa Blanca: excepto Belice, las otras seis naciones consolidaron en los ochenta conflictos de lucha ideológica guerrilla apoyadas por la Cuba de Castro; de todos, Panamá tiene una posición estratégica por el Canal que era propiedad de Washington y que el presidente Carter se los entregó al pueblo panameñoy por ser sede de la Escuela de las Américas de Washington para entrenar a militares latinoamericanas en técnicas de espionaje y tortura.
Honduras tenía una posición estratégica en el mapa militar de los EE. UU. A finales de los setenta, el embajador estadunidense en Honduras fue el espía John Dimitri Negroponte, quien instaló un cuartel estadunidense del Pentágono para labores de espionaje y convirtió a ese pequeño país, en palabras del latinoamericanólogo progresista Gregorio Selser, en “el portaviones terrestre US Honduras” en el periodo 1980-1984. La zona de tensión guerrillera procubana abarcaba a El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá. Nicaragua atravesó por una guerra de guerrillas 1970-1979 que culminó con el derrocamiento del presidente pro estadunidense Anastasio Somoza Debayle, de quien el presidente Franklin Roosevelt dijo; “puede que Somoza sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.
Eran los tiempos de América, del Suchiate a la Patagonia, como “el patio trasero” de los EE. UU. y un grupo de “repúblicas bananeras” porque eran gobernadas por políticos impuestos por las principales empresas estadunidense que explotaban los recursos naturales sin dejar riqueza local. Hoy, algunas han andado el camino del capitalismo local y sólo Nicaragua funciona como un “imperio socialista” con un gobernante que se va a reelegir hasta su muerte y heredar el poder a su esposa, todo en nombre del socialismo a la cubana.
La crisis social centroamericana no tiene que ver con su capacidad de crecimiento, sino con las estructuras de apropiación privada de la riqueza. Por ejemplo, un dato vinculado a la crisis actual de migrantes hondureños: el PIB promedio de Centroamérica en lo que va de este año es de 3.6%. México, en cambio, aparece como el paraíso económico social simbólico, porque sus cifras no alcanzan: PIB promedio en los últimos cinco años de 2%, 80% de mexicanos con una a cinco carencias sociales y con una tasa de empleo informal –trabajadores sin protecciones sociales– de 57%.
Ante la crisis de los cinco mil migrantes estacionados en la frontera de Guatemala con México –más los que se sumen en estos días–, el presidente Peña Nieto condicionó visas y permisos de trabajo en función de caso por caso, en tanto que el presidente electo que asumirá el poder en cuarenta días ya dijo que habrá visas y empleos para todos. La tasa real de desempleo, subempleo y empleo en la informalidad de México es casi el doble de la de Honduras. Pero el problema no es México, sino que Trump amenazó con militarizar su frontera y desechar el tratado si México no detenía, contenía e impedía el cruce de migrantes.
El problema de los migrantes hondureños no es de México porque México aparecesólo como el territorio a cruzar para llegar a los EE. UU. Y ahí sí hay un problema: los asilos humanitarios tienen que ver con vidas en riesgo por amenazas criminales o situaciones de hambruna. En cambio, los hondureños quieren cruzar México para meterse de manera legal o ilegal en los EE. UU. en busca del paraíso del dólar, aunque sin entender que la situación social de los migrantes ilegales o legales en empleos bajos es igual en explotación y condiciones de vida, con el atractivo de cobrar en dólares. Cada año los mexicanos en los EE. UU. remiten a sus familias más de 25 mil millones de dólares.
La crisis que se viene para México será de aglomeración de 50 mil centroamericanos en los últimos años que no logran cruzar la frontera y se quedan en las zonas de informalidad y criminalidad. Los empleos formales mexicanos exigen capacidad, educación y experiencia y los que vienen carecen de ellas. Por tanto, están creándose en México campos de refugiados o bandas delincuenciales de centroamericanos. Y a ellos se agregan los venezolanos que huyen de Maduro y ya controlan tráfico de drogas, prostitución y asaltos a casas.
Las políticas de asilo fueron creadas para situaciones excepcionales, casi siempre políticas. Ahora, en cambio, se trata de una migración social impulsada por falta de empleos y bienestar en sus países. Y si bien los centroamericanos tienen los EE. UU. destino final, ya se están conformando con quedarse con la visa y el empleo prometido por López Obrador. Sin embargo, la violencia social exhibida en la frontera al enfrentarse los hondureños contra la policía que estaba regulando caso por caso adelantó un poco el carácter impositivo de los demandantes.
Lo peor de todo es que la crisis de migrantes centroamericanos en México apenas comienza.
@carlosramirezh
Las opiniones expresadas por los columnistas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Expedientes Afondo

Nacido en la ciudad de Oaxaca en 1951, Carlos Ramírez comenzó su vida profesional en el periodismo en 1972. Y desde entonces ha estado ininterrumpidamente en el periodismo mexicano. Además de la práctica periodística, ha sido profesor de periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de México y en la Universidad Iberoamericana, además de ser un conferencista cotidiano en universidades de todo el país. Autor de la columna; Indicador Político Twitter: @carlosramirezh Página Web: http://indicadorpolitico.mx

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Carlos Ramírez

Indicador Político- Las opciones anticrisis que no se atendieron y el costo social pagado

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Carlos Ramírez

 

En julio, ya en ruta de salida forzada de la pandemia por el deterioro productivo, el vicegobernador del Banco de México Gerardo Esquivel publicó un texto para dar su punto de vista sobre “Los impactos económicos de la pandemia en México”, aunque en el fondo para alertar sobre los altos costos sociales pagados por mantener la ortodoxia hacendaria.

Esquivel era una pieza clave del grupo económico de la 4-T antes y durante la campaña electoral, pero fue desplazado de subsecretario de Hacienda al Banco de México por sus opiniones heterodoxas sobre política, desarrollo y economía. Puede decirse que Esquivel se acercó a una propuesta real de modelo de desarrollo posneoliberal, pero careció de autonomía como subsecretario de Egresos de Hacienda.

No es, pues, un enemigo de la 4-T; al contrario, pudiera decirse que es de los pocos cuadros que tiene un proyectoalternativo a la estrategia neoliberal salinista 1979-2018. De ahí la importancia de su texto que se presenta como “impactos económicos”, pero enfatiza el agravamiento social por la falta de decisión del Estado para atenuar la pobreza adicional provocada por las decisiones gubernamentales ante la pandemia.

Además del efecto negativo en el PIB, el desplome del consumo y el choque laboral por el frenón de la actividad económica que se están confirmando con las cifras oficiales, Esquivel lanzó la primera advertencia del costo social adicional:

Se anticipa un aumento importante en las tasas de pobreza total y extrema en el país. Según diversas estimaciones, alrededor de 9 millones de mexicanos podrían pasar a ser considerados como pobres y un número similar podría caer en situación de pobreza extrema (dieciocho millones en total). Este efecto podría llevarnos a alcanzar las tasas de pobreza más elevadas en lo que va del siglo. A la larga, éste será́ quizá́ el impacto más duradero y doloroso de esta crisis y el que requiere una atención de carácter más inmediato.

La clave de las propuestas de programa de apoyo emergente ante la crisis de Esquivel radicó en la protección de las fuentes de empleo y de los trabajadores. Esquivel delineó cinco decisiones de Estado con cargo a la política económica y presupuestal:

1) Un seguro de desempleo de emergencia que pudiera beneficiar al poco más de un millón de trabajadores formales que han perdido su empleo; 2) un programa de protección a la nómina que ayudara a las empresas a sostener un mayor número de empleos formales; 3) el diferimiento en el pago de contribuciones sociales a micro, pequeñas y medianas empresas; 4) un programa especial de apoyo para el pago de rentas u otros costos fijos (para restaurantes u otros negocios especialmente afectados por la pandemia); y 5) un programa que le otorgara un apoyo mínimo a los trabajadores informales que hubieran perdido temporalmente su fuente de ingresos.

La lógica económica de Esquivel radicó en la defensa de la planta productiva para proteger el empleo y evitar el cierre de fuentes de trabajo y el aumento del desempleo con trabajadores del sector formal e inclusive los del sector informal que no pudieron salir a las calles a vender. Como no hubo ese apoyo, hoy las cifras de quiebra de empresas, de salida de trabajadores de la población económicamente activa, de aumento del desempleo formal, de crisis en el sector laboral informal y de aumento de pobreza que se resumen en la cifra prevista de PIB anual de -9% a -12%.

A la vista de lo previsible de la crisis productiva del, 2020, el escenario a atender es el de mediano plazo de 2021 a 2025 y de largo plazo de 2025 a 2030. El documento de Esquivel fue circulado en la segunda quincena de julio y los datos oficiales de agosto confirman el costo económico y productivo del frenón económico. El gran desafíoradica en reconstruir la política económica, la estrategia de desarrollo y los diseños presupuestales para saber si el país podría recuperar lo perdido o comenzará la contabilidad del desarrollo a partir del hoyo recesivo de 2020.

Ciclo La columna y el poder”. Recuerde: de lunes a viernes de la semana próxima por Zoom habrá un ciclo de conferencias sobre la columna política y el poder para celebrar los treinta años de existencia de Indicador Político. Registros en http://indicadorpolitico.mx y anakarinasl@hotmail.com

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Política para dummies: La política es la mejor política anticrisis.

 

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Carlos Ramírez

Indicador Político- Banxico: sin reforma productiva, PIB promedio de 2% en 2021-2030

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Carlos Ramírez*

El tamaño de la crisis de PIB negativo de dos dígitos de 2020 que prefiguran las expectativas oficiales definirá la dimensión del enfoque del Estado del presidente López Obrador en cumplimiento con el mandato constitucional de rectoría del Estado sobre la economía, el modelo de desarrollo y el proyecto nacional.

De acuerdo con expectativas del Banco de México, el problema no se agota con lo que pudiera venir como reboteproductivo en el 2021, sino la advertencia de que el modelo de desarrollo posneoliberal no alcanzará sino para un promedio anual de 2% de PIB para los próximos 10 años, es decir, de 2021 a 2030.

Ello quiere decir que sin acción productiva del Estado posneoloiberal el escenario de crecimiento y por tanto posibilidades de bienestar estaría igual o por abajo del promedio de crecimiento anual del PIB de 1983 a 2018 de 2.2%, y estos dos periodos serian apenas un tercio del logrado en el ciclo conocido como milagro económico mexicano 1934-1982 que logró un promedio anual de PIB de 6%.

Lo que pase con el PIB en 2020 y la reanudación productiva como rebote dependerá de las condiciones para la producción. Y los agentes productivos están mandando señales no tan positivas que podrían desanimar mayores inversiones, expansiones o reactivaciones de la planta productiva. El dato mayor que revela la Encuesta de Expectativas de Especialistas del Sector Privado consultados por Banxico y distribuidas el pasado lunes 3 de agosto se localiza en los datos que revelaban que buena parte de la crisis de crecimiento ya venía de antes de la pandemia. La cifra de 5.2 en condiciones de mercado interno y de 6.2 en gobernanza se acercaban al tope de 7 que significa la mayor desconfianza.

Cuando el presidente López Obrador dio por terminado el ciclo neoliberal y anunció el periodo posneoliberal, no aparecía en el radar ninguna crisis de salud con sus gravísimos efectos económicos y productivos. En este sentido, la pandemia pudo haber ayudado a construir un escenario de redefinición del modelo de desarrollo, de la política económica y de la estrategia de bienestar social general.

El desafío principal se localizaba en romper el crecimiento económico mediocre de 2.2% del PIB en el periodo salinista neoliberal y los saldos lógicos de marginación y pobreza. El problema estaba en el hecho de que el neoliberalismo salinista construyó una política económica atada a tres lastres: el déficit presupuestal, la inflación y el PIB bajo. Los instrumentos de políticas de desarrollo no necesitaban un ajuste de coyuntura sexenal, sino una verdadera reconstrucción general de herramientas, objetivos, lastres y sobre todo reparación total de la planta productiva.

El Tratado de Comercio Libre 2.0 firmado con el presidente Trump a comienzos de julio sólo podría servir con un rediseño del modelo de desarrollo, de una nueva planta productiva y de un Estado potenciador del desarrollo, los tres pasivos que el TCL 1.0 de Salinas de Gortari tampoco había atendido y que por ello su efecto en el PIB había sido mucho menor al esperado y prometido.

El desplome del PIB de -9% a -12% para 2020, la desarticulación de cadenas productivas por el frenónantipandemia y las exigencias del TCL 2.0 serían la gran oportunidad para rehacer el modelo de desarrollo mexicano y su correlativa planta productiva y para darle prioridad estratégica a los tres rubros de la modernización: competitividad, innovación y tecnología.

Si no hay ese relanzamiento de México como potencia industrial en los tres rubros productivos –industria, agro y servicios–, entonces desde ahora el Banxico está advirtiendo que el escenario de PIB de los próximos diez años –2021 a 2030– será igual o menor al 2% de los treinta y cinco años de neoliberalismo salinista.

Y ahí, en ese  escenario, lo que estaría en riesgo por la crisis sería la rectoría del Estadio en el desarrollo y el bienestar.

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La columna. Recuerde de lunes 10 a viernes 14 de agosto, la próxima semana, de 11 a 13 horas por Zoom, se realizará el ciclo de conferencias para celebrar los treinta años de existencia de la columna Indicador Político. Informes e inscripciones en indicadorpolitico.mx o anakarinasl@hotmail.com

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Carlos Ramírez

Columna política, poder y Estado; treinta años de Indicador Político

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Carlos Ramírez*

El pasado 17 de julio la columna Indicador Político cumplió treinta años de publicarse todos los días de lunes a viernes. Le tocó, por circunstancias históricas, el proceso de modernización neoliberal iniciado de manera formal en febrero de 1990 con los primeros contactos secretos de México con los EE. UU. para el Tratado de Comercio Libre y tres décadas después el país encara un quiebre discursivo contra el neoliberalismo salinista.

La columna comenzó en El Financiero en circunstancias inesperadas. En 1990 el periódico especializado en información económica lanzó la sección política para preparar, en enfoques del director Rogelio Cárdenas Sr., de su hijo Rogelio Cárdenas Sarmiento y el subdirector Alejandro Ramos Esquivel, la sucesión presidencial de 1994. En 1989 y 1980 El Financiero era incómodo para el presidente Salinas de Gortari por su enfoque crítico y progresista y su penetración en los círculos mexicanos y extranjeros de inversionistas.

La historia tuvo un cariz político. Como columnista diario iba Miguel Angel Granados Chapa, quien pasaría de La Jornada a El Financiero. La información que no era secreta llegó a Los Pinos y Manuel Camacho buscó, a través mío, una reunión con Rogelio Cárdenas Sarmiento. En el desayuno Rogelio le explicó que se trataba de una sección complementaria, no una definición editorial. Camacho le dijo: “¿y ya le enviaste una señal al presidente?” Rogelio, que no se movía en los protocolos del poder, dijo con ingenuidad que no, que no sabía cómo hacerlo y le pidió a Camacho que se lo comentara a Salinas.

Pero, iniciada la sección política, Granados Chapa no llegó porque dijo que iba a darse cambio de dirección en La Jornada y quería competir. Rogelio, Alejandro y yo, que estábamos en la organización de la sección, nos dimos a la tarea de buscar otro columnista, pero ninguno convenció a los tres. Al final, Rogelio y Alejandro me dijeron que yo hiciera la columna diaria. En realidad, yo estaba especializado en información económica y acababa de regresar de una beca en los EE UU asignado a las páginas editoriales del Journal of Commerce y Los Angeles Times y mi objetivo era irme de corresponsal a alguna ciudad de los EE UU.

Luego de varias charlas acepté. La idea de don Rogelio Cárdenas, que todos los días hacía la primera plana, era una columna de análisis, investigación y reporteo, no de chismes o comentarios editoriales. El objetivo fue interpretar la política para los inversionistas y explicarles el proceso de sucesión presidencial de 1994. Nadie, en verdad, preveía el caos de esa sucesión.

A Indicador Político se le abrió un espacio inédito en el columnismo. La columna política tradicional había muerto con Carlos Denegri en 1970 y a partir de entonces varios columnistas con nuevos enfoques inauguraronestilos, relaciones con el poder y sobre todo análisis: Manuel Buendía, Granados Chapa, José Luis Mejías, entre otros. El relevo presidencial de Echeverría a López Portillo se dio con el colapso en Excelsior y el nacimiento de nuevos medios con menos relaciones de poder con el sistema/régimen. El gobierno siguió manipulando la publicidad como mecanismo de censura, pero los medios autosustentables podían ejercer nuevos espacios de la crítica al presidente de la república y al PRI.

Para celebrar los treinta años de Indicador Político se realizará la próxima semana, del 10 al 14 de agosto, vía Zoom, un ciclo de conferencias titulado “La columna política y el poder”, con la participación de columnistas amigos: el crítico intelectual Víctor Roura hablará de “La escuela Denegri”, Miguel Angel Sánchez de Armas recordará “La columna política de Manuel Buendía”, con quien colaboró de cerca; Salvador García Soto disertará sobre “La columna política, hoy”, Ricardo Alemán platicará sobre “La columna política y el poder” y yo, como autor, haré el viernes un recuento histórico de los treinta años de Indicador Político.

Los datos del ciclo de conferencias y las claves de acceso a Zoom están en indicadorpolitico.mx y también se pueden solicitar a anakarinasl@hotmail.com. Para quien lo desee se dará constancia de participación. Las pláticas serán de 11 a 13 horas de lunes 10 al viernes 14 y más tarde estarán en el archivo de indicadorpolitico.mx en versión diferida.

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Política para dummies: La política es comunicación en sentido puro.

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