A Fondo Jalisco
Image default
Cuentas Claras Deportes El Mundo En la Mira Manuel Gutiérrez García Opinión

Corriendo F-1 a 392 millones de dólares por temporada.

Por Manuel Gutiérrez.

Bienvenidos a F-1nómics, el asunto que revista el dinero y los deportes. Hoy veremos como el Rey Midas reencarnó en la Fórmula Uno. Luego de la entrega de Drive for Money, es lógico que sigamos viendo como la máxima categoría se ha vuelto loca por tanto dinero.

Para Domecalli, cuando estaba en Ferrari, el reto actual de la Fórmula Uno, consiste en “No volverse locos, pero el deporte cambia” indicó el manejador anterior del CavallinoRampante.

Cuando se tiene un negocio que en un trimestre te da 800 millones de dólares, con margen de utilidad de 122 millones,empiezas a revisar que se está haciendo bien, que representa ganancias para todos y quieres más…y ahí es donde nace el peligro de perder la esencia.

La Fórmula Uno dio un paso colosal, antes inadmisible en la época de Bernie Ecclestone, cuyas cifras de miles de millones ahora parecen un pelo al gato.

Es decir, la F-1 paso de promotora de la categoría a ser propietaria del primer autódromo de la categoría, ahora la F-1 considera la conveniencia de invertir en los países del mundo en que desea permanecer y meter dinero a la infraestructura de los circuitos, como algo propio.

Bernie nunca alentó ese paso. En su tiempo, eran otros los equipos importantes, la Ferrari, Mercedes Benz y la Red Bull, ahora son los protagonistas de la serie, pero por ejemplo Mercedes se atoró en las limitaciones de investigación impuestas en el tope de gastos de temporada, que le permitían a base de un costo de 900 millones de dólares, resolver los problemas de la temporada, simplemente para ser campeón, nada importaba más.

Hoy tienen que resolver los mismos problemas de todos los chicos de la vecindad sin poder echar mano de la cartera infinita.

El tope de gastos por equipo fue el gran nivelador de la categoría. Liberty Media de John Malone, se convirtió en dueño del circo por módicos 8 mil millones de dólares, en 2017, para los árabes interesados en comprar, la categoría se puso 4 veces más cara en 32 mil millones de dólares, pero los árabes se la pensaron por el momento y eso ocurrió el año pasado.

Lawrence Stroll, el millonario canadiense padre del piloto Lance, adquirió Force India, que sobrevivió de sus tribulaciones precariamente con dinero de Checo Pérez y Carlos Slim, para ser vendida con ganancia en 90 millones de dólares, que recuperaron los pasivos, se cubrieron deudas y todos contentos incluso Checo que ganó en la operación.

Pero Lawrence no se conformó, vió la gran oportunidad, y adquirió Aston Martin, empresa británica en que hay dinero de Mercedes Benz, incluso de Toto Wolf, y sus 90 millones de dólares, resulta que hoy en Londres se cotizan en mil millones de libras esterlinas. En serio, una ganancia de un triple cero a favor. Con una inversión reducida ahora se adueñó de parte de la marca británica. Los que creyeron y arriesgaron, ahora están de plácemes.

Resulta que todo lo toca la F-1 incrementa su valor. Los ingresos de la categoría fueron de 3,200 millones de dólares, por 2500 millones de dólares del 2022.

“Drive for Survive” de Netflix, se convirtió en el diario digital de la categoría, equipo por equipo revelando momentos que antes sólo periodistas muy especializados detectaban porque entrar a cubrir la categoría no es algo fácil en el tiempo actual (ni en el pasado, pero si te conocían te recibían como al mexicano Hugo Desdier).

Como consecuencia la F-1 pasó a ser un reality show de hecho quieren un SuperBowl en cada carrera, con 24 veces repetido.

Pero el ingreso de nuevos aficionados que les importaba antes un comino la categoría y todo lo relacionado al automovilismo, fue inevitable. Tan sólo en mujeres mejoró 40% la audiencia y las seguidoras, de un 32% en 2018. Los pilotos son nuevos símbolos de valor, hombría, moda, marcas, dinero y victorias, algunos de ellos incluso viajan por el mundo sin pasaporte, pero son reconocidos, alojados y honrados como VIPS por los gobiernos de los países en que hay carreras e incluso en los que no.

Ni Senna llegó a vivir de esa manera, aunque a Michel Shumacher, al firmar con Ferrari, le dijeron los italianos: “Luego de firmar, ya puedes quemar tu pasaporte, nunca más lo vas a necesitar”.

El campeonato es interesante, pero no es un caso parejo como en Indy en que cualquiera puede ganar o la locura de Nascar. Es decir, la F-1 ha sobrevivido al dominio de un equipo y a eras de triunfos de pilotos estrellas. Toto lo dice: “Cada época tiene sus superestrellas, fueron Senna, Schumacher, y Hamilton, pero hoy es Verstappen, cada era tiene sus singularidades”.

Sin embargo el deporte se alteró para siempre. Antes era una cofradía mundial de iniciados…

Los conocedores, los iniciados en los secretos de la F-1, que eran un grupo reducido y conocido incluso en la categoría, pasaron a ahora a multitudes que viven una fiesta, no propiamente la F-1 que es solo un pretexto.

El propio campeón mundial holandés lamenta: “ Vienen a Las Vegas, por la fiesta, no por lo es que la F-1, muchos de los vinieron no saben nada de este deporte…” lamentó. Y que resulta que hubo un superconcierto de la australiana KilyeMilongue, más Will.i.a.m. y otras estrellas con lo bastaba para llenar en Las Vegas.

Ciertamente todavía queda un reducido grupo de aficionados que se obsesionan por los misterios tecnológicos, que viven preocupados por los compuestos de hule a usar en cada carrera, incluso calculan en que momento el desgaste obligará a cambiarlas. Otros se obsesionan en ángulos, en diseños de cálculo integral y en hacer modelos de comportamiento del modelo, un grado más en el alerón es un mundo de diferencia, pero lo disfrutan y especulan, todo estos son los menos. Son los Pancho Lodi, que viven a profundidad y saben de verdad lo que es la categoría.

Lo que la F-1 entiende por Netflix, es que todo mundo quiere drama, y un gran espectáculo.

Los resultados de Liberty Media se enfocaron en que la categoría vista como la extranjera y europea, fuera asimilada por los Estados Unidos. Metieron 432 mil espectadores en Austin, pasando de 286 mil.

Miami, fue otro golpe de oro, era una sede buscada anhelosamente por Liberty y lograron luego de complicadas negociaciones, el acceso para plantarle una pica en casa a todo el automovilismo de Estados Unidos y lograron 270 mil espectadores.

Pero Liberty quería lograr un Gran Premio en Las Vegas. Y encontró que no había la instalación adecuada para las dimensiones de la F-1, entonces decidieron paso histórico, hacerlo ellos mismos, compraron y edificaron, ahora no son promotores, son inversionistas.

Adquirieron 15.78 héctareas carísimas de Las Vegas, para crear el nuevo Paddock, y el edificio de Pits, así como capacidades, accesos y comodidades. Ciertamente quitaron a las chicas de la parrilla, pero a como va la F-1 tal vez regresen de nuevo.

Las damas que sostienen las sombrillas en lo que arranca la competencia, porque el asunto es que ahora la F-1 es un super-show.

Ciertamente Liberty dice que quiere que los aficionados entiendan este deporte, pero para los pilotos como Max Verstappen, los grandes premios de Estados Unidos, han “eclipsado el deporte”.

Mientras son peras o manzanas, Liberty hace lo suyo. Por ejemplo le subió el costo de derechos de transmisión a las televisoras, a ESPN le sacó 85 millones de dólares por la temporada. Adicionalmente se volvió traficante de su propia señal, que comercializa en sistemas privados de F-1 y cada vez es más caro conseguir el derecho de hacer crónica de la F-1.

Adicionalmente, con una visión muy americana, la creó la “Exhibition F-1” un especie de museo, tianguis, venta de souvenir, bar y restaurant, en que pueden ver las escuderías, parcialmente a los pilotos, y adentrarse dentro del mundo completo de la F-1, con diversiones incluso juegos mecánicos y digitales. De hecho ya existen parques temáticos en el mundo de automovilismo, como el Ferrari en Abu Dabhi, pero la Exhibition va a cada país, a cada carrera.

La exposición deja dinero y en el caso de Londres, se monta en el centro de la ciudad. Una locura total.

Actualmente, lo existe un piloto negro en la categoría, Lewis Hamilton, el inglés. Pero Liberty insta  a todos los equipos a sumar más asiáticos,  de todos colores, más africanos, más latinoamericanos  no sólo los tradicionales gigantes europeos. Incluso la puerta está abierta para el equipo que se arriesgue a tener una mujer piloto de F-1, caso que tendrá especiales consideraciones por parte de la categoría.

Las hay listas para tomar el volante, pero no han tenido la oportunidad real de hacerlo. Han corrido como exhibición, antes de la competencia, pero oficialmente solo LellaLombardi, lo hizo y ya llovió mucho desde entonces.

Pero antes, era algo impensable. Ahora es una ley de Liberty, quiere mujeres con nomex y casco en la parrilla, no sólo con minifalda, que por cierto suprimió, pero como “cherleaders”, está nuevamente el asunto en consideración. Pronto tendremos las “Merceditas”, o las Astonetas, o las Enzistas…

Por lo pronto Liberty insiste que 24 carreras es suficiente. El circo de la F-1 se tiene que mover a todos los continentes, dado que Sudafrica ha sido sede. Esto es agobiante, pero comprendamos algo: Los países árabes pagan 5 veces más dinero que Monza o Spa Francochamps, en Bélgica, incluso los árabes se han asociado con la F-1 aunque es confidencial la forma y los alcances de los acuerdos.

Bien puede irse Hamilton a Ferrari, en el 2025, pero la categoría presiona a todos. Bearman debutó con un séptimo lugar, lo que hace ver que nadie puede sentirse seguro en esa categoría. pero es de creerse que Carlos Sainz, no quedará contento, aunque de momento luego de estar con Ferrari, ya no se tiene la misma posibilidad. Correr en rojo, es mítico, es una ilusión, una meta mundial.

Perderla, es demasiado, pero no todo están hechos para Ferrari y su manera peculiar de ser, incluso Hamilton puede fracasar.  Hamilton negoció luego que pese a las promesas de Toto, el nuevo modelo de Mercedes, no es lo necesitan. Va ser un año muy largo para Hamilton, luego de dañar la relación con Wolff por su impaciencia.

La lucha por ser mejores equipos, de menos entre los 5 que puedan ganar, es encarnizada y ya no es una carrera de dinero, pero si es lo desea Liberty, una carrera de drama. Hamilton comenzará a vivirlo desde el interior de Mercedes, porque aunque les interesan los resultados, ya no es de Mercedes. Los dramas están a la vista, no solo en la pista, sino hasta entre directivos, ingenieros y todos los que forman el circo. Aston recuperó sus ventas de sus super deportivos, a nivel mundial  y eso es algo que debe a la F-1 y Lawrence le tiene sin cuidado si gana o no Lance, ellos ya ganaron todo.

La nueva F-1 es de Midas, todo lo vuelve oro, pero como dijo Domenicalli, el reto es “No volverse locos, con tanto dinero. Vertsppen, por su parte lamenta este cambio, como mucha gente de antes de la F-1 pero el circo seguirá y llegaráhasta el dinero se lo permita y en este mundo moderno,  eldinero puede lograrlo todo.

Va a ser un modelo diferente, pero deberá seguir siendo una competencia deportiva, de autos de carreras en que cada escudería tiene a 2500 trabajadores laborando para ganar una milésima de segundo más, aunque los presupuestos se hayan ajustado, Liberty al ser inversor cambió la historia para siempre.

Temas relacionados

Noruega adelanta y entrega los aviones F-16 a Ucrania

Manuel Gutiérrez García

+Más de 10 mil millones de dólares para el deporte

Manuel Gutiérrez García

La guerra es teatro, Irán teme una confrontación

Manuel Gutiérrez García

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo desea. Aceptar Leer más

Política de privacidad y cookies