A Fondo Jalisco
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Gabriel Torres Espinoza La Aldea Opinión

CUChapala: un éxito de taquilla


Gabriel Torres Espinoza

Desde la promesa hasta el declive y el renacimiento, la saga de Chapala Media Park, rebautizado eufemísticamente como “Jaliwood”, se asemeja a un guion cinematográfico, cuyos giros argumentales reflejan las vicisitudes de una industria en constante evolución y los desafíos cambiantes de las políticas públicas en Jalisco, debido a la alternancia de los gobiernos. La realidad, sin embargo, es menos cinematográfica. El cambio de gobierno trajo consigo la desatención y, para 2014, “Jaliwood” enflaquecía en el olvido. Este estancamiento representa una herida abierta en la gestión cultural de la ‘capital de la innovación’, subrayando la necesidad – como moraleja- de una estrategia a largo plazo para el sector creativo.

Inaugurado en 2010, Chapala Media Park nació con la ambición de convertirse en un referente para la industria del cine y multimedia. Su objetivo era audaz: posicionar a Jalisco como un exportador líder de bienes y servicios de alta tecnología y como un centro mundial de arte digital y medios interactivos. Con una inversión inicial de poco más de 100 millones de pesos (del 2010), se prometía una era dorada para el sector creativo local, mismo que propiamente nunca terminó de arrancar por innumerables inconsistencias conceptuales.

Con el cambio de gobierno en 2014, el flujo de recursos se estancó y “Jaliwood” se sumió en el olvido. El terreno de la innovación y creatividad quedó estéril, tanto como buena parte de lo que se pretendía alcanzar. El abandono del proyecto es una cicatriz visible de una estrategia no sostenible. Un recordatorio de que las inversiones en la industria creativa requieren entendimiento, visión y compromiso a largo plazo. Las emprensas que habíanutilizado las instalaciones, abandonaron “Jaliwood”, dejando tras de sí la promesa de un auge cultural, que nunca se materializó, en buena medida, debido a la corrupción. Fue un testamento al desafío de mantener la inversión y el enfoque en un sector tan dinámico, cambiante y demandante, como es el creativo.

Ante esta situación, la Universidad de Guadalajara (UdeG) participará para escribir el próximo acto en la historia del ‘parque’. La reasignación del espacio para el nuevo Centro Universitario de Chapala (CUChapala), es un giro de trama audaz, donde la formación en cine y medios audiovisuales se coloca en el centro del escenario. Esta decisión puede ser el desenlace que “Jaliwood” necesita para cumplir, al menos,parte de su misión inicial: educar y nutrir a la siguiente generación de creativos digitales.

Además, en un gesto de confianza y visión a futuro, el gobierno estatal anuncia una inversión significativa en ‘Filma Jalisco’. A pesar de los recortes federales, Jalisco se compromete a ser el epicentro de la producción cinematográfica latinoamericana. La asignación de 176 millones de pesos en diversos apoyos refleja un claro reconocimiento del cine como motor económico y cultural.La UdeG no se queda atrás, advirtiendo la creación de una red de cinetecas y la promoción de una política pública que busca generar un ecosistema completo alrededor del cine y los medios audiovisuales. Este compromiso con la industria no es nuevo, pero la integración del inerme Chapala Media Park, ahora con promesa de ser revitalizado a estas nuevas iniciativas, denota un entendimiento mejor de la sinergia entre educación y producción creativa.

Jalisco busca, así, no solo como un espacio físico para la creatividad, sino un laboratorio de políticas culturales que podrían trazar el camino para otros estados. La transformación del Chapala Media Park en CUChapala, es una meta que va más allá del simbolismo: es un intento de reconciliar la inversión pública, la formación, con las necesidades y aspiraciones de la industria creativa.

La ironía no pasa desapercibida: un proyecto nacido para promover la creatividad, tras años de estancamiento, saqueo e incomprensión, parece que se podría redimir, al reconvertirse en una incubadora de talento. No significa solo la rehabilitación de un espacio, sino la reinvención de un concepto, la creación de una nuevo relato para el desarrollo cultural y tecnológico de Jalisco. “Jaliwood” podría no haber alcanzado aún su final feliz de Hollywood, pero su secuela universitaria, podría ser, un éxito de taquilla.

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