En política no hay casualidades, y menos cuando el calendario electoral comienza a marcar el ritmo rumbo a 2027, e incluso 2030. En ese contexto, el senador morenista Dr. Carlos Lomelí Bolaños continúa sumando perfiles a su proyecto, aunque algunos de ellos arrastran un historial de beneficios claros otorgados por el emecismo y el alfarismo, como es el caso del actual magistrado Adrián Talamantes Lobato.

La incorporación de Talamantes no pasó desapercibida. Se trata de un personaje formado y proyectado políticamente bajo el cobijo de Movimiento Ciudadano, particularmente del grupo del exgobernador Enrique Alfaro. Fue consejero jurídico del Gobierno de Jalisco y, desde esa posición estratégica, impulsado hasta convertirse en magistrado del Poder Judicial del Estado, un cargo de alta responsabilidad que, en teoría, exige independencia y neutralidad política.
Sin embargo, ayer jueves 18 de diciembre de 2025, Lomelí publicó en sus redes sociales un mensaje en el que celebró la convivencia y la unidad de su movimiento:
“Hoy nos reunimos con amigas y amigos de nuestro movimiento, a compartir el pan, la alegría y la esperanza”, escribió el senador, dejando ver entre líneas la incorporación de nuevos aliados, entre ellos Talamantes Lobato.
El movimiento ha generado sorpresa y molestia en la clase política jalisciense, particularmente entre filas naranjas, donde se interpreta como una traición política de quien fue ampliamente beneficiado por el alfarismo. No es menor el hecho de que un magistrado, cuya carrera fue impulsada desde el poder estatal emecista, hoy aparezca arropado por un proyecto claramente identificado con Morena.
Más allá de los discursos de unidad y esperanza, el caso de Adrián Talamantes Lobato reaviva el debate sobre la congruencia política, la lealtad institucional y el uso de cargos públicos como trampolín para proyectos personales. Para muchos, su salto del emecismo al lómelismo no responde a convicciones ideológicas, sino a un cálculo político oportunista, propio de quienes cambian de camiseta según soplen los vientos electorales.
En Jalisco, la política no olvida tan fácil. Y este movimiento, sin duda, tendrá costos y lecturas rumbo a los próximos procesos electorales.
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