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Óscar Ábrego

El próximo domingo será clave en la historia del país. El presidente, en medio del peor momento de su mandato, anunciará el plan de rescate de la economía nacional.
Será un domingo decisivo en virtud de que la rueda del desarrollo y
crecimiento global prácticamente se detuvo.

No estamos frente a una economía de guerra, como aseguran teóricos de escritorio; esto pinta para algo nunca visto si es que no logramos contener el derrumbe económico, ante el rapidísimo y mortal avance del Coronavirus.

Hasta hoy, López Obrador ha insistido, a diferencia de los líderes de casi todos los países –por cierto, unos bastante más pobres que el nuestro- en que no habrá apoyos fiscales ni financieros para evitar el quebranto del sector que genera los empleos. Más aún, en su visión unipersonal de la pandemia, ésta tampoco amerita aplicar prórrogas en el pago de los servicios básicos como es la energía eléctrica. Hacerlo –ha dicho dejaría al gobierno sin dinero para dárselo a los adultos mayores y campesinos.

Por supuesto que lo anterior ha generado desconcierto, miedo y enojo por parte de micro, pequeños y medianos empresarios, por las gravísimas consecuencias que ello significa.

Y es que a todo esto, hay que sumar que al menos 20 millones de familias sortean la vida con el día a día, sin salario, prestaciones y seguridad social.

Claro que nadie se opone al patrocinio en favor de las personas con discapacidad o del otorgamiento de becas a los jóvenes que desean estudiar. Sin embargo, es obligación del Estado, en momentos de crisis como la que sufrimos en la actualidad, encontrar las mejores vías para que el ramo productivo continúe de pie y caminando.

Ahora bien, lo que sabemos por boca de otros, es que con el propósito de evitar el colapso, el gobierno federal prepara un paquete estratégico que considera la prórroga en el pago de algunos servicios públicos y créditos de vivienda; estímulos, apoyos a micro y pequeñas empresas, y la suspensión temporal del Buró de Crédito.  

De cualquier manera, y en virtud de que no tenemos esa certeza, ojalá que alguien sea o no integrante del gabinete-le abra los ojos y haga que comprenda que la emergencia sanitaria que enfrentamos no puede ser abordada desde una perspectiva dogmática. Mucho menos, con el ánimo de seccionar a una sociedad de por sí polarizada debido a la promoción de ideologías rancias que en nada abonan a la solidaridad colectiva.

Nadie es chairo ni fifí. Esto no se trata de una guerra de conservadores contra liberales. Eso quedó atrás hace muchísimo tiempo.

Andrés Manuel debe asumir que llegó la hora de convocar a la unidad sin treguas coyunturalesrencores políticos o narrativas fragmentarias.

Quienes abanderamos los principios de la Cuarta Transformacióntenemos la esperanza de ver cómo aparece el estadista que nos cohesione, no que nos divida.  

Si es verdad que para él “La patria es primero”, entonces el 5 de abril tendrá –quizás- la última oportunidad para demostrarlo.

Las opiniones expresadas por los columnistas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Expedientes Afondo
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Gabriel Torres Espinoza

Reinicio ‘gradual’: ¿simulación o autoengaño?

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Gabriel Torres Espinoza* 

El dilema entre “salvar vidas” o “salvar la economía”resulta un falso debate.
En una pandemia, si no se actúa para salvar vidas, la economía colapsa por la cantidad de enfermos, de saturación de hospitales y de caos social que puede ocasionar la ausencia de autoridad para proteger el principal bien que debe salvaguardar el Estado: la integridad física de sus habitantes. Antes bien, las medidas de contención sanitaria son necesarias para proteger la economíajustamente.

Sin vida no hay economía, PIB, inflación, exportaciones ni mercado. Para que funcione la economía es necesaria una fuerza de trabajo y de producción, que enferma o muriendo en medio de una pandemia, termina por desencadenar caos social, malestar extremo, saqueos e inactividad.

Efectivamente, Jalisco no tiene una pandemia desbordada. Hoy no es así porque la tasa de contagios del Covid-19 se ubica entre los últimos tres lugares. Esto derivado de una eficaz y responsable estrategia de respuesta, a pesar de contar con: 1) una población urbana que asciende al 87 por ciento; 2) la segunda zona metropolitana (de Guadalajara) más grande en términos poblacionales en México [sólo superada por la del Valle de México]; y 3) uno de los cuatro estados con mayor número de migrantes en los Estados Unidos –epicentro actual de la pandemia–. 

Pero por sentido común, no se debe reiniciar actividades justamente en el momento en que ocurre el mayor crecimiento de contagios. Eso ya lo advirtieron los expertos, que dejaron de ser escuchados por la autoridad. Pero en efecto existe una presión social de quienes calculan a corto plazo, aunque los costos incluso económicos, sean mayores a mediano y largo plazo (nuevas medidas de confinamiento y cientos o miles de muertos más)Desde el 18 de mayo, Jalisco aumentó su movilidad social, y con ello, una aceleración en los contagios por Covid-19. Del 18 de mayo a hoy, los datos indican que esa fase cero, que cada quien entendió como le dio la gana, llevó a un relajamiento casi generalizado de las medidas de aislamiento y al reinicio, con o sin autorización, de muchas empresas y actividades. Un costo que pagarán, incluso con su vida, aproximadamente 10 de cada 100 enfermos de Covid, por la elevada tasa de letalidad.

La situación privilegiada de Jalisco se explica debido a las estrategias que el gobierno estatal adoptó, para proteger las vidas y con ello la economía de los jaliscienses. De forma que fuimos la primera entidad de la República en suspender clases, eventos masivos, actividades económicas no esenciales y llamar al resguardo domiciliario. También, la primera entidad en implementar una cuarentena generalizada obligatoria, y una de las primeras en exigir el uso del cubrebocas en la vía pública. Esa acción coordinada y razonada en Jaliscole coloca como una de las entidades que mejor ha aplanado la curva de contagios. Incluso, la calificación del gobernador de Jalisco creció entre 15 y 20 puntos porcentuales (hasta raja política dio)Pero nada bueno es para siempre. La sensibilidad duró pocoHoy sereinicia, ‘gradualmente’. Sólo hay que observar hoy las calles, bares, tiendas para entender que lo gradual incitó una avalancha desbordada de confusión, deliberada simulación o autoengaño.

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Gobierno

El cartón de Luján

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Carlos Ramírez

Indicador Político- ¿Regresar a cuál normalidad? Los cuatro dilemas poscoronavirus

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Carlos Ramírez*
Presionado por la economía 
estadunidense a la que está atado, por el desempleo en modo Calcuta de millones de trabajadores que no han recibido apoyo y por una planta productiva que se pone en funcionamiento o se destruye, la decisión gubernamental para regresar a la nueva-vieja normalidad económica y social tendrá que resolver cuatrodilemas:

1.- El dilema entre la salud o la economía. Los datos reales de las afectaciones de la pandemia a la planta productiva son peores a los que se conocen y deberían obligar a las autoridades a cuando menos dos semanas de medidas drásticas de confinamiento para romper los contagios, pero las presiones de las cadenas productivas estadunidenses y el peligro de que la planta productiva paradpierda mercados van a llevar a la decisión del regreso a la actividad económica cuando aún no se ha alcanzado el punto máximo de contagios. España, que aplicómedidas drásticas de confinamiento autoritario, apenas está viendo bajar el ritmo de fallecidos y contagiados.

2.- El dilema entre economía productiva o economíasubsidiada. Sin ningún tipo de apoyo, la economía de servicios y buena parte de la economía industrial fue afectada en su dinamismo por el desplome de la demanda, el desempleo obligatorio de trabajadores y la competencia con otros países que ocuparon lugares mexicanos en la proveeduría de bienes y servicios. El turismo y los servicios quedaron destrozados por falta de apoyo y su reinicio será lento. Las expectativas de PIB de -8% a -12% tardarán en recuperarse cuando menos 25 años. Los datos de que el 2021 se crecerá a 2% a 2.5% será sobre el hoyo recesivo de 2020.El gobierno federal regresará a la economía de subsidios que tenía antes de la pandemia y que llevaron a un PIB de -0.1% en 2019 y previsible de -0.5% a 0.5% en 2020. La opciónoficial era la de economía de subsidios sociales noproductivos y no multiplicadores de la demanda efectiva.

3.- El dilema entre mercado o Estado. Anunciado desde su primera campaña electoral estatal en 1988, el modelo de desarrollo de López Obrador fue siempre el Estado que había sido sustituido por el mercado en el modelo neoliberal de Carlos Salinas de Gortari 1979-1994. En su campaña electoral de 2018 López Obrador anuncio el fin del neoliberalismo. Y buena parte de sus decisionespresidenciales han sido en el escenario de la restauracióndel Estado como el eje de la economía. Sin embargo, el modelo de Estado depende sólo de tres claves: ingresos fiscales del doble de los existentes, desarrollo tecnológicopara potenciar la competencia y empresas públicas en el sector industrial basadas en la generación de utilidades y no quebradas por subsidios.

4.- Y quizá el dilema más importante: regresar a la normalidad de un país hundido en la improductividad que se enfilaba a tasas promedio sexenal de PIB de 1% a 2%, muy lejos del 4% promedio anual anunciado de manera oficial o construir la normalidad prometida de un nuevo modelo de desarrollo posneoliberal imaginado y no diseñado. Hasta ahora, con cuatro meses de coronavirusno existe ningún nuevo modelo de desarrollo posneoliberal ni ninguna definición del Estado productivo.

De acuerdo con las cifras del INEGI, el PIB de 2019 y el del primer trimestre de este año se salvó por el sector primario, el agropecuario, pero con sectores industrial y de servicios sin incentivos y atorados por el desmoronamiento de la demanda. Para crecer a tasas anuales del PIB arribadel 2.2% promedio de los últimos años se requiere una planta productiva renovada o reconvertida, una política efectiva de fomento industrial y sobre todo un nuevo modelo de desarrollo.

Ahí está el eje de todos los dilemas: regresar a la normalidad de antes o construir una nueva.

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Batallas burocráticas. Justo en el momento en que el Tren Maya depende de negociaciones con grupos indígenas para evitar otro Atencopresiones dentro del gabinete quieren desplazar a Ricardo Peralta, el subsecretario de Gobernación experto en negociaciones in extemis. El expediente de aduanas que lo tuvo seis meses se ha enredado en fuego amigo, al grado que su sucesor tiró la toalla por la complejidad del tema. Peralta ha sido eficaz en apagar fuegos conflictivos y tiene ante sí el del Tren Maya, una de las joyas del sexenio que se puede ahogar en tribunales.

Política para dummies: La política, al final del día, decide entre soluciones malas o soluciones peores.

http://indicadorpolitico.mx

indicadorpoliticomx@gmail.com

@carlosramirezh

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