
Por Iván García Medina
La campaña electoral en Jalisco se judicializó desde el primer minuto y fue el árbitro el que propició esta etapa. Eliminó a unos 50 candidatos a presidentes municipales y a regidores de un plumazo, la campaña no arrancó a tiempo porque no había sesionado el IEPCJ, atacó la equidad de género haciendo un top 10 que bien pudo ser un top 20 o 60 y además porque no hubo candidaturas de los grandes partidos para las mujeres. Para acabarla, hicieron renunciar a la alcaldesa interina de Guadalajara Bárbara Trigueros en un espectáculo que trajo el súbito retorno de Ismael del Toro a su cargo, para separarse nuevamente enseguida y que en su sitio quedara alguien que quería Pablo Lemus: un tal Eduardo.
Esto es ir de tropiezo en tropiezo e ir cuesta arriba. El sábado 10 de abril, Mural publicó: “Ante la petición de Ismael del Toro para obtener más días de licencia en el Ayuntamiento de Guadalajara, el pleno tapatío designó a Eduardo Fabián Martínez Lomelí como Alcalde Interino.
“En sesión extraordinaria, quien fungió como Alcaldesa Interina durante un mes, Bárbara Trigueros Becerra, volverá a la Sindicatura, mientras que Ismael del Toro notificó al cabildo su solicitud de ausencia, petición avalada por el pleno.
“Del Toro Castro aprovechó la sesión para agradecer las muestras de solidaridad que él y su familia han recibido en las últimas semanas debido a la condición de salud de su hija Andrea”.
En otras palabras, traen un desbarajuste en las campañas y más Movimiento Ciudadano en Guadalajara. A ver cómo lo componen.
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