
Por Manuel Gutiérrez
Denise Dresser, la periodista mexicana realizó una visita a Ucrania en que constató la realidad, vió el efecto de la invasión rusa, platicó con diversos ciudadanos y estableció que Rusia ha causado un desastre humanitario y ambiental en Ucrania, con un sello notorio de crueldad, pero pese a eso Ucrania desafiante, sigue haciendo caer al coloso imperialista ruso.
Con tal propósito, Denise publicó sus impresiones y testimonios en la revista Nexos de agosto del 2023, en un amplio artículo que intentaré condensar con sus principales temas.
Denise establece desde sus primeras líneas que Rusia imperialista ha utilizado una violencia y crueldad inusitada, cometiendo atrocidades contra la población civil, torturando o eliminando a víctimas inocentes, marcando su cuerpo y su mente con los peores castigos imaginables.
Los interrogatorios, narran testigos, se producen en un ambiente hostil, sin agua, con los interrogatorios convertidos en un infierno. Incluso hay prisioneros recientes que regresan “castrados” para que “no se reproduzcan”( hay que recordar el secuestro de 18 mil menores de edad de ambos sexos, que se internaron en instituciones severas de reprogramación mental, tanto en Rusia como en Bielorusia, un delito que ha sido señalado por el Tribunal Penal Internacional NR).
“La intención de rusificar Ucrania, revive las peores tradiciones del siglo XX”, de hecho narra como desde la época de Stalin, se intentó exterminar su cultura, su educación, su lenguaje, de hecho Rusia “ va continuar arrasando como lo hizo en Bakmuth, una ciudad de 40 mil habitantes, hoy reducida a escombros como Varsovia en 1945”.
Cita Denisse a Anne Aplebaum, con su libro “Hambruna Roja. La Guerra de Stalin contra Ucrania” como desde esa época se ha intentado borrar el concepto nacionalista de Ucrania.
ZELENSKY DE COMEDIANTE A GRAN TRAGICO.
Denisse fue invitada por Nataliya Gumenuk, junto a otros cinco periodistas latinoamericanos a ver las ciudades, la gente, el frente y conocer al Zelensky, un comediante judío que llegó a presidente pero que ha sostenido el alma de su país frente a inumerables desgracias.
“Sus habilidades histriónicas, a la hora de ejercer el poder no le habían funcionado. Era considero un “outsider” por Trump que trató de implicarlo en un soborno con un hijo de Biden. Su popularidad sin embargo estaba en descenso.
Zelensky habita un edificio cubierto de costales de arena, alambre de púas, tanques camuflajeados, y filtros interminables de seguridad. Costales contra las paredes, muebles apilados para atenuar cualquier explosión de misil, “siguiendo el principio de seguridad de dos muros entre el misil y la posible víctima”. Ve poco a su esposa Elena Zelenska, y a sus hijos, nunca sabe cuando será la próxima oportunidad de verlos, se mueve de manera constante, vestido con una camiseta de manga corta, sorprende a los periodistas latinoamericanos con sus observaciones, el cómico de antes se ha convertido con un aire grave, en un trágico, ante el drama de la guerra que lo magnificado como un sostén principal de su país.
“Zelensky agradece al presidente Boric, de Chile, por su solidaridad, al condenar la invasión rusa. Reclama la postura de Lula, de Brasil, por su postura ambivalente, su coqueteo con China y con Rusia. Cuestiona a López Obrador, por asumir una postura de aparente neutralidad, que acaba favoreciendo a Rusia, está al tanto de como en ha crecido la acreditación de diplomáticos rusos en México, 49 adicionales”.
Para Zelensky, Ucrania libra una guerra por valores comunes de todas las democracias, y reprocha a López Obrador que no lo entienda así. “Recrimina que el presidente mexicano no sancione la invasión y que plantee –junto a Colombia de Petro y hasta hace poco Argentina- un plan de paz que permite a Rusia ganar tiempo, mientras se queda de facto con el territorio invadido, se rearma y lanze nueva ofensiva”.
Indica que “ningún país independiente tolera a invasores o colonizadores” y cree que la población mexicana apoya su causa, pero teme el efecto de la propaganda rusa en nuestro país que engañe sobre quién es invasor y quién es la víctima.
Cuando gobernantes del mundo le dicen que los países aliados se cansarán de apoyar a Ucrania, responde: “Ucrania no estamos cansados de defender el mundo” y reitera: “Si Rusia quiere una salida diplomática, que salta de Ucrania, primero”.
La vida en Kyiv, sigue en tanto, hay alagarabía en restaurantes, hay gente del partido de Zelensky y otros que no, pero eso es irrevante ante la invasión que se vive. La gente habla de como cocina en la oscuridad alumbrada con velas, las diferencias de marcas de los misiles y hablan de una planeación de la reconstrucción. Mucha gente joven forma parte del séquito del presidente Zelensky, como su asesora de Energía, mujer embarazada que le preocupa estar enfocada en defensas contra los ataques aéreos que promoviendo las energías renovables. Se pregunta si podrá proteger o no su hijo que va a traer al mundo.
Oleksandra Azarkhina, madre soltera de 32 años, es la subsecretaría de Infraestructura, y habla de su decisión de quedarse en su país, pase lo que pase. “Si corro, el mal se quedará, el daño será aún mayor”. Es la responsable de distribuir los armamentos donados por los europeos, determinar en donde deben quedar. El toque de queda de medianoche, termina el encuentro, porque la población debe pasar a los refugios.
Esa noche, los drones rusos realizaron 57 ataques, nadie durmió. Todos intentan adaptarse a lo que les tocó “ endefensa de la libertad”.
La entrevista con Zelensky fue una semana antes de contraofensiva. Se rehusa a hablar de ello, por su importancia militar y psicológica, porque considera que “tiene que convencer a los aliados de la posibilidad real de sacar a las tropas rusas de los territorios ocupados” en esa semana, Rusia dinamitó la presa de Jakova, creando un desastre ambiental y humanitario, desplazando a miles de gentes e impidiendo que Ucrania pueda sembrar.
Un teniente coronel –que pidió omitir su nombre- por razones de seguridad señala lo importante que es para Ucrania, el contar con aviones F-16, y misiles de largo alcance. Con un doctorado en física, se dedicaba a temas sustentables.
Es judío, pero no piensa dejar Ucrania. Su hijo combate en Donetsk. Revela que en Bakmuth, murieron más de 100 mil combatientes por una ciudad pequeña e insignificante. “Putin usa sus soldados como carne de cañon, la vida humana vale nada”.
Consideró que el ejército de Ucrania, es moderno, flexible, pero tiene ventaja númerica por las tropas que está dispuesto a sacrificar.
Por su parte el colaborador de la revista Foreing Affair, Andri Zahorodniuk, indicó que el ingreso de Ucrania a la OTAN será vital para construir un sistema de seguridad. “Putin seguirá haciendo todo lo que no se niegue”.
LA VISITA DE JARKOV.
Denisse, visitó las ruinas de la ciudad de Jarkov, que en principio solamente tardó tres horas en quedar en manos de Rusia. Pero los interrogatorios, la tortura y las ejecuciones de civiles cambiaron el panorama a la resistencia. Ruinas de departamentos, prácticas como arrendamiento anticipado de rusos antes de la ocupación, para luego convertirse en francotiradores o en informantes de las coordenadas para los ataques de misiles.
Todo quedó minado. Objetos infantiles de apariencia inocente (Táctica usada en Afganistán por Rusia) ocultaban explosivos para matar o mutilar a los niños. Una crueldad deliberada, una criminalidad exacerbada.
LA BATALLA POR LA OPINION PUBLICA.
La visita de Dresser, se debe a la necesidad de que la manipulación global, pretende revertir el concepto del invasor como víctima. La desinformación es uno de los grandes esfuerzos de esta guerra, para Rusia y para los incondicionales que por simpatizar con la dictadura, creen que dañan al status mundial. Pese al control de Putin, muchos periodistas, incluso rusos luchan por dar información veraz a su pueblo. La estrategia es mentir sobre que Ucrania es un estado artificial, pese a su historia milenaria y sus cientos de años de lucha por la independencia.
La argumentación de que está infestada de neonazis, fue comprobada como mentira por Dresser, que señala que las víctimas que nada tienen de eso, pero que son el motor de la resistencia ante Rusia.
Ucrania es un país de cientos de fosas con restos humanos – reflexiona Dresser, igual que en México, aunque sin una guerra extranjera- y eso lo comprobó al visitar el recién liberado pueblo de Izum, en que observó las fosas.
Todos los ucranianos comparten con Zelensky la idea de resistir. “Ucrania es la guerra que va definir el mundo. Aquí se juega la libertad, y ójala lo entiendan así. Si no paramos a Rusia, seguirá invadiendo a los países que formaban la Unión Soviética, y quizá más allá”. Eso explica la celeridad con que Finlandia se unió a la OTAN.
“Ucrania significa tierra, y quiénes están ahí la defienden cómo y dónde pueden. Otro país hubiera aceptado humillantes negociaciones, para una paz que mutilara su territorio y sus aspiraciones. Pero Ucrania No, dice Zelensky“ ningún país libre toleraría vivir bajo la bandera rusa” eso representa una crueldad predeterminada, y un afán de exterminio imperial que ha revivido de la época de Stalin en el siglo XX al momento actual para poner la paz mundial en dilema.
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