Por Manuel Gutiérrez
Gracias, Diego Rivera, pero no el célebre pintor mexicano y comunista, sino el célebre alcalde de Tequila, muy capitalista e interesado en ganar dinero desde su cargo de primer edil de Tequila, Jalisco. Todo un caso que ha colocado a nuestra entidad en el mapa de los escándalos por excesos de poder, corrupción, intentos de enriquecimiento ilegítimo y tráfico de influencias, bajo el supuesto de pretender lograr, mediante el uso de la fuerza, recursos de las empresas instaladas en su municipio, bajo diversos pretextos que ya han sido reprobados por el gobierno de Jalisco, encabezado por Pablo Lemus, aunque este alcalde es de filiación morenista.
En sus primeros días, este aspirante a sátrapa de Morena, siguiendo el modelo de Fernández Noroña, Paco Ignacio Taibo o Jenaro Villamil —que no son alcaldes, pero sí notorios transgresores del orden, del decoro y de lo políticamente correcto—, dice orgulloso que es notorio porque ha “pisado algunos callos”. En realidad, ha intentado acciones de expoliación.
El modelo al que aspira Diego Rivera Navarro es emular al alcalde de Lagos; solo le falta poner un puente con el letrero obligado de “este puente se hizo en Lagos y se pasa por arriba”, donde el pueblo tenía que pagar peaje… aunque no había río. Así de famoso se hizo el mítico alcalde de Lagos. Pero el de Tequila tiene muchos datos concretos: primero intentó posesionarse del Museo de Tequila para residencia del flamante alcalde guinda.
La Bitácora Política, tan cercana a la dirigencia de Morena y que manda copia de todo a la presidenta, dio cuenta de los hechos en los que intentó amedrentar a Tequila Cuervo, la empresa centenaria liberal que apoyó a Benito Juárez en la Guerra de Reforma, una gran exportadora mundial. Envió a rodear e impedir el acceso a la planta de La Hacienda, usando nueve unidades de la policía municipal, que no utilizó para perseguir al crimen organizado, sino contra una empresa orgullo nacional, donde nace en 1800 un producto reconocido.
Mal parada quedó, gracias a Diego Rivera, la presidenta Claudia Sheinbaum con sus llamados a la inversión y respaldo empresarial ante estos alcaldes. Es justo decir que los hay morenistas que se destacan por su empeño en hacer las cosas bien e incluso trabajan de forma conjunta con el gobierno del Estado, que no ignora ni persigue a los gobiernos electos de otros partidos.
Nena Farías viene a la mente, sobre los datos de Bitácora Política de Alberto Jiménez, por el actuar de esta dama morenista que tiene el respeto de otras fuerzas políticas; o puede ser Sergio Chávez, de Tonalá, con el mismo color partidista.
Este alcalde cayó en el radar del Foro Nacional de Periodistas, que preside Rubén Íñiguez en el capítulo Jalisco, por perseguir, encarcelar y censurar el material fotográfico de un reportero gráfico, lo que dio el primer paso a la notoriedad de Diego Rivera Navarro como un futuro represor y digno émulo de dictador de bolsillo. Encarceló por horas al reportero por pretender obtener imágenes para TV Azteca del Museo del Tequila convertido en residencia particular.
El angelito trama una extorsión para el Grupo Cuervo, según La Jornada, diario casi oficial del morenismo, bien subsidiado con más de 700 millones de pesos, pero que en ocasiones cumple con su deber informativo. Así ocurrió en la edición del 13 de diciembre de 2025, cuando anunció que existe una denuncia penal contra el alcalde de Tequila y algunos de sus funcionarios, quienes, a cambio de no colocar sellos de clausura, optaron por pedir la mochada.
Es decir, la IP debe cubrir cuotas a las autoridades mediante pagos irregulares, sin olvidar las extorsiones de la maña. A este paso será imposible producir, vender o distribuir tequila, la bebida nacional, sin una maraña de cobros ilegales.
Curiosamente, la empresa ha realizado trámites para dar cumplimiento a las exigencias de la autoridad, pero estos le han sido negados. Obviamente, al no tenerlos, pueden justificar sus afanes de clausura parcial o total por no contar con licencias que les niegan.
Justo cuando la presidenta, con apoyo de la IP y de las fuerzas destinadas a recuperar la seguridad nacional, se involucra en una cruzada contra la extorsión, qué mal momento eligió don Diego. Así se comenta en los círculos políticos y empresariales.
Finalmente, la nota de La Jornada plantea que un acuerdo por 17 millones de pesos evitó una arbitraria clausura, pero a la par el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, atento, intervino para evitar males mayores. Dispuso el envío de bomberos y policías estatales para evitar un riesgo provocado por la prepotencia de inspectores de Reglamentos y otras instancias, que pretendían apagar calderas, lo que pudo haber generado una explosión con pérdidas humanas y materiales.
El alcalde de Tequila, por tanto, goza de una fama bien ganada. El fiscal de Jalisco, Salvador González de los Santos, en rueda de prensa, informó lo anterior, señalando que efectivamente la empresa presentó denuncia penal conforme a su derecho y que, al parecer, la carpeta puede crecer con otras denuncias.
GRACIAS POR DESTACAR A JALISCO
Pero reconozcamos al edil de Tequila, Diego Rivera, por sumarse a la distinguida lista de nocivos alcaldes morenistas. Por ejemplo, Político MX narra el caso de Monserrat Caballero, con carpeta en la Fiscalía General de la República por nexos con el CJNG, lo que generó un escándalo investigado por el semanario Zeta.
Este incluye a Marina del Pilar Ávila (sin visa), por una investigación similar. Será menester que la nueva fiscal de la República, Ernestina Godoy, se dedique a perseguir a sus correligionarios y no solo a la dirigente de Mexicanos Contra la Corrupción, María Amparo Casar, a quien Pemex, en administraciones anteriores, legalmente le adjudicó una pensión.
Ernestina Godoy prometió que su fiscalía no sería un instrumento de persecución política, pero al parecer seguirá siendo alfil de la Barredora, de Adán Augusto y del huachicol… sabe.
Otra dama notable es la exalcaldesa de Rosarito, Baja California, Hilda Araceli Brown Figueredo, acusada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por facilitar operaciones de “Los Mayos”.
Otra celebridad es la alcaldesa de Chilpancingo, que se reunió con el líder criminal Celso Ortega Jiménez, del grupo Los Ardillos, lo cual fue denunciado por Animal Político.
Abelina López Rodríguez, que gasta recursos públicos en su autopromoción personal, fue señalada por Héctor Mauleón en Latinus por presunto financiamiento ilícito. Abelina —así escribe su nombre— es acusada por la Auditoría Superior del Estado de Guerrero por ejercicio ilícito de recursos por 898 millones de pesos.
Otro personaje es Manuel Alonso Cerezo, alcalde de Córdoba, Veracruz, bajo investigación por comprar huachicol al cártel de la Barredora.
Súmese Alberto Granados Fávila, a quien le retiraron la visa por pesquisas sobre presunto narcotráfico, relacionado con Edgar Alejandro V., detenido en Brownsville con 8.8 kilogramos de cocaína.
Hagamos una pausa, porque esto resulta interminable, no sin antes agradecer al alcalde de Tequila, Jalisco, por su nefasta aportación a darle mal nombre al estado, espantar la inversión y confirmar que Morena en el gobierno equivale a la ley de la selva.
Sin embargo, el alcalde sigue ufano, alardeando de su poder, sin ver el daño colosal que le hace a su marca Morena, a quien respondió por él (Dr. Carlos Lomelí) y, finalmente, a su municipio, por hacer leyes reglamentarias a la medida de su voracidad, lo que le redituó mala fama nacional.
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