
Por Manuel Gutiérrez
Murió Isabel II, cuando comenzó su reinado en Inglaterra se daba el racionamiento, se padecía frío y la inflación era de 11%. La situación es muy similar en este siglo XXI como efectos anunciados de la guerra en Ucrania, ya que Europa por lo pronto se bañan con agua fría, y la inflación ha mermado el ingreso real de todo el mundo, en 7.4% por menos que eso se invadió a Irak por segunda vez, al presionar al dólar Saddam Hussein con sus reservas. Nunca tuvo armas nucleares.
Pero ahora la nueva ministra conservadora Liz Truss, una versión reciclada de Margaret Tatcher, para tiempos duros. Y al igual que en pasado, Europa va a pasar un invierno riguroso, con reservas reducidas de gas para el calentamiento.
De tal suerte que la política se anotó varios puntos favorables en el orden mundial, ya que sometió al mundo económico. Ursula Von Der Leyen, presidenta de la Comisión Europa, logró una victoria sigilosa al obligar al descenso del precio del petróleo.
Simplemente determinó que era insostenible que las petroleras mundiales siguieran ganando dinero sin límites, ante una emergencia global que es la guerra y se impusieron controles que la OPEP aceptó. A cambio de la baja del precio mundial del petróleo, recomendó la reducción de producción como una forma de evitar un desplome del precio.
Rocio Nahle, Secretaria de Energía, aceptó el acuerdo, pero no limitó la producción petróleo mexicano, para cometer un desacato y dejar la producción mexicana en la misma cifra. Extraña membresía, tolerada por su poco peso en el panorama mundial.
Hoy se abre el abanico de oportunidad de vender energéticos como petróleo y gas, para Colombia, México, y Perú para la demanda europea, en tanto que Venezuela, muy aliada de Moscú, pero con el petróleo invocando la inversión norteamericana, podría parar en Europa, si hace falta.
En otra entrega se advirtió que el gas para México importado de Estados Unidos, puede ser desviado a Europa, de ser necesario o más reducido y caro.
Las soluciones económicas fueron dictadas por el Fondo Monetario Internacional, que pretende anular los problemas inflacionarios para el 2023, pese a las alzas del precio del dinero en créditos y tasas de interés. La soluciones del Fondo no fueron percibidas son respuesta a la guerra.
Con la baja del precio del petróleo se aplican frenos a los precios de suministros importados, es decir el problema inflacionario europeo se va a manejar sobre la reducción de precios como política y estímulos a los productores locales y esperan que se reduzca el problema para superarlo en un año.
La perspectiva para los países que importan alimentos, no permite que bajen los precios por su dependencia, el problema de esos países maneja adiciones al mercado, de tipo político, con lo que pretenden aliviar las presiones de los precios de materias primas, así como el impacto del interés, pero las deficiencias de los países emergentes hacen que se pierdan los cambios internacionales, en el camino de su especulación, mala distribución e incluso desperdicio por mala planeación o corrupción (Segalmex, como ejemplo).
La OCDE es otro instrumento mundial que está participando en la predicción, manejo de variables y políticas que resultarán con efectos en los precios. Hay sin embargo una variable fuera de control, y lo saben : La guerra en Ucrania.
La inflación en Estados Unidos continuará y en Hispanoamérica. Ya en otras entregas advertimos que el resultado era predecible y las tendencias van en ese sentido. México está inmerso en el oceáno económico, con una inflación que estudiosos internacionales cotizan en 10% en tanto que el gobierno de López Obrador, consigna una cifra de 8.7% la más alta desde el año 2000, lo que debería marcar un presupuesto contenido en el 23, con bajas en subsidios y gastos en el sector paraestatal, que se ven muy lejanos por la retórica presidencial.
La gran apuesta de los Estados Unidos, y de países africanos productores de gas y petróleo es si podrán mantener los niveles vitales de gas para afrontar el invierno. Alemania depende directamente del gas ruso, pero su papel geopolítico de un mundo en guerra, no le permitirá hacer más que afrontar el invierno como pueda, entre un empobrecimiento natural, una reducción de su producción a la par se han impuesto medidas para reducir el consumo de energía, tales como aires acondicionados en el calor, y calefactores en invierno. La campaña de ahorro recomienda bañarse con agua fría y menos luz pública, como en la segunda guerra.
El horizonte de la guerra, marcó un incremento de los precios energéticos, a la par se hicieron cuellos de botella en materia de granos con 30% del trigo mundial que distribuyeron antes Rusia y Ucrania, 20% de gas, maíz, fertilizantes, y minerales. El problema a resolver a nivel mundial no es que no haya otros proveedores mundiales, de hecho, los propios Estados Unidos y Canadá o Australia, entre otros.
El problema es el cambio de la red de distribución de esas remesas, que era más corto desde los países en guerra, que las distancias de otros grandes productores, que por de flete marítimo incrementan el precio, pero hay grano para el hambre mundial.
Actualmente quedaron suspendidas por orden de Putin las salidas de grano de Ucrania, al señalar que los barcos graneleros van a Europa, no a los países africanos por lo que revisará con el presidente Erdogan dicho, acuerdo. Una verdad sesgada.
Erdogan propuso que los barcos llegaran a aguas turcas para su inspección y posterior destino a los pueblos africanos. Sin embargo, Putin releyó el acuerdo con sus datos y fingió sorpresa, los turcos han cumplido.
Otro paso drástico fue el cierre total del gasoducto Nordstrom, que dejó a Checoslovaquia expuesta sin gas. Si bien esto generó algunas marchas de protesta, Europa sabe que está jugándose el futuro geopolítico, por lo que ninguna nación europea pese al rigor del frío va a modificar su política, que incluso contempla consecuencias de inversión económica sin precedentes en la historia, al abrirse los países bálticos totalmente a Europa.
La constructora RENFE de España y la SNFC, de Francia, y TrenItalia, buscan la construcción de un tren rápido, para pasajeros y mercancías, con promedio de 250 KPH, para llegar a Riga y Tallin, capitales de repúblicas lituano-estonias, lo que de acuerdo a la política de Putin, sería inadmisible, porque coloca una vía estratégica de Europa en el corazón del mundo báltico, con San Petersburgo a un tiro de piedra-
Tallin era el centro de la gran red antiaérea del imperio soviético, infranqueable en su tiempo. Ahora ya las repúblicas bálticas no son su escudo.
Si la proximidad de Ucrania, a la OTAN lo volvió loco, el proyecto de 6 mil millones de dólares que debe funcionar en el 2027 crea una movida inesperada para los intereses rusos.
Los países bálticos giran a Europa por su voluntad soberana, y por su interés económico, Rusia intenta atraerlos pero a costo de tener una dependencia directa incluso la ocupación militar que todos han padecido en el pasado reciente.
El problema de la guerra por tanto obedece a causas profundas, históricas y a una visión de futuro en que el papel ruso no es atractivo, y por ello vale el congelarse.
La inflación en tanto es el precio mundial a pagar por esta situación. España por ejemplo ascendió a 5.5% su índice, Estados Unidos, tiene un 7.7% bastante alto, sumado a su cambio de políticas monetarias federales, Brasil, padece un 8.6% inflacionario, la India un 6.1% pese a su ambivalencia en el conflicto en ocasiones del lado ruso y como ejemplo de los verdaderamente dañados está Nigeria, con 16.1% de inflación derivada de su importación de alimentos, pero puede resarcirse vendiendo gas y petróleo.
China se va con 2.1% ya que ha sido beneficiada indirectamente por el conflicto de Ucrania-Rusia, según estimaciones del FMI. En conclusión: Rusia espera que el invierno resquebraje la alianza Estados Unidos y Europa, pero la inflación para ellos es de 21.3% por el gasto bélico, baja del rublo, las restricciones de mercado mundial a manera de sanciones y la falta de exportación de su gas que ya no compra Inglaterra, ni nadie esperando que su falta los haga rendirse.
Margaret Tatcher convirtió a la isla en un centro financiero mundial, luego de ser imperio mundial y centro manufacturero. La existencia de la City es directamente proporcional al riesgo de la guerra, por ello la energía británica se manifestó con todo en favor de Ucrania.
Esta guerra va exigiendo definiciones pocas veces vista en la economía mundial convertida en parte del juego histórico. Un escenario de penas para la calidad de vida de Europa mayormente oriental, aunque Polonia no cede un ápice en su vanguardia anti-rusa.
La Segunda Guerra requirió 5 años de racionamiento y 5 años de infiernos fríos, pero se fue hasta su final sin que nadie desistiera de sus propósitos, porque los sabían.
El invierno aún con gas, será también muy duro en Rusia la inflación más del doble del resto del mundo. En occidente los organismos mundiales esperan la solución o indicadores positivos en el 23, si aciertan será un clavo en el ataúd ruso.
Si los organismos financieros aciertan lo notaremos todos, salvo que vayamos contra la corriente mundial por un gobierno mexicano de imprudente manejo, torpe como petrolero, con severas críticas a sus mega proyectos de desarrollo – puro ensayo y error-que se verá en breve por la revisión del TMEC, más la guerra que no sabe aprovechar como otros.
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