Staff A Fondo.- Este lunes, W Radio Guadalajara reportó que José Luis Tostado, coordinador de la bancada de Movimiento Ciudadano en el Congreso de Jalisco, llamó a que “los municipios asuman su responsabilidad” en la crisis del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA). Planteó además un “análisis profundo del organismo” y que la federación y los involucrados respondan por la problemática.0

La declaración no cae en el vacío. Llega en medio de megacortes de agua, reportes masivos de agua turbia o negra que afectan a cientos de miles de colonos en la Zona Metropolitana de Guadalajara (especialmente Guadalajara, Zapopan y Tlaquepaque), y una frustración ciudadana que no cedió tras el cambio de director del SIAPA en marzo de 2026. Es, en apariencia, un llamado a la responsabilidad compartida. En la práctica, es un trancazo político con destinatarios muy claros.
La estructura que desmiente la narrativa fácil
El SIAPA es un organismo público descentralizado del Poder Ejecutivo del Estado de Jalisco. Su máximo órgano, la Junta de Gobierno, es presidida por el propio Gobernador (o su designado), con voto de calidad. Los municipios participan con representantes y aportaciones, pero el control estratégico y la responsabilidad última residen en el nivel estatal. Señalar prioritariamente a los municipios, cuando el Gobernador Pablo Lemus (MC) preside la Junta, no es un acto de neutralidad técnica: es un ejercicio de desvío de responsabilidad.
Esto no es semántica. Es política pura. En un organismo donde el Ejecutivo estatal tiene el timón, culpar “hacia abajo” a los presidentes municipales de MC revela más sobre las prioridades internas del partido que sobre una solución real a la crisis hídrica.
El blanco preciso: Guadalajara y el alfarismo
El golpe duele especialmente en Guadalajara. Su presidenta municipal, Verónica Delgadillo, primera mujer electa en la historia de la capital y figura claramente alineada con el legado de Enrique Alfaro, es la alcaldesa más expuesta. Mientras los colonos de Guadalajara lidian con los cortes y el agua de mala calidad, el coordinador legislativo de MC lanza un mensaje que pone el reflector sobre los municipios. El efecto es directo: debilita a los alcaldes que dan la cara diariamente y, de manera particular, a la única figura municipal de alto perfil que responde al alfarismo.
Es un movimiento que tiene sabor a ajuste de cuentas interno. La corriente Lemus-Tostado versus el alfarismo residual. En lugar de unidad MC frente a una crisis que golpea la credibilidad del partido entero, se elige el reparto de culpas. Eso no es liderazgo. Es cobardía política.
Lo que realmente está en juego para MC: Fractura pública innecesaria. Le regala a la oposición (Morena y otros) la narrativa perfecta de desunión y fracaso en la gestión del agua, un problema que el partido ha tenido en sus manos durante años en el estado y los principales municipios.
Para los presidentes municipales: Un debilitamiento brutal. Tienen que explicar a ciudadanos sin agua por qué “el coordinador dice que los municipios son responsables”. Su capital político se erosiona justo cuando más lo necesitan.
Para Verónica Delgadillo y Guadalajara: El impacto es mayor. La capital es el termómetro de Jalisco. Golpearla es golpear el símbolo más visible del proyecto alfarista municipal.
La ciudadanía no quiere ver a MC peleando entre sí. Quiere agua potable, presión adecuada y un servicio digno. El derecho humano al agua no se resuelve con declaraciones que dividen; se resuelve con resultados.
Conclusión sin anestesia
La declaración de Tostado no resuelve la crisis del SIAPA. La usa. Es un acto de oportunismo facciional disfrazado de responsabilidad. En un organismo donde el Gobernador tiene el control preponderante, repartir culpas hacia los municipios es escudarse. Es priorizar el posicionamiento interno sobre el liderazgo colectivo que Jalisco necesita.
Si MC quiere recuperar credibilidad, debe dejar de lado los dedos acusadores y asumir de frente la responsabilidad que le corresponde por haber gobernado el estado y los principales municipios. El análisis profundo del SIAPA es necesario, sí. Pero debe ser serio, transparente y orientado a soluciones, no a coberturas políticas.
Mientras tanto, los tapatíos siguen sin agua confiable. Y eso, más que cualquier declaración, es el expediente que no perdona.
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