Por Manuel Gutiérrez, Sandra Karina Ibarra Carbajal* y Mónica Calles*
La casta gobernante en México no pierde su capacidad de sorprendernos, pero no por sus elevados niveles de calidad, honradez, preparación o probidad, sino por su capacidad de deformar los ya de por sí, extremadamente chambones requisitos legales establecidos para tener adecuados perfiles en los juzgadores, y en un acto de faquirismo, con un pase mágico se convierten los reprobados en luminarias del derecho, en portadores de la sabiduría jurídica, aunque contravengan las leyes establecidas que, ni siquiera eran garantía de nada y causaron risas por parte de expertos internacionales.
El Juez de la Tremenda Corte, que nunca absolvió a Tres Patines, vería con asombro el estándar jurisprudencial impuesto por la mayoría de los Magistrados del Tribunal Electoral del PJF. La nueva capacidad jurídica, que en un acto sucesorio posterior a la farsa de los acordeneones, del reparto de posiciones en el Poder Judicial en manos de los Partidos Políticos, principalmente de Morena, que propuso un 90% de los aspirantes.
Por si lo anterior no fuera lo suficientemente escandaloso, los abogados mediocres que no alcanzaron el mediano promedio de calificación establecido en la reforma, pero sí acreditaron otro requisito fundamental para el oficialismo, consistente en la abyección y sometimiento al poder; fueron cobijados con el manto milagroso del Tribunal Electoral. Esa última característica hizo posible lo imposible, ya que gracias a esa facilidad de genuflexión ante el oficialismo, no necesitaron acreditar el estándar mínimo de calificación, fueron reivindicados y considerados aptos para ser juzgadores, aunque violen lo establecido como condición en la mismísima Constitución.
De 45 candidatos desaprobados y con mediocres calificaciones quedaron 15 que no acreditaron el requisito mínimo del estándar Constitucional, sin embargo, el infame trío de Magistrados del Tribunal Electoral, sincronizados desde el robo de la supermemoría parlamentaria, vino en su ayuda: Doña Mónica Soto, Don Felipe de la Mata y Don Felipe Fuentes votaron juntos el rescate de los candidatos sinhaber acreditado contar con las credenciales profesionales mínimas pero abyectos al oficialismo.
El super poderoso trío de Magistrados Electorales cambió lo marcado por la Constitución e impuso un criterio de funcionalidad y disciplina del nuevo poder judicial que gobierna en México, sometido a la 4 Transformación, dentro del cual, interesa más la capacidad de genuflexión a los designios del cacique guinda que la capacidad profesional eindependencia de los juzgadores federales.
En el recuento de los daños, sus candidatos guindas no fueron capaces de acreditar un promedio decoroso que ofreciera dedicación en su etapa estudiantil. El iluso Magistrado Reyes Rodríguez propuso la anulación de la elección, -un chiste que se cuenta solo- y resolver la vacancia de perfiles adecuados, mediante una nueva elección…como si la anterior tuviera una validez y no estuviera viciada de acordeones, manipulación, inequidad, recursos que violaron los topes de campaña establecidos por el INE.
Era de esperarse una solución ad hoc para este proceso de elección del Poder Judicial Federal.
Pero las nuevas determinaciones, llegaron más lejos. Irlanda Gabriela Pacheco Torre, Jueza de distrito en materia penal en la Ciudad de México fue votada, a pesar de que, se advirtió de los impedimentos legales que le permitieran hacerlo.
Simplemente tenía uno, y no era menor. Está acusada de fraude electoral, de manejo de documentos falsos, todo un personaje con amplia trayectoria en la materia, que se convertirá irónicamente por las artes de la transformación en juzgadora de distrito en materia penal. A pesar de lo anterior, los Magistrados votaron por erradicar ese impedimento por arte de su capacidad resolutiva, consideraron que era menester descartar “la buena reputación” es decir una de las condiciones principales que se impusieron para el jueguito de la farsa electoral. Así, sepultaron tres metros bajo tierra, por considerarlos irrelevantes, los antecedentes de impacto destacado en la buena reputación que debe tener un profesional que aspire a semejante cargo. ¿Se acuerdan del candidato a Gobernador acusado de violación, del Senador acusado de abusossexuales? Se sabe que basta la capacidad de genuflexión para comprar inmunidad absoluta ante el régimen.
Los extranjeros sin duda no saldrán del asombro de ver como los mexicanos y sus lumbreras judiciales encabezadas por Doña Mónica Soto y los dos Felipes, se devanaron los sesos para justificar cómo pasar por encima de la norma. Emergen tiempos de oscuridad, de nula certeza jurídica,ausencia de imparcialidad y de probidad de los nuevos jueces que observan el estándar que les coloca a manera de ejemplo el trío infausto de Magistrados Electorales (Soto y los dos Felipes) quienes distan de ofrecer la independencia e imparcialidad que juraron al asumir el cargo para hacer que se respete la Constitución.
¿Cuánto cuesta violar la ley para lograr el hueso?
Las sanciones a los violadores de topes de campaña, de actos de campaña fuera de la ley reglamentaria del proceso, cuando mucho asciende a 140 mil pesos, que seguramente sus patrocinadores, partidos políticos, entre ellos principalmente Morena, desembolsarán con gusto, estimándose una recaudación de 6 millones de pesos. Cifras risibles porque se trata de sanciones a francas ilicitudes cometidas por quienes tendrán la responsabilidad de juzgarnos y aplicar las leyes a cada caso, siendo que, irónicamente, ellos lograron el cargo violando la ley y pagando por violarla.
Dirán que fueron electos por el pueblo que se abstuvo en 10 millones de papeletas de votar, y prefieron poner otras frases, o anular su voto, en una protesta inútil y de un gasto de 8 mil millones de pesos por el INE para un proceso simulado y cooptado, que imperfecto, ahora llega a su finalidad.
Su plan era poner a esos aspirantes indignos de menos de 8, disfrazados con falsas togas indígenas.
Pero revisemos al presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Ortiz Aguilar, que lejos de enviar un mensaje de aval de su capacidad y su independencia, se cuelga falsamente de la legítima causa indígena, en una ceremonia chamula en Chiapas fue ungido como juzgador.
“Nunca más una corte (independiente) donde sus miembros (obtuvieran calificaciones superiores a 8 y 9) se creían dioses del Olimpo, (eran profesionales altamente especializados en las materias que conocían) somos parte de la transformación.
Ciertamente eran parte de ella, por ello impusieron y traicionaron a las comunidades indígenas en litigio por los daños y perjuicios del tren maya militar, imponiéndose como peones de la 4T en adaptar las irregularidades y los abusos sobre las comunidades indígenas. No es precisamente Hugo Ortíz Aguilar, y que triste, ni de broma un remedo de Benito Juárez, que no necesitaba un fallo de los cuates para suplir sus pobres calificaciones.
Convertir lo provechoso en residuo fecal, es también una transformación, por lo que no necesariamente estamos ante un cambio de identidad judicial sino ante la degradación de la incipiente construcción de un poder judicial federal independiente a través del modelo de carrera judicial instaurado a lo largo de los últimos 30 años. Es falsa y mendaz la narrativa de los jueces guinda, no surgirá como Ave Fénix, un cuerpo de magistrados y jueces que se conviertan en los juzgadores que México necesitaba, serán simplemente las rémoras que el oficialismo necesita para consumar el golpe técnico de Estado y la instauración del régimen autoritario que se perpetuará todo lo que pueda.
La ambigüedad, la ambivalencia de los criterios legales para justificar los yerros, los evidentes tropiezos que derriban la credibilidad de los nuevos juzgadores mexicanos surgidos ya de por sí, sin legitimación, será uno de los motivos que pese a las ceremonias indígenas, lleguen entre los puntos rechazados por el nuevo TMEC que será revisado el año próximo.
No se ganó nada, solo la demostración de que los burros pueden volar porque así lo deciden Mónica Soto, Felipe de la Mata y Felipe Fuentes. Pueden de esta manera superar su primer fracaso académico, mostrado por sus pobres calificaciones. Pobre México, pobres de los que tengan que recurrir a los templos de la justicia. Que lamentable ridículoque sus propias reglas fueron violadas, alteradas y conculcadas por los títeres de quienes las impusieron, para convertir en botín político al Poder Judicial Federal, podrán los futuros abogados aspirar a usar esos trucos para convertir un reprobado en un Magna Cum Laude, porque es lo que necesitarán para el ejercicio legal en el futuro.
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