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Brújula Pública

En los primeros seis meses de la administración del presidente López Obrador el dinero parece que es el causante de sus crisis más significativas.

 La suspensión de las obras del nuevo aeropuerto de la ciudad de México trajo consigo una considerable erogación por concepto de indemnizaciones a los inversionistas; una obra suspendida por la sospecha de corrupción, en vez perseguir el delito, se detuvo una obra necesaria para el país.

 Así también trascendieron escándalos como la reducción de presupuesto a las estancias infantiles, bajo el supuesto de corrupción en su ministración y que todavía no ha sido solucionado del todo. Este escándalo detonó luego de conocerse que la clase política local en las Entidades Federativas es, quién posee el negocio de las guarderías infantiles, como otros negocios de la administración pública, como las gasolineras o los contratos de gobierno.

 Pero hay funciones de gobierno que por la prestación en su servicio y por el estado de decadencia de los derechos humanos, la ciudadanía responde de manera sensible a estos recortes. Se trata de la reducción en el presupuesto para búsqueda de personas y en las unidades antisecuestro. Ni hablar de la reducción en hospitales y de la propuesta para retirar las becas a investigadores.

 Estas funciones son auxiliares en la de seguridad pública, pero responden a una demanda de la sociedad, cuando hay una política rebasada por negligencia, corrupción y complicidad como lo es, la de seguridad pública.

 No solo esto, sino que el círculo de influencia de la reducción presupuestal se amplía a una deficiente doctrina de seguridad, que va desde la Constitución hasta las leyes secundarias del derecho de seguridad mexicano.

 Estas deficiencias que en términos de una matriz FODA se convierten en vulnerabilidades o hasta en amenazas, son aprovechadas por el gobierno norteamericano del presidente Donald Trump, para dominar la posición mexicana en la reciente negociación que sostuvo el canciller mexicano en Washington, D.C. para que ese gobierno no impusiera aranceles a las importaciones de productos mexicanos.

 Parece que nadie asesoró al gobierno mexicano en advertir que en nuestro país se asienta la embajada norteamericana más grande y con más personal, después que la de Egipto en África y, por tanto, el nivel de importancia que otorga el gobierno norteamericano a los temas de la relación bilateral son de la importancia para contratar alrededor de 400 personas en las oficinas que sostiene el gobierno norteamericano en territorio mexicano.

 Parece que nadie le dijo a la cancillería mexicana que la zona de confort para el gobierno norteamericano es la colaboración con la Marina, quien colaboró en la operación Gerónimo que dio muerte a Osama Bin Laden en Pakistán en 2011.

 Parece que a nadie en la cancillería se le ocurrió generar una estrategia bajo una coyuntura de colaboración con la Marina. Qué pena.

 Mientras tanto, México destinará aproximadamente 6,000 elementos de la Guardia nacional, que representan un ocho por ciento del estado de fuerza en el país, para atender un compromiso con la administración del presidente Trump.

 Ante la incapacidad del gobierno mexicano para combatir la inseguridad y establecer doctrina de seguridad la hipótesis es, que la administración del presidente Trump pretende revitalizar la iniciativa Mérida y, con ello, que el Congreso norteamericano apruebe recursos para la seguridad; no para cuidar de los mexicanos, sin para presionar a utilizarse en tales o cuales programas para la seguridad norteamericana.

*Es Maestro en Seguridad Nacional por la Armada de México

Twitter: @racevesj

Las opiniones expresadas por los columnistas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Expedientes Afondo

Es politólogo por la Universidad de Guadalajara (UdG) y por invitación del Alto Mando es maestro en seguridad nacional por el Centro de Estudios Superiores Navales (CESNAV) de la Secretaria de Marina. Ha sido invitado como expositor en el curso de Mando y Estado Mayor General de la Armada de Mexico, así como en el CESNAV. Actualmente se desempeña como académico de la Universidad del Valle de México y cómo investigador externo del Instituto de Investigaciones Estratégicas de la Armada de México (ININVESTAM). Twitter: @racevesj

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Nacional

Brújula Pública- No es militarización

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Rodolfo Aceves Jiménez*

El presidente López Obrador ha decidido poner en manos de las Fuerzas Armadas mexicanas, actividades sustantivas complementarias a las misiones que constitucional y legalmente les corresponden.

Qué ironía que siendo candidato, el presidente López Obrador se dedicó a desacreditar y descalificar las acciones de las Fuerzas Armadas y hoy, sea uno de los principales pilares en que se sustenta su transformación.

Principalmente son tareas que tiene qué ver con la construcción, funciones policiales, de salubridad.

Se trata de la construcción del nuevo aeropuerto internacional en Santa Lucía, la construcción de las 2,700 sucursales del Banco del Bienestar, dos tramos del Tren Maya, la remodelación de 32 hospitales de administraciones pasadas, la producción de árboles frutales en los viveros militares.

No sólo eso, también son los protagonistas en el combate al robo de combustible, que incluye custodia de pipas, vigilancia de las fronteras, la construcción cuarteles para la Guardia Nacional.

Recientemente el presidente les asignó tareas en aduanas y puertos, cuando en la narrativa pública hay quién afirma que se trata de la militarización del país. Nada más alejado de la realidad.

Las aduanas es el punto por donde ingresan unos 900 mil millones anuales de impuestos, pero también es uno de los principales puntos de ingreso de armas y contrabando a nuestro país, en el que gran parte de la capacidad de fuego de la delincuencia se ha abastecido por las fronteras.

Por lo que toca a los puertos, constituye otra fuente de ingresos al erario público, pero cuyo sector fue descuidado y desatendido con procesos obsoletos, y con serias sospechas de corrupción durante muchos años.

Un ejemplo de la desatención. En 1982 el Estado mexicano adquirió el Buque Escuela “Náuticas México” para que la SCT, a través del Fideicomiso de Formación y Capacitación para el Personal de la Marina Mercante Nacional (FIDENA) capacitara marinos mercantes, así mismo en ese mismo año se adquirió el Buque Escuela “Cuauhtémoc” para instruir cadetes y alumnos de la Secretaría de Marina, que fueron construidos en los astilleros Merwedw en Rotterdam, Holanda y de Bilbao en España, respectivamente.

En 2006 el “Náuticas México” fue prácticamente rematado por inservible, mientras que el “Cuauhtémoc” se calcula que le ha dado la vuelta al mundo unas 20 veces, y todavía sigue en funcionamiento, como embajador de México en los mares e insigne portador del mensaje de amistad y buena voluntad del pueblo mexicano.

No sólo eso, la afirmación de la militarización de las aduanas y puertos no se sostiene por sí sola, cuando en el periodo económico del milagro mexicano, conocido también como el desarrollo estabilizador, de 1955 a 1970, la Secretaría de Marina estaba a cargo de los puertos y marina mercante, contribuyendo con dicho periodo, al eficientar los procesos en puertos, mientras que el ejército mexicano custodiaba gran parte de las fronteras mexicanas.

*Es Maestro en Seguridad Nacional por la Armada de México

Correo electrónico: racevesj@gmail.com

Twitter: @racevesj

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Nacional

Brújula Pública- Componentes de la seguridad

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Rodolfo Aceves Jiménez*

En el diseño y elaboración de políticas de seguridad pública existen elementos que deben ser tomados en consideración, como el estado de fuerza o la capacidad de fuego.

El estado de fuerza representa la cantidad de elementos disponibles para la seguridad pública. Hay municipios que tienen unos cuantos elementos, hasta unos cuantos miles de elementos de las policías estatales. Obviamente las Fuerzas Armadas duplicarían el estado de fuerza.

Por lo que toca a la capacidad de fuego, mide el tiempo en que de manera intermitente las corporaciones pueden disparar un arma.

Se señala estos aspectos a propósito de la divulgación de un video en el que muestra una serie de camionetas de uso comercial acondicionadas con un blindaje rústico, rodeadas de personas con uniformes y portando armas de fuego.

Este grupo aparenta tener una organización militar, con una presunta capacitación, mando y estructura territorial, pero lo más importante es que muy probablemente se trata de un grupo delictivo, con una zona de influencia territorial, pero dedicado a actividades ilícitas.

Este grupo no es superior a la capacidad que tiene el Estado. Su propósito no es amedrentar a las Fuerzas Armadas, porque saben que militarmente serían derrotados.

Su objetivo es causar temor entre grupos delictivos rivales, la ciudadanía y entre las policías donde ejercen su influencia.

En cierta medida logran su propósito, porque impresiona a simple vista, la uniformidad en su vestir, sus armas y sus vehículos.

La seguridad del país proviene de las funciones de Estado en seguridad pública y en defensa nacional que tiene el Estado mexicano. Las primeras las realiza las policías del país y las segundas las Fuerzas Armadas.

La seguridad del país posee una planeación y obedece a objetivos estratégicos, tácticos y operativos, que se desprenden de la Constitución, del Presupuesto y del Plan Nacional de Desarrollo.

Mientras que la Constitución establece los anhelos del pueblo mexicano, en el PND se definen las directrices como política de Estado o como política pública, y el Presupuesto de Egresos les otorga recursos para ejecutarlos. Esto quiere decir que, el Presupuesto y el PND son complementos ejecutores de política pública, a los designios de la Constitución.

La seguridad es estratégica, porque se trata de un deseo del pueblo mexicano, consignado en la Constitución. El modelo de seguridad que se encuentra contenido en el texto del artículo 21 constitucional, tiene como premisa el establecimiento del orden y paz públicos, -que constituyen la seguridad pública-, en la cúspide de la seguridad mexicana.

*Es Maestro en Seguridad Nacional por la Armada de México

Twitter: @racevesj

 

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Gobierno

Brújula Pública- La seguridad de los estados

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Rodolfo Aceves Jiménez*

El presidente Andrés Manuel López Obrador emprendió una gira en Guanajuato, Jalisco y Colima, para revisar los avances en seguridad. Por principio de cuentas parece que se superaron diferencias que causaron controversias políticas.

En Guanajuato luego de la lamentable ejecución de 27 jóvenes de un centro de rehabilitación, de enfrentamientos en Celaya e Irapuato, con un cuestionable Fiscal.

Mientras tanto en Jalisco, se supo que ostenta el primer lugar en fosas clandestinas en el país, la inseguridad en la Zona Metropolitana de Guadalajara y en el interior de Jalisco, además de la remoción del coordinador de seguridad y de la designación de una persona que carece de experiencia en seguridad y que en ese estado se suma al mal manejo en salud de la pandemia y del dengue.

Pero el común denominador entre Guanajuato y Jalisco es la desorganización en el modelo de seguridad. En Guanajuato es posible que las fuerzas de seguridad hayan omitido aportar pruebas a su Fiscalía, o bien, que esta dependencia haya carecido de origen de pruebas sólidas y consistentes para encarcelar a la madre de “El Marro”.

En el caso de Jalisco son una suma de factores. Hay una evidente falta de voluntad para modificar el modelo de seguridad, una planeación anacrónica y obsoleta, que le conviene a los intereses infiltrados y políticos en la Fiscalía de Jalisco, tal y como se evidenció recientemente, a propósito de los hechos de principios de junio pasado, en el que entre la confusión de una manifestación, indebidamente se arrestó a jóvenes que protestaban por el asesinato de Giovanni López Ramírez.

El Gobierno de Jalisco solo se ha encogido de hombros con los señalamientos de que la delincuencia organizada ha infiltrado la Fiscalía de ese estado y aquí cabe la posibilidad de que también haya ocurrido lo mismo con la Secretaría de Seguridad, pero no quiere, ni tiene, la voluntad para cambiar las cosas, prueba de ello es la designación de un coordinador de seguridad que tiene unos meses de antigüedad en el ejercicio de su profesión y sin experiencia en seguridad, en un momento de crisis para ese gobierno, en que una secretaria de despacho presenta su renuncia por carecer de título profesional para su desempeño.

Es en este sentido que las fuerzas federales podrían ver estas señales, como una confusión para combatir la delincuencia, ya que mientras el mando federal ordena una coordinación y compromiso con las fuerzas de seguridad en Jalisco, inteligencia informa que los mandos de seguridad locales hacen tratos con la delincuencia organizada. Así no puede ser posible.

La corrupción e ineficiencia a veces son producidas por factores externos a las instituciones, para provocar que el rumbo de las operaciones de seguridad sea dirigido a objetivos ficticios que desvíen la atención para simular eficiencia y un buen desempeño.

El problema de la seguridad mexicana es amplio y complejo. Se ha convertido en una vulnerabilidad para el Estado mexicano y los tres órdenes de gobierno.

Su solución compromete una gran convocatoria a sectores político y social, principalmente, y con una firme voluntad en cuyo convocante tenga autoridad moral para hacerlo.

*Es Maestro en Seguridad Nacional por la Armada de México

Twitter: @racevesj

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