
Por Manuel Gutiérrez
(Segunda Parte)
El gobierno de Cuba difiere de la élite real del poder. Sí, está Miguel Díaz-Canel, pero en realidad es un gerente, porque el poder verdadero está en otros personajes. A la luz del complejo de GAESA, revisemos quién es el verdadero poder en Cuba.
El primer caso es el de Raúl Castro, que cometió un error en 1996 al mandar que se disparara a matar sobre la “Flotilla de la Libertad” y eso ocasionó la muerte de tres ciudadanos norteamericanos. Motivo por el cual, ahora la presente administración encuentra argumentos para exigirle que sea presentado ante la justicia estadounidense, dado que para Cuba el hecho fue una acción armada de defensa, aunque involucró matar civiles. Raúl tiene 94 años de edad, pero es el vértice del poder. Es gobierno, es comandante, jefe máximo militar, pero ante todo es GAESA; sin embargo, los acontecimientos recientes revelaron que la CIA está metida hasta el tuétano en Cuba porque, en la reciente visita del jefe de este servicio para negociar en realidad lo que sucederá con Cuba y GAESA, la CIA mostró su poder.
Ramón Romero Curbelo es una leyenda inexistente, como es el caso de todo buen espía. Pero es el jefe del G-2 cubano, organismo investigador continental en toda América y África, y capaz de organizar actos de intervención, espionaje e influencia en todo el mundo. El G-2 tenía a Venezuela cogida del cogote. Ramón nunca había sido fotografiado; hoy esa foto ha sido publicada en medios estadounidenses y en Cuba lo saben: espía develado, espía neutralizado. Este es el cerebro del control de la inteligencia internacional de Cuba que tiene agentes en toda Hispanoamérica; entre ellos se ha mencionado que Andrés Manuel López Obrador fue un asset, un leal colaborador por odio a los Estados Unidos, abriendo otro boquete de presión para México. Sus razones, sus fobias ideológicas… y pensó que podía perjudicar a los Estados Unidos sin que le pasaran la cuenta por la soberanía mexicana.
Otro importante es Álvaro López Miera, de 82 años de edad. Participó en las operaciones de África del imperialismo cubano, en Angola y Etiopía. Logró escapar de Angola cuando la CIA recibió órdenes de dejarlos pasar —entre ellos a Ernesto “Che” Guevara y a Álvaro— sin que les disparasen, por razones de política norteamericana. Álvaro todavía es otro enlace de GAESA, el gobierno y los militares cubanos.
Los cubanos festejan el 26 de julio la partida del barco Granma de la costa de Veracruz, México, con armas, dinero y equipos, ante la complacencia del gobierno mexicano y la protección de la SEGOB de Fernando Gutiérrez Barrios, amigo personal de Fidel. En esa ceremonia debieron sonreír, porque las fotos —todas de la dirigencia— pasaron incluso a los medios de los Estados Unidos y del mundo. En ellas aparece otro poderoso: Ramiro Valdés, comandante también de las fuerzas armadas en la era de Fidel. Jefe de la Secretaría del Interior, jefe de Comunicaciones y de Informática de Cuba; solo tiene acceso a internet aquel a quien consideran digno de confianza del régimen.
Pero hay otros rostros. Claro, Miguel Díaz-Canel, pero su perfil es más de empleado de lujo que de verdadero caudillo, aunque convive con los reales poderes. Está Bruno Rodríguez, canciller, y Carlos Fernández de Cossío, vicecanciller, quienes alcanzaron los laureles dorados como diplomáticos.
Pero aquí aparece la jerarquía de GAESA: el yerno de Raúl Castro, el general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja. Y la figura principal del conglomerado: Ania Guillermina Lastres Morera, es la operadora ejecutiva de GAESA. Al parecer se le reconoce rango militar de general, pero por su carácter empresarial, ese rango se omite o se niega.
Pero Estados Unidos está jugando al gato y al ratón. Adys Lastres Morera, hermana de Ania, fue detenida por el ICE, y ella es hermana de la responsable de mover activos ilícitos de GAESA en el extranjero. Será investigada, permanecerá detenida y luego será deportada a Cuba; ella estaba en Miami y su detención fue el 21 de mayo de 2026. Todos estos mencionados están en la lista de Washington en cuanto a sanciones y posibles causas de ser sujetos al poder judicial estadounidense.
EL DELFÍN. Pero el cuadro no ofrece relevos de gente joven, salvo una excepción: un joven militar con cierto aire del boxeador “Canelo” Álvarez, por lo que le apodan “El Cangrejo”; se trata de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y futuro heredero del complejo y, probablemente, del gobierno de Cuba, que es un accesorio.
Pero estar en GAESA proyecta, como en el caso de Oscar Pérez-Oliva Fraga, viceprimer ministro de Cuba; pero lo importante es lo que sigue: jefe del Comercio Exterior y de la Inversión Extranjera. Este acaba de formalizar pactos con la república alineada con Putin, Kazajistán, en diversas materias, incluso en secreto militar. Este grupo dispone de jets privados, viaja por el mundo con inmunidad diplomática y se presenta en los lugares más exclusivos para negociar a nivel mundial, al margen del hambre del pueblo cubano, que les importa un bledo.
La élite cubana de gran poder cierra con dos hijos de Raúl Castro: primero, la diputada Mariela Castro Espín, y su hermano Alejandro Castro Espín. Ambos, parte también del conglomerado, pueden ocupar direcciones de empresas o dependencias cubanas, pero su poder parte de ser GAESA. Para defender a estos privilegiados se movilizan incluso usando bueyes de yunta para remolcar cañones ante la posible intervención de los Estados Unidos.
Los cubanos sentenciaron que, en caso de ser invadidos, arrasarán la base de los Marines en su territorio, la célebre Guantánamo, en la que están prisioneros los acusados de delitos de terrorismo y acciones en contra de los Estados Unidos en el mundo. Probablemente una de las peores prisiones del mundo, en la que desapareces con facilidad y en secreto, quedas vedado de defensa o de instancias de comunicación con el mundo y fuera del orden legal que rige las prisiones en territorio estadounidense, por ser militar totalmente y secreto de Estado.
En Cuba, sin embargo, tienen sus propios guantánamos: campos de concentración, prisiones como el Combinado del Este para presos políticos y otros centros penales como Canaleta, en Ciego de Ávila, con capacidad para 3 mil detenidos en régimen de alta seguridad y aislamiento; Kilo 8, en Camagüey, prisión especial por tratos severos y crueles, así como aislamiento, en la que también desaparecen personas con toda facilidad (son los molinos de carne de GAESA y su poder concentrado); y tienen Agüica, en Matanzas (así se llama la población), aunque no dista de la realidad del campo de ese lugar, célebre por el encono con que violan todos los derechos humanos.
Venezuela hizo célebre al Helicoide; Cuba, en tanto, tiene tantos campos de concentración. Dentro de este denso mundo hay figuras que salen del orden, como es el caso del comandante Rafael del Pino, que fuera militar de alta jerarquía en la era de Fidel. Pino ahora alienta a la rebelión a la población cubana, pero cabe la duda de si no será un títere del poder militar de La Habana. ¿Será?
En tanto, las denuncias de las cárceles de exterminio de Cuba, que antes no eran observadas, ahora sí salen a la luz con toda su crudeza. Mientras tanto, ¿se asocia Estados Unidos con GAESA, como lo hizo en Venezuela, o va contra GAESA? Que no es lo mismo que Cuba. CNN y The New York Times rompieron el silencio y GAESA salió a la luz.
Este modelo político y económico es la resultante del ingreso de soldados a administrar empresas, transportes, aduanas, aeropuertos y puertos, como está ocurriendo en México por impulso de Morena, desde López Obrador y su populismo de rateros. El proceso degenerativo los convirtió en expoliadores de su pueblo y su país. No es algo propio ni recomendable que el ejército, la marina y las fuerzas armadas se conviertan en corporativo, porque terminan en GAESA; y esto puede suceder en México porque se han dado las bases de esa aberración. Pero perpetúa el poder en donde se instala: el ejército termina por ser enemigo del pueblo y de su país.
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