Como va:
Al presidente municipal de Zapopan Pablito Lemus -Emilio González así les llama a estos, en diminutivo- la política nada más no se le da. Ni tiene sensibilidad -esta grosería o insulto en la jerga política lo lanzó el dirigente sindical Juan Pelayo, no yo- ni su pechito es bodeguita. Todo lo suelta y la política así no es: salió como Carlos Ahumada, el empresario -también- que videogrababa sus conversaciones y las filtraba.
Ya nadie quiere ni quiso hablar con él. En el argot político Pablo Lemus es asi. En los corrillos políticos dicen que no es de los que vaya a la guerra porque no conoce -su genética no le ayuda- lealtades; no entiende disciplina si no es de la cúpula empresarial; piensa como dinosaurio -“aquí yo mando” cuando solo es mandatario- no cree en las razones de gobierno y como el empresario -oh que la…- Vicente Fox suelta toda la sopa de lo que hizo o dejó de hacer si le conviene. Basta recordar el “comes y te vas” que le soltó groseramente a Fidel Castro.
Ya delató a la lideresa sindical de un gremio burócrata pero lo hizo hasta que lo emplazó a huelga y hoy nos levantamos con la noticia de que asustó al secretario del Trabajo Marco Valerio. Lo hizo darle otra violadita a la ley al fijar fecha larguísima para un emplazamiento. Todo, para que pablito no diga como letanía que es víctima de presiones para que haga o deje de hacer.
Es su notoria pequeñez. Se espanta de presiones si todo gobernante las recibe a diario.
Ya de por sí es muy chaparrito y con sus perpetuos lamentos y quejas se achica más. Ya cansó hasta a su tutor pero es una mascotita dócil que le da rentita y aún lo dirige.
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