
Por Amaury Sánchez
¿Quién dijo que los superhéroes solo existen en los cómics?
Aquí, en plena batalla contra el gusano barrenador —ese saboteador de cuatro patas y seis patas de larva—, tenemos a nuestro propio caballero andante: Julio Berdegué, secretario de Agricultura y cruzado de la sanidad ganadera.
La historia va así: los gringos, en su muy diplomática manera de decir “o te alineas o te ahogas”, nos mandaron una cartita donde Brooke Rollins —funcionaria y, al parecer, aficionada al chantaje gourmet— amenazó con cerrar la frontera a nuestras vaquitas mexicanas si no fumigábamos más y poníamos menos trabas.
¿Y qué hizo Julio? ¿Lloró? ¿Tuiteó memes de perritos tristes? ¡No, señores!
Con más temple que árbitro en clásico regio, Berdegué respondió puntualito, con la cabeza fría y los pantalones bien puestos: “Cooperamos, sí; nos subordinamos, jamás.”
Y ahí lo tenemos: capeando el temporal, negociando como tahúr en torneo de póker, y buscando que los acuerdos lleguen antes de que el gusano barrenador termine por abrir franquicia en todo el norte del país.
Gracias a su diplomacia de guante blanco —pero con puño de acero inoxidable—, todavía hay esperanzas de que se reanuden las exportaciones y que las cabezas de ganado vuelvan a cruzar la frontera, y no para ir de turistas, sino para salvar miles de empleos y millones de dólares.
Eso sí: no faltan los agoreros que preferirían ver a Julio vestido de apicultor fumigando moscas personalmente. Pero no, el hombre entiende que la verdadera guerra se gana en las mesas de negociación… y en los cielos con aviones fumigadores, claro.
Así que, mientras otros se pelean con las moscas (y con el vecino del norte), Julio sigue a lo suyo: salvar al ganado, a los rancheros, y de paso, a la economía mexicana.
¡Que alguien le mande una capa!
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que A Fondo Jalisco no se hace responsable de los mismos.







