A Fondo Jalisco
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Gobierno Horacio Villaseñor Manzanedo

Exigir que la gente saque su basura de casa, hasta que pase el recolector, es idiota

Horacio Villaseñor Manzanedo

La gente saca su bolsa con basura a la calle, porque son personas limpias que no desean tenerla adentro, donde viven, en todo caso, el cochino es el encargado de que la calle esté limpia, el cochino es el que no hace su trabajo y no recoge las bolsas con basura y las deja en el espacio público, todo el día o varios días. En la constitución se observa la obligatoriedad del Ayuntamiento para recoger la basura y mantener limpia la ciudad. El espacio privado, íntimo, es responsabilidad de los particulares, de cada propietario, y para conservar y mantener en inmejorables condiciones el espacio público, se pagan impuestos y se le encarga al gobierno de la ciudad, esa parte. El Ayuntamiento es el intendente, el responsable de evitar que esté sucia y para ello se le otorgan, básicamente, dos atribuciones: a) multar a quien tire basura y, b) recogerla, si no puede evitar que la gente la tire. También la ley prohíbe que, en el servicio de recolección domiciliaria, los colectores reciban dádiva alguna, pero, obvio, es letra muerta. Si no das dinero, no tienes el servicio, porque te atienden cuando quieren y un servicio malo, no es servicio. La característica básica de todo servicio público es su continuidad, significa que debe otorgarse cada vez que se necesite, si el camión recolector debe pasar diario ¡debe pasar diario!, y si debe pasar dos o tres veces al día, ¡debe pasar dos o tres veces al día! Aquí inicia la deficiencia, en realidad, los habitantes del municipio no saben si pasará o no, mucho menos a qué hora, entonces así, la ocurrencia de prohibir que los ciudadanos, saquen la basura antes o después de que pase el camión recolector, es idiota. La gente tiene cosas que hacer, no puede dejar de trabajar o de salir de casa, esperando a que pase el recolector municipal. En el siglo pasado, era posible porque siempre había alguien en casa, ahora eso no sucede, la situación actual obliga a que toda la familia salga a buscar el modo de sobrevivir. Pedir a la gente que saque su basura cuando pase el camión recolector, además de una ocurrencia tonta, es anacrónico e imposible. Hace 40 años, el gobierno municipal de Guadalajara, presidido por Don Arnulfo Villaseñor Saavedra, implementó, a solicitud de los habitantes de colonias pudientes, un servicio contratado de recolección nocturna. La gente sacaba, antes de dormir, su basura y cuando despertaba y salía de su casa para ir al trabajo, la basura había sido recogida durante la noche y las colonias no sufrían el deterioro que significa tener los montones de bolsas de basura a la vista, todo el día. El costo económico por la contratación no rebasaba lo que la gente entrega comúnmente como propina, el derecho y la obligación de ambas partes se formalizó, la negociación pasó de ser informal (con el personaje que recoge la basura) a hacerse institucionalmente (con la autoridad), con derechos y obligaciones muy claras. Además, en las colonias que no podían, ni quisieron contratar el servicio, fue mejorado, sin costo para sus habitantes, con una estrategia de subsidio de las colonias que sí pagaban. Pero ¡ojo!, lo anterior no puede hacerse concesionando la recolección a particulares, porque aumenta los costos económicos. Finalmente, ante la falta de capacidad de control directivo de la siguiente administración y los intereses particulares de los recolectores, el servicio contratado en hogares dejó de prestarse y solo se conservó un servicio contratado para los negocios comerciales. Hoy, con gobiernos que no gobiernan, porque se requiere inteligencia y experiencia, cada uno hace lo que se le antoja, cree conveniente o desea y ante este caos, incertidumbre y falla institucional, a los ciudadanos solo les queda aguantar, viendo las bolsas de basura todo el día o varios días afuera de sus casas y los recolectores, sin jefes efectivos, se vuelven jefes informales y negocian, con la gente, a su conveniencia. Ni hablar.

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