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Indicador Político

Si se revisa con frialdad la tendencia de violencia de todo tipo contra las mujeres, en realidad no es culpa del neoliberalismo que tenía muy bien precisados los roles de dependencia; el ciclo progresista liberó la actividad femenina fuera del hogar –por decisión o por masculinismo hipócrita de la izquierda– sin cambiar la mentalidad. Ahora el machismo progresista se conoce como discriminación de género.

Quien no recuerda que las camaradas de la izquierda socialista sólo servían de apoyo sexual a sus compañeros o para atender cocinas, inclusive en la guerrilla. El concepto de equidad de género ha naufragado por decisión de los progresistas que resisten la competitividad femenina en función de una mayoría de mujeres sobre los hombres en la vida productiva.

Ahora mismo existe u regateo institucional hacia el concepto de feminicidio o asesinatos de mujeres por su condición de género. Pero el asunto se complica más cuando se revisan las cifras oficiales crecientes de seguridad en los renglones, varios, de agresiones de género o sexuales que revelan estallidos de machismo violento y criminal ante la pasividad de las autoridades, sean masculinas o femeninas.

Por lo demás, el concepto de feminicidio es sexista porque asume una condición de fragilidad de la mujer con respecto a las agresiones entre hombres. Lo que queda por aclarar si las leyes para proteger a las mujeres de la violencia es sexista o responde a decisiones del Estado para castigar al machismo que asume por sí mismo la debilidad femenina.

En este sentido, la violencia contra las mujeres debe encararse con la fuerza de la ley, aunque con las pruebas contundentes de la realidad que el mecanismo de “alerta de género” que contempla la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia de 2007 sencillamente no funciona o no se aplica con el criterio de emergencia que implica. La Ley señala con claridad que la Secretaría de Gobernación preside el sistema nacional para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, pero es la dependencia más desdibujada, para decir lo menos, ante una ola de feminicidios del último año, con el dato mayor de que Segob está dirigida por una mujer.

Lo grave de todo radica en el hecho de que la ley enfocó el problema de manera integral, no sólo de castigo a feminicidas. Como nunca, la queja de acoso sexual o acoso laboral ha crecidoen el actual gobierno progresista y de manera muy acusada existen datos de que el sector judicial es el que más discrimina a la mujer con acosos administrativos y sexuales, sin que las autoridades del sector atiendan las quejas.

La falla de Gobernación debe llevar a decisiones drásticas. La fracción X del artículo 42 establece las atribuciones de la Secretaría de Gobernación y señala con claridad la tarea de “vigilar y promover directrices para que los medios de comunicación favorezcan la erradicación de tipos de violencia y se fortalezcala dignidad y el respecto hacia las mujeres” y la fracción XI establece de manera estricta la responsabilidad a Gobernación de “sancionarconforme a la ley a los medios de comunicación que no cumplan con lo establecido en la fracción X”. Las quejas por la publicación de fotos de feminicidios recientes deben obligar a Gobernación a aplicar la ley, pero tiene que decidir si es burócrata del gabinete o mujer con convicciones.

De acuerdo con la ley de protección a las mujeres (http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGAMVLV_130418.pdf, por si la secretaria Sánchez Cordero quisiera enterarse), Gobernación tiene quince facultades estrictas en materia de delitos de género, pero ha fallado y fracasado por las cifras de feminicidios, de agresiones a las mujeres y de acosos han aumentado, no ha cumplido con el mandato de diseñar una política integral con perspectiva de género para promoverla cultura de respeto a los derechos humanos de las mujeres y carece de un diagnóstico nacional sobre todas las formas de violencia,.

De ahí que los feminicidios no sean responsabilidad del neoliberalismo, sino del incumplimiento de una Ley de protección a las mujeres que la actual administración, como las de Calderón y Peña Nieto, no ha ejecutado.

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Trump, el rey de los apodos. Una de sus armas favoritas de Trump para atacar adversario es su genialidad en poner apodos: Crooked Hillary (deshonesta Hillary), Lyin’ Ted (Ted el mentiroso), Sleepy Joe (Joe el dormilón), Crazy Bernie (loco Bernie), Shifty Schiff (Schiff el engañoso), Cryin’Chuck (Chuck el llorón), Pocahontas (Warren, en una alusión a la hija del jefe de una tribu india del siglo XVII), Mini Mike (Mike miniatura a Bloomberg). En la democracia estadunidense todo se vale, absolutamente todo.

Política para dummies: La política es el arte de cambiar la narrativa.

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Las opiniones expresadas por los columnistas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Expedientes Afondo

Nacido en la ciudad de Oaxaca en 1951, Carlos Ramírez comenzó su vida profesional en el periodismo en 1972. Y desde entonces ha estado ininterrumpidamente en el periodismo mexicano. Además de la práctica periodística, ha sido profesor de periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de México y en la Universidad Iberoamericana, además de ser un conferencista cotidiano en universidades de todo el país. Autor de la columna; Indicador Político Twitter: @carlosramirezh Página Web: http://indicadorpolitico.mx

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Carlos Ramírez

Indicador Político- Ante EE. UU., México con seguridad nacional obsoleta y ajena al Estado

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Carlos Ramírez*

Si el gobierno de EEUU tiene muy claro desde 1969 que la relación con México es de seguridad nacional en su máxima expresión y ha creado instancias, doctrinas y oficinas especializadas, en México sigue operando el viejo modelo de cerrar los ojos como una forma de suponer que el problema de la vecindad estratégica no existe.

Las nuevas relaciones bilaterales que potenció el Tratado de Comercio Libre de 1991-1993 no fueron procesadas por el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Vicente Fox, en atención a la propuesta de Adolfo Aguilar Zínser, creó el Consejo de Seguridad Nacional tipoCasa Blanca y la ley de seguridad nacional, pero sin construir instancias de autoridad adecuadas. Calderón y Peña se conformaron con oficinas de seguridad pública, pese a que la lucha contra el narco fue asumida en función de doscriterios desafiantes: la seguridad nacional y la seguridad interior. Y de 1989 a 2018, la cancillería quedó en una ventanilla grandota para emitir pasaportes.

Como prioridad, el gobierno del presidente Biden tardó sólo dos semanas en dar un adelanto de su estrategia de seguridad nacional, sobre todo para romper con la del gobierno de Trump que seguía vigente hasta tener una del nuevo gobierno.

México debiera tener nuevasoficinas y sobre todo enfoques, doctrinas y directrices de seguridad nacional estratégica vis a vis la geopolítica del imperio estadunidense en instanciasprecisa de poder: Palacio Nacional, la cancillería, Defensa Nacional, el mismo Centro Nacional de Inteligencia, Seguridad y Protección Ciudadana, Hacienda, Economía y Gobernación, entre otras. La línea conductora debiera estar en Relaciones Exteriores y la Defensa Nacional, pero en la primera desaparecieron la subsecretaria de asuntos de América del norte, trasladaron los temas a una dirección general y buena parte de los enfoques salen de la jefatura de la oficina del canciller.

En materia de funciones, México debió de haber tenido desde la negociación, firma y operación del Tratado comercial cuando menos cinco doctrinas estratégicas: de defensa nacional, de geopolítica, de seguridad nacional, de inteligencia y de asuntos norteamericanos. Y falta un sistema nacional de inteligencia para temas nacionales vinculados a extranjeros, donde los temas criminales se procesen como enfoques de seguridad nacional.

La cancillería ha comenzado a explorar la construcción de un frente integral de política exterior-defensa nacional-seguridad nacional, pero sinrepresentar nuevas políticas de Estado. El Consejo de Seguridad Nacional propuesto por Aguilar Zínser sigue vigente en la Ley de Seguridad Nacional, pero es inexistente en la realidad.

El enfoque estratégico de seguridad nacional constituye la principal necesidad en la formación de gobernantes y de instancias institucionales que tengan que ver con la política exterior. En el Senado existe una comisión bicameral de seguridad nacional que fue creada a instancias de Manuel Camacho Solís, pero en los hechos no funciona.

La apertura del poder legislativo a áreas de inteligencia, seguridad nacional y defensa nacional fue una de las grandes victorias en EE. UU. en la reforma de seguridad ante el terrorismo. En el Comité de Inteligencia se aprueban estrategias, se supervisan operaciones secretas y se mantiene el control de los espías, aunque no siempre con éxito. En México no existe siquiera alguna idea del papel que debiera jugar el Senado en la seguridad nacional, aunque tiene en su seno una comisión que sólo recibe fondos sin realizar funciones de supervisión y vigilancia.

El Senado mexicano, sobre todo, tiene facultades constitucionales para atender asuntos de política exterior, pero carece de personal, senadores y experiencia. Ahora mismo se percibe una ignorancia asombrosa de la crisis en EE. UU. entre los senadores mexicanos vinculados a la política exterior, al grado de que la Secretaría de la Defensa Nacional ha tenido que dar cursillos de comprensión de la seguridad nacional a senadores y su personal.

Pero el asunto debe ir más allá de la comprensión de términos y aterrizar en la profesionalización de funcionarios públicos de los tres poderes, porque hasta en la Suprema Corte hay una enorme incomprensión de las doctrinas de seguridad nacional que rebasan el modelo kelseniano de derecho puro.

La asimetría en los enfoques de un país hacia otro tiene que ver en México con el miedo a profesionalizar la seguridad nacional como un concepto de Estado.

 

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Política para dummies: Las relaciones exteriores son producto de equilibrios de seguridad nacional.

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Carlos Ramírez

Indicador Político- México en la Casa Blanca no es tema presidencial, sino de seguridad nacional

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Carlos Ramírez

A pesar de los esfuerzos personales de los presidentes estadunidenses de Nixon a Biden para tratar de entender a su vecino geopolítico, en los hechos México no es un asunto de relación personal de los presidentes, sino una prioridad de seguridad nacional. Una frase se coló en la declaración de Biden; “lo que pasa en México repercute en nosotros”.

En este sentido, la principal responsable del mexican desk (escritorio de asuntos mexicanos) del gobierno de EE. UU. no será el embajador o la embajadora en México aún sin conocerse, sino la embajadora en retiro diplomático Roberta Jacobson, quien fue representante en México un año de Obama y año y medio de Trump.

Jacobson continuará el enfoque de seguridad nacional que tuvieron dos encargados de asuntos mexicanos que fijaron el tema México: el analista de la CIA y luego director de asuntos latinoamericanos del Consejo de Seguridad Nacional con Ronald Reagan, Constantine Menges, por recomendación del senador ultraderechista Jesse Helms. Menges acuñó el concepto que sigue vigente en EE. UU.: “México (es el) próximo Irán en nuestras puertas”, una revolución religiosa y populista. Luego estuvo el embajador John Dimitri Negroponte 1989-1993, pero con una carrera sólida en la estrategia clandestina de seguridad nacional de la Casa Blanca; Negroponte consolido el Tratado de comercio Libre como el factor de sumisión de México a la lógica de seguridad nacional estadunidense.

En este contexto se localiza el nombramiento que hizo el presidente Biden de Jacobson como la responsablede la agenda de México en EE. UU.: la embajadora es experta en relaciones diplomáticas, pero sensible a los enfoques de seguridad nacional. Su habilidad estratégica le ha permitido laborar para republicanos como George Bush Jr. y Donald Trump y demócratas como Barack Obama. Fue, por su enfoque de seguridad subsecretaria adjunta de Estado para Canadá, México y el Tratado en el gobierno de Obama.

Jacobson fue designada embajadora en México por el presidente Obama, pero permaneció año y medio durante el gobierno del republicano Trump, aunque sin capacidad de movimientos porque los asuntos realesde las relaciones diplomáticas pasaron a responsabilidad directa del yerno presidencial Jared Kushner para una diplomacia personal de intereses.

El cargo de Jacobson en la administración actual de Biden revela, al mismo tiempo, la jerarquizaciónestratégica de México en el tablero geopolítico de la Casa Blanca: el tema de la frontera bilateral de más de tres mil kilómetros abarca todo el flanco sur de EE. UU., de la bahía militar de San Diego hasta la punta de la península de Florida que hace frontera estratégica con el caribe aún cubano-soviético. Y los tres temas en la frontera son clave para la Casa Blanca: migración ilegal, cártelesdel crimen organizado en tráfico de drogas por corrupción en ambos lados y puerta sur de seguridad nacional sudamericana.

En este sentido se localiza la decisión presidencial de Biden de incrustar las funciones de Jacobson en el seno del Consejo de Seguridad Nacional, un organismo asesor de funciones y no operativo, salvo por el papel del teniente coronel Oliver North desde el CNS para el financiar de manera ilegal a la contra nicaragüense con tráfico de armas a Irán. El papel de Menges en el CSN fue de prender focos de alarma –ya no de alerta– sobre México y de participar en el intento de Reagan y el director de la CIA William Casey en 1985 para fabricar un reporte que dijera que México estaba al borde el caos. La historia la contó Bob Woodward en su libro Velo. Las guerras secretas de la CIA.

Jacobson, por tanto, será la encargada de la Casa Blanca del tema México desde la perspectiva de seguridad nacional.

 

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Sinaloa. Tres doritos después. Luego de acusar de corrupción a Rubén Rocha Moya, hoy candidato de Morena al gobierno de Sinaloa, el hasta hace poco candidato del Partido Sinaloense y Movimiento Ciudadano, Héctor Melesio Cuén Ojeda, ha decidido sumarse al carro morenista a cambio de alguna posición menor. Es el caso típico de “tres doritos después”: de mendigo a millonario. Ahora el morenista Rocha va a tener que asumir parte del desprestigio de su exacusador, mientras el candidato del PRI-PRD-PAN, Mario Zamora Gastélum, sólo tiene que esperar que la alianza Cuén-Rocha le traslade votos.

 

Política para dummies: La política no es diplomacia, sino dominación de poder.

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Carlos Ramírez

Indicador Político- México-EE. UU.: no hay trato igual entre desiguales; Casa Blanca dice

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Carlos Ramírez

Los presidentes estadunidenses siempre han supuesto que sus encantos personales pueden marear o engañar a los presidentes mexicanos. Pero en 1977 el presidente Carter asumió compromisos personales con el presidente López Portillo, pero al final se impuso el enfoque estratégico del imperio. Carter sólo dijo: “Casa Blanca dice”.

La reunión formal por internet entre el presidente Biden y el presidente López Obrador fue, en consecuencia, de tanteo. Mientras que con Donald Trump hubo trato personal y compromiso directo del presidente estadunidense, Biden acudió con todo su aparato de inteligencia y seguridad nacional como para enviar el mensaje de que México no es un vecino, sino una pieza en el tablero geopolítico del regreso de la Casa Blanca al control imperial del mundo.

El saldo de la reunión se debe leeren lo no escrito ni dicho, sino en las intenciones de los enfoques de reconstrucción del imperio que ha anunciado Biden. Las tres prioridades de la Casa Blanca quedaron claras: seguridad fronteriza a nivel de Consejo de Seguridad de la Casa Blanca, inversión extranjera en México en sectores estratégicos energéticos pactados en el Tratado y respeto al liderazgo estadunidense en materia de cambio climático y energías limpias.

En los hechos, Biden y su aparatode seguridad nacional regresaron la relación bilateral al modelo republicano-demócrata imperial de Bush-Clinton del Tratado Salinas-Negroponte de 1993, a través del cual EE. UU. jalaba a México al acuerdo productivo globalizado, pero a cambio de ceder en sus enfoques nacionalistas geopolíticos. Salinas cumplió con todos los requisitos, arrió la bandera de los intereses nacionales y cedió el ultimo resquicio de independencia geopolítica que anidaba en el “nacionalismo defensivo” en repliegue.

Lo que está en litigio en el caso actual de la reforma eléctrica mexicana no se localiza en los acuerdos privatizadores del Tratado, sino el compromiso mexicano de Salinas de Gortari de entregarle la economía mexicana a las necesidades estadunidenses. La reforma eléctrica de Peña Nieto, en la lógica del Pacto Salinas-Negroponte, puso en el centrodel debate al Estado mexicano como instancia y autoridad soberana disminuida. Por eso los secretarios de Estado de Trump y de Biden formaron un trabuco para exigirle a México la privatización de la energía eléctrica mexicana.

El otro dato de la reunión vía internet radicó en los mensajes nada subliminales de los conductores de las agendas. Biden llegó sin embajador en México y con la exembajadora de Clinton-Trump, Roberta Jacobson, como la encargada de la línea de seguridad estratégica fronteriza dentro del poderoso Consejo de Seguridad Nacional. Ahí estuvieron los mensajes: Mexico es un riesgo de seguridad, la clave está en la frontera con migración y narco. El nuevo embajador mexicano en Washington, Esteban Moctezuma Barragán, desplazóa la pronorteamericana Martha Bárcena y la agenda real la conducirá el canciller Marcelo Ebrard Casaubón, bajo la supervisión directa del presidente López Obrador.

En los hechos, nada se esperaba, en realidad, del encuentro. Con habilidad, el presidente López Obrador mandó mensajes preparatorios como pequeñas trampas políticas para obligar al gobierno de Biden a llegar a la mesa con varios noprevios: las vacunas, el acuerdo migratorio, el control de agentes extranjeros, las estrategias contra el narco, las presiones de El Chapo y su esposa Emma Coronel y el caso del general Cienfuegos.

Asimismo, el encuentro sirvió para conocer las agendas de cada contendiente. Biden estuvo con la cargadel expresidente Donald Trump rompiendo el consenso interno para la política exterior y la amenaza de que regresará a la candidatura presidencial en el 2024, además de no saber administrar hasta ahora las histerias políticas de la reina Nancy Pelosi y su lucha personal contra Trump. Sin un acuerdo con Trump como jefe político republicano, la política exterior de Biden carecerá de consenso interno y sus alcances serán menores.

México aprendió a negociar con Príncipes a partir de la experiencia indígena de pactar con los virreinales españoles. El principal instrumento de negociación de México es la vecindadterritorial: o EE. UU. negocia o se desgasta tratando de cambiar a los mexicanos. Los estrategas de Biden son, todos, burócratas. El único que supo calibrar a México fue Trump y por eso la agenda la llevó su yerno Jared Kushner.

 

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Política para dummies: La mejor política contra el poderoso es la no-política.

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