
Por Manuel Gutiérrez
(Primera parte)
Filtraciones oportunas, tanto del New York Times como de CNN, han revelado los misterios del sistema de control de Cuba, cuyo aparato obedece a los militares por encima de todos los grupos, funcionando como un motor secreto de todo lo político, militar y económico en la isla.
La palabra que describe a este conglomerado es GAESA. Los militares se sumaron a la revolución, pero, salvo los hermanos Castro, los revolucionarios genuinos fueron absorbidos por un aparato de control militar. Esto eliminó incluso a Ernesto “Che” Guevara, quien fue obligado por decisión de Fidel a una aventura sin escape en Bolivia.
GAESA controla el 70% de la economía y no menos del 40% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional de Cuba; es decir, toda la suma de bienes y servicios que no pertenecen propiamente al Estado cubano, sino a una *gerontocracia* integrada por un consejo de ancianos que dominan todo el país. Por eso es imposible rebelarse sin ayuda exterior.
Este conglomerado es dueño de todos los supermercados cubanos, las tiendas de la Habana Vieja, hoteles, centros de buceo, atracciones e incluso marinas para atracar yates de lujo, los cuales son bienvenidos. Las transferencias y el internet: todo es de GAESA. Todo el dinero que se maneja en la isla, las casas de cambio y una variable llamada CIMEX regentean supermercados y bienes raíces. Tienen también un Banco Financiero Internacional con el control total de las divisas.
Pero aquí empieza lo singular: GAESA no permite auditorías del gobierno de Cuba. La superempresa es de origen militar y ellos la manejan directamente sin rendir cuentas. Estudios de la CIA revelaron que los estadounidenses lo que quieren no es a Cuba, sino a GAESA, la cual mueve tres veces el dinero total de todo el presupuesto del Estado. Esta empresa no está en bloqueo ni en quiebra. Los militares llamados a ocupar diversos cargos administrativos comprendieron que eran soberanos y que estaban por encima del poder público.
Esto ocurrió en 1991, año en que se creó ese aparato que pudo haber tenido cualquier nombre. Los militares comenzaron destinando ganancias —cuando las hubo— para alguna carretera, un puente, etc. El artífice de este organismo es Raúl Castro, el hermano de Fidel y héroe revolucionario de 1956. Con la caída de la URSS, los militares optaron por tener su propio aparato económico. La economía cubana, sin un bloqueo real de verdad, se recuperó al inicio bajo el manejo de los militares entre los años 1990 y 2000. En 2008, con la sustitución de Fidel por Raúl, entró al poder un radical más profundo que el mismo Fidel, pero su modelo se constituyó en un organismo concentrador del poder y de toda la economía: un supercapitalismo en la tierra del socialismo.
La empresa incluso tiene dominios e inversiones en Angola y el Congo, países africanos a los que Fidel envió soldados a luchar para extender el comunismo. Los planes del gobierno de Cuba son letra muerta para este organismo; el gobierno oficialmente reconoció que no conoce sus finanzas. Pero decirlo al público, e incluso al mundo, fue la causa de que, luego de 14 años de entrega, la encargada de finanzas de Cuba fuera despedida sin miramientos. Esto se debe a que GAESA tiene jets privados, yates de lujo y, principalmente, una total independencia del gobierno cubano. Si el préstamo de 100 millones de dólares “humanitarios” ofrecido por Trump llega, será para GAESA.
Un hito angular de esa relación fue la visita del jefe de la CIA, John Ratcliffe, a los directivos de Cuba, entre ellos los de GAESA. La empresa, por llamarle de algún modo, es estatal pero no del gobierno de Cuba, sino de los militares y del reducido grupo de poder de Raúl. Es un monopolio efectivo y durísimo, porque mientras el gobierno se queja de bloqueos, GAESA construye hoteles de lujo. Mientras hay hambre y privaciones, las ganancias ya no se destinan a obras para el pueblo, sino a las cuentas y propiedades de esta oligarquía militar, que tiene bienes en Panamá y cuentas secretas en otros paraísos fiscales.
La llegada de Obama fue una bendición para GAESA. El presidente de color era simpatizante del socialismo cubano y abrió los vuelos y la captación de remesas, en una era de felicidad que vino en el 2015, según Ricardo Torres, experto de la American University de Washington y autoridad en el tema de Cuba. En el periodo de Obama, el conglomerado construyó 121 hoteles en 2015, frente a los 56 del gobierno cubano en el período anterior. GAESA generó con sus recursos 22 mil nuevas habitaciones y estaban listos para esquilmar al turismo americano y captar dólares de forma independiente al gobierno cubano. Todo era felicidad, pero llegó el primer período de Trump, quien declaró el cierre de las relaciones establecidas por Obama, y todo se detuvo.
El otro problema fue la llegada de la pandemia, la cual no fue atendida por el sistema de salud cubano, salvo excepciones, entre ellas la gente de GAESA. Todos estos datos fueron confirmados por el discurso de Marco Rubio, quien estableció incluso la cifra de 16 mil millones de dólares en el “negocito” de los militares y gerentes cubanos.
Incluso ahora, en plena crisis y bajo un bloqueo relativo de los Estados Unidos —porque este permite que lleguen los buques mexicanos con ayuda energética, comida y medicamentos que seguramente sobran en nuestro país—, el conglomerado levantó un enorme hotel con inversiones de España: el Iberostar, que luce vacío pero desafiante. Este pertenece a otra realidad de Cuba, aunque su luz sea generada con plantas de gasolina.
Hoy, este país con Miguel Díaz-Canel presume los 500 drones Shahed de Irán y asegura que está listo para repeler cualquier invasión. Pero GAESA distorsionó con su poder toda la economía cubana. Por ejemplo, la zafra de azúcar, que antes era motivo de propaganda y a la que hasta el Che iba a cortar caña, hoy ve cómo esa industria se desplomó totalmente porque el gobierno no tiene recursos, algo que no le interesa a GAESA. Los militares determinaron que el turismo es el futuro de GAESA, no de Cuba. Esperaban tener un buen año, como el 2020 en el que lograron 4.2 millones de visitantes, pero la cifra, con las estrecheces de Cuba, se redujo a 2.2 millones. La Oficina Nacional de Estadística de Cuba al menos pudo registrar que dispone de 89 mil habitaciones, pero no todas son del gobierno: son del conglomerado.
Marco Rubio incluso indicó que los Estados Unidos, al margen de la guerra de Irán, pueden resolver el asunto de Cuba, pero las señales son confusas. Mientras se dirigen dos portaaviones a la isla y se determina una acción militar especial y quirúrgica (como en Venezuela), se divulga la concesión del préstamo de Trump.
¿Entonces qué va a ocurrir? Tal vez pronto lo sepamos.
FIN de la primera parte.
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