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Indicador Político:

A la memoria del periodista poblano

Enrique Montero Ponce, buen amigo

HOUSTON, Texas.- Los hechos políticos determinantes tienen sus secretos: el reciente asesinato del general Qasem Soleimani, comandante de la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución de Irán, refiere el 9/11 del 2001, cuando el jefe terrorista Osama bin Laden encabezó los ataques contra las Torres Gemelas en Nueva York.

El dato mayor se localiza en la estrategia de prevención ofensiva de la estrategia de seguridad nacional de los EE. UU., puesta en práctica después del 9/11: adelantarse a posibles ataques. Por tanto, para entender las razones del ataque contra Soleimani habrá que revisar el 9/11. Y la historia la narra el periodista Tim Weiner, del The New York Times, en su libro Legado de cenizas. La historia de la CIA.

En diciembre de 1996 tomó posesión de la CIA de Clinton el especialista George Tenet y en 1997 abrió el expediente de advertencia de que la principal amenaza terrorista contra los EE. UU. se llamaba Osama bin Laden. De 1996 a agosto de 2001, Tenet fue consistente en reiterar esa amenaza y conseguir que el presidente Clinton, a partir de 1998, autorizara el asesinato de Osama bajo el criterio de seguridad estratégica conocido como autodefensa nacional.

A lo largo de casi cuatro años, la CIA de Tenet –mantenido en el cargo por el presidente republicano George W. Bush– persiguió a Osama para matarlo de manera extrajudicial. Los análisis de inteligencia de la CIA preveían una fase dos del ataque a Pearl Harbor que logró la participación de los EE. UU en la Segunda Guerra Mundial: bombardear posesiones estadunidense, sólo que ahora Tenet estaba obsesionado con que Osama quería atacar a los EE. UU. en el propio territorioestadunidense. En cuando menos tres ocasiones antes del año de 2001 buques estadunidenses lanzaron misiles sobre presuntos refugios de Osama, pero sin tener resultados.

En campaña y luego como electo, Bush tuvo información de la CIA sobre Osama, pero sin tener claro de que fuera una amenaza real, cuando menos en la información de la CIA. Si había habido una declaración de guerra santa —yihad— de Osama contra los EE. UU., pero los atentados fueron contra embajadas en Africa en 1998.

Un hecho pareció ser un mensaje, aunque no fue leído así: en octubre del 2000, tres semanas antes de las elecciones, una lancha con tripulantes fue usada como misil contra el buque de guerra Cole y mató a 17 marinos estadunidenses. En este sentido, los terroristas usaban armas no sofisticadas con alta capacidad de daño. En los ataques del 9/11 no se usaron armas, sino aviones comerciales cargados con gasolina y el daño fue peor.

En el gobierno de Bush, el director de la CIA Tenet siempre insistió en que el principal enemigoera Osama y fue apoyado por Richard Clarke, el veterano jefe antiterrorista de la Casa Blanca. Inclusive, en una conversación semanas antes de los ataques, un comité de seguridad nacional conminó a la asesora de seguridad nacional Condoleezza Rice que “visualizara” cadáveres de estadunidenses en los EE. UU. por algún ataque terrorista de Osama. Pero la Casa Blanca exigía pruebas más contundentes. Clark replicaba: “cuando los ataques ocurran, que ocurrirán…”

El 1 de agosto de 2001 el Comité de Adjudicaciones de la Casa Blanca firmó un documento para legalizar el asesinato de Osama como medida preventiva de seguridad nacional y a usar el avión Predator (Depredador, en español), pero en la Oficina Oval seguían las dudas. Bush llegó a preguntar: “¿podría producirse un ataque contra los EE. UU. dentro de los EE UU.?

El 6 de agosto la CIA entregó un reporte al presidente Bush señalando que podía producirse un ataque contra los EE. UU. dentro de los EE. UU. Otro reporte después del 4 de septiembreseñalaba que los EE. UU. estaban “a la espera de un gran ataque de Osama” y el Comité de Directores de la Casa Blanca aprobó la advertencia sobre ese ataque. Lo malo, sin embargo, era que la CIA carecía de información fresca sobre las intenciones de Obama, las fuentes en Afganistán no garantizaban inteligencia sólida. Permanecía la aprobación del asesinato de Osama y habría fondos especiales, pero la CIA ignoraba donde se encontraba. Por ello pedían mayor firmeza de seguridad dentro de los EE. UU.

El 11 de septiembre ocurrieron los ataques. Bush probó después operativos basados en inteligencia falsa, pero Obama se esfumó. A partir del 2002 Bush enfocó sus baterías contra Irak y la CIA y otras agendas aumentaron persecución de Osama para obligarlo a esconderse. Finalmente, en mayo del 2011 fue localizado y asesinado, ya bajo la presidencia de Barack Obama.

El gran legado de Osama fue el principio de autodefensa nacional o atacar antes de ser atacados, criterio que se aplicó con el general iraní Soleimani.

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Política para dummies: La política es la repetición de los aciertos, no de los errores.

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Las opiniones expresadas por los columnistas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Expedientes Afondo

Nacido en la ciudad de Oaxaca en 1951, Carlos Ramírez comenzó su vida profesional en el periodismo en 1972. Y desde entonces ha estado ininterrumpidamente en el periodismo mexicano. Además de la práctica periodística, ha sido profesor de periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de México y en la Universidad Iberoamericana, además de ser un conferencista cotidiano en universidades de todo el país. Autor de la columna; Indicador Político Twitter: @carlosramirezh Página Web: http://indicadorpolitico.mx

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Carlos Ramírez

Indicador Político- ¿Regresar a cuál normalidad? Los cuatro dilemas poscoronavirus

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Carlos Ramírez*
Presionado por la economía 
estadunidense a la que está atado, por el desempleo en modo Calcuta de millones de trabajadores que no han recibido apoyo y por una planta productiva que se pone en funcionamiento o se destruye, la decisión gubernamental para regresar a la nueva-vieja normalidad económica y social tendrá que resolver cuatrodilemas:

1.- El dilema entre la salud o la economía. Los datos reales de las afectaciones de la pandemia a la planta productiva son peores a los que se conocen y deberían obligar a las autoridades a cuando menos dos semanas de medidas drásticas de confinamiento para romper los contagios, pero las presiones de las cadenas productivas estadunidenses y el peligro de que la planta productiva paradpierda mercados van a llevar a la decisión del regreso a la actividad económica cuando aún no se ha alcanzado el punto máximo de contagios. España, que aplicómedidas drásticas de confinamiento autoritario, apenas está viendo bajar el ritmo de fallecidos y contagiados.

2.- El dilema entre economía productiva o economíasubsidiada. Sin ningún tipo de apoyo, la economía de servicios y buena parte de la economía industrial fue afectada en su dinamismo por el desplome de la demanda, el desempleo obligatorio de trabajadores y la competencia con otros países que ocuparon lugares mexicanos en la proveeduría de bienes y servicios. El turismo y los servicios quedaron destrozados por falta de apoyo y su reinicio será lento. Las expectativas de PIB de -8% a -12% tardarán en recuperarse cuando menos 25 años. Los datos de que el 2021 se crecerá a 2% a 2.5% será sobre el hoyo recesivo de 2020.El gobierno federal regresará a la economía de subsidios que tenía antes de la pandemia y que llevaron a un PIB de -0.1% en 2019 y previsible de -0.5% a 0.5% en 2020. La opciónoficial era la de economía de subsidios sociales noproductivos y no multiplicadores de la demanda efectiva.

3.- El dilema entre mercado o Estado. Anunciado desde su primera campaña electoral estatal en 1988, el modelo de desarrollo de López Obrador fue siempre el Estado que había sido sustituido por el mercado en el modelo neoliberal de Carlos Salinas de Gortari 1979-1994. En su campaña electoral de 2018 López Obrador anuncio el fin del neoliberalismo. Y buena parte de sus decisionespresidenciales han sido en el escenario de la restauracióndel Estado como el eje de la economía. Sin embargo, el modelo de Estado depende sólo de tres claves: ingresos fiscales del doble de los existentes, desarrollo tecnológicopara potenciar la competencia y empresas públicas en el sector industrial basadas en la generación de utilidades y no quebradas por subsidios.

4.- Y quizá el dilema más importante: regresar a la normalidad de un país hundido en la improductividad que se enfilaba a tasas promedio sexenal de PIB de 1% a 2%, muy lejos del 4% promedio anual anunciado de manera oficial o construir la normalidad prometida de un nuevo modelo de desarrollo posneoliberal imaginado y no diseñado. Hasta ahora, con cuatro meses de coronavirusno existe ningún nuevo modelo de desarrollo posneoliberal ni ninguna definición del Estado productivo.

De acuerdo con las cifras del INEGI, el PIB de 2019 y el del primer trimestre de este año se salvó por el sector primario, el agropecuario, pero con sectores industrial y de servicios sin incentivos y atorados por el desmoronamiento de la demanda. Para crecer a tasas anuales del PIB arribadel 2.2% promedio de los últimos años se requiere una planta productiva renovada o reconvertida, una política efectiva de fomento industrial y sobre todo un nuevo modelo de desarrollo.

Ahí está el eje de todos los dilemas: regresar a la normalidad de antes o construir una nueva.

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Batallas burocráticas. Justo en el momento en que el Tren Maya depende de negociaciones con grupos indígenas para evitar otro Atencopresiones dentro del gabinete quieren desplazar a Ricardo Peralta, el subsecretario de Gobernación experto en negociaciones in extemis. El expediente de aduanas que lo tuvo seis meses se ha enredado en fuego amigo, al grado que su sucesor tiró la toalla por la complejidad del tema. Peralta ha sido eficaz en apagar fuegos conflictivos y tiene ante sí el del Tren Maya, una de las joyas del sexenio que se puede ahogar en tribunales.

Política para dummies: La política, al final del día, decide entre soluciones malas o soluciones peores.

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Carlos Ramírez

Indicador Político- No es desorden, sino amalgama babélica de ideas y movimientos

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Carlos Ramírez*
Como se predijo desde la configuración de Morena no como partido, sino como movimiento de movimientos sociales, el tiempo está llegando a la agenda de la 4T: el presidente de la república está gastando más tiempo y capital político en negar propuestas de los militantes de Morena con las cuales eventualmente pudo coincidir, pero con la certeza de que carece de una base militante heterogénea.

La reciente propuesta de indagar la riqueza de las personas fue uno de los indicios de que el grupo del viejo Partido Comunista Mexicano y sus aliados anticapitalistas están percibiendo el agotamiento de los tiempos de cambio. El ideólogo de ese grupo es el exlíder de la Juventud Comunista, Pablo Gómez Alvarez, quien en la ultima propuesta de PCM en 1988 planteó la expropiación de Televisa, la nacionalización de la industria farmacéutica y una reforma fiscal contra la riqueza.

No son todos, pero hasta ahora se pueden identificar los diferentes movimientos internos de Morena:

–Los lopezobradoristas que van donde el líder diga.

–Los comunistas del PCM.

–Los anticapitalistas.

–La izquierda coalicionista que se unió al PCM y dio luz al PSUM y al PMS.

–Los experredistas.

–Los expriístas.

–Los expanistas.

–Los progresistas que pulularon como abejas sombre muchas flores.

–Los líderes de movimientos sociales que viven del asistencialismo y que operan control de masas.

–Los revolucionarios de membrete que se forjaron viendo las revoluciones guerrilleras de América Latina, pero que se aliaron con la policía política de Zedillo para traicionar al EZLN y que hoy ven en López Obrador al líder del amanecer una revolución socialista-marxista.

–La élite del primer círculo de poder de Palacio Nacional que se dinamizó alrededor de López Obrador y que tiene a su cargo la funcionalidad del gobierno, pero sin llegar a ser ni politburó ni comité central.

–La élite de funcionarios de alto nivel que dejo de tener espacio en los gobiernos del PRI y del PAN y que se salió para encontrar acomodo en el PRD y ahora en morena.

–Los grupos sociales que se mueven en función de programas asistencialistas, que tienen lealtad asegurada y que mantendrán la base militante de López Obrador.

–Los infaltables funcionalistas con experiencia de gobierno que se adhirieron al lopezobradorismo por la puerta de un cargo público, pero que sólo se representan a sí mismos.

–Y la pluralidad de votantes con o sin partido que vieron en López Obrador la ultima oportunidad para terminar sólo, y nada más, con la corrupción.

No se trata de una estructura novedosa. Todos los partidos y liderazgos tienen una diversificación de bases; el PRI la convirtió en línea verticalista marcada por la sumisión, el PAN perdió sus bases y el PRD ni a bases llegó.

La diferencia de los partidos de 1929 a 2018 radica en que Morena no ha derivado en un partido tradicional y se ha quedado, por decisión propia, en un movimiento de movimientos, lo que centralizaría el liderazgo en López Obrador, aunque sin disolver la fuerza de sus organizaciones sobre todo ideológicas.

En este escenario de la desarticulación interna de Morena y la falta de caminos de entendimiento con el poder presidencial morenista se verá un incremento de presiones de grupos para empujar agendas de coalición, pero que el presidente de la república no considera viables en sus tiempos de poder.

Lo que viene en Morena es un proceso ya en marcha de definición de lealtades y alianzas, las primeras sometidas y las segundas preparado su participación con agendas propias en las elecciones legislativas y de quince gubernaturas del 2021. El primer año de la próxima legislatura verá una tensión entre los movimientos y el presidente de la república que no se resolverán en una conferencia mañanera.

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80 grados. El boletín sobre el COVID-19 de la UNAM y la Facultad de Medicina es gráficamente inobjetable. México se encuentra en el grupo de países en emergencia roja: la línea no es aun curva sino angular y tiene una inclinación de 80 grados, a 10 de la vertical. Y no baja. Ni bajará pronto. El boletín pone a México en los países “lejos de controlar la primera ola de la epidemia”. Y frente a esta evidencia de la UNAM-FM, no hay López Gatell que valga.

Política para dummies: La política es el juego de la tensión dinámica. Gana quien empuja más.

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Carlos Ramírez

Indicador Político- 25% de familias con empleo formal y salario remunerador

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Por Carlos Ramírez*
La clave de la felicidad se localiza, como punto central, en el trabajo con prestaciones sociales y salario remunerador; es decir, que el trabajo sea fecundo, creador y genere dicha y bienestar para el trabajador y su familia.

Las cifras oficiales ya con el costo de desempleo por el frenón productivo provocado por el coronavirus daría cifras que representan el desafío para tener un PIB alto y cuando menos recuperar algo de lo perdido, sin que haya espacio para generar nuevo empleo formal:

–De la población económicamente activa de 57.3 millones de trabajadores, la mayoría –el 57%, 32.1 millones– lo hace en el sector informal, es decir, sin seguridad social, ni salarios oficiales, ni prestaciones sociales; sin felicidad, pues.

–La tasa de desempleo oficial de 3.5% del INEGI representa dos millones de personas; a ellas se deben debe agregar un millón más de desempleados forzados por el virus en las cifras hasta abril –se sumarán cientos de miles más en el segundo trimestre–. Y hay que sumar 1.3 millones de mexicanos que se incorporarán en este año a la población económicamente activa por primera vez y no encontrarán empleo. Por tanto, hasta ahora se prevé un desempleo de 4.3 millones de personas en este año, casi el 9%.

–En términos reales, sólo el 47% de la población trabajadora se encuentra en situación de empleo formal. Y del total de la PEA, sólo el 25% tiene salarios arriba de cinco salarios mínimos.

En un análisis realizado en 2014 para definir los derechos del consumidor, la Procuraduría Federal del Consumido estableció los tres rangos de las clases sociales en México:

–Baja: 60%, con baja-baja de 35% y baja-alta de 25%.

–Media: 34%, con media-baja de 20% y media-alta de 14%.

–Alta: 6%, con alta-baja de 5% y alta-alta de 1%.

Estas cifras revelan la injusta y polarizada distribución de la riqueza en México: la clase más baja es de 35% del total de la población, casi un tercio del total, y la clase más alta es de 1%, apenas 1 millón 250 mil personas, de los 125 millones de mexicanos.

El problema de México no es el PIB como la suma anual de los bienes y servicios, sino de distribución de la riqueza. Por valor del PIB, México ocupa el lugar 15 entre todos los países del mundo, pero baja al lugar 75 en PIB per cápita o el total de valor del PIB dividido entre el número de habitantes. Justamente el PIB per cápita es el indicador mundial del bienestar.

En cifras del profesor Arnulfo R. Gómez la participación del PIB de México en el ranking mundial ha bajado del 2.65% en 2001 a 1.45% en 2018 México, pese al Tratado de Comercio Libre; y el lugar de México en la lista de países por PIB per cápita también ha disminuido: del lugar 41 al lugar 74.

El desafío de lograr la reversión de la actual distribución de la riqueza de 80% para ricos y 20% para pobres a una distribución de 80% para pobres y 20% para ricos exige una política de Estado para la redistribución de la riqueza por lo menos durante 15 años.

En un libro La economía de las desigualdades, Cómo implementar una redistribución justa y eficaz de la riqueza, publicado en 2008, el economista francés Thomas Piketty –vuelto famoso por sus libros sobre el capital como riqueza y no como eje del marxismo– establece dos formas de redistribución de la riqueza:

–La pura: “se adapta a las situaciones en que el equilibrio del mercado es eficaz, sí, en el sentido de Pareto; es decir, cuando es imposible reorganizar la producción y la asignación de los recursos de manera en que todo el mundo gane, pero a la vez las consideraciones de pura justicia social requieren una redistribución desde los individuos más favorecidos hacia los que son menos”.

–La eficaz: “situaciones en que imperfecciones del mercado requieren intervenciones directas en el proceso de producción, que simultáneamente permiten mejorar la eficacia paretiana de la asignación de los recursos y la equidad de su redistribución”.

En este sentido, la redistribución justa y eficaz de la riqueza para lograr la felicidad de el 80% de los mexicanos no propietarios que usan su fuerza de trabajo para ingresos que le permitan la felicidad sólo es posible al pasar de la mano invisible del mercado a la mano redistribuidora del Estado.

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Política para dummies: La política real es el mundo frío de los números,

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