Por: Amaury Sánchez G.
Lo que no pudo Pemex en seis años, lo logró Harfuch con un buen par de botas tácticas, dos mapas ferroviarios y la bendición de la Sheinbaum.
Y no es cuento. En pleno Coahuila —esa tierra de dinosaurios fósiles y políticos aún más vetustos—, se armó la razia más grande de huachicol de todo el sexenio. ¡15 millones de litros de combustible asegurados! Así como lo lee usted, querido lector: quince millones, no de palabras huecas como las que suele lanzar el Congreso, sino de litros robados, ordeñados y almacenados con la misma delicadeza con que mi tía guarda los frijoles para el recalentado.
El operativo, digno de un western federalista, fue orquestado por una orquesta nada improvisada: Sedena, Marina, FGR, Guardia Nacional, SSPC, Pemex y —como estrella invitada— el hombre que podría apagar incendios con solo mirar: Omar García Harfuch, el secretario de Seguridad que no usa capa, pero sí chaleco antibalas.
Ramos Arizpe y Saltillo: tierras calientes… de gasolina
La jugada empezó en Ramos Arizpe, donde los federales se toparon con 33 carrotanques abandonados, cada uno cargadito con hidrocarburo, como si fueran los tamales olvidados de la Candelaria. Ahí nomás había 3.96 millones de litros, casi lo que se chupa la burocracia estatal en un año. Y cuando pensaban que eso era todo, zas: se les aparece la virgen ferroviaria en Saltillo, con 96 carrotanques más, descansando como turistas sobre las vías, bien repletitos con 11.52 millones de litros más. ¡Pa’ que vean que los bandidos sí trabajan!
En total, 129 carrotanques llenos de huachicol, más que todos los trenes que cruzaron el país en la época de Porfirio Díaz.
Harfuch: el justiciero sin sombrero
El que no deja dormir tranquilo a más de un narcopetrolero es García Harfuch. Mientras otros funcionarios federales se ocupan en conferencias de prensa y otras clases de monólogos sin chiste, él se dedica a llenar el álbum de operativos con estampitas de decomisos, detenidos y criminales sin gasolina.
La prensa dirá que fue un “operativo conjunto” y que “el Gabinete de Seguridad lo presentó”, pero en los pasillos de Palacio Nacional ya se cuchichea que Harfuch es el ajonjolí de todos los moles… pero sin grasa. Porque si algo tiene este señor, además de temple, es un olfato para detectar problemas de seguridad como si fueran tacos al pastor.
75 mil millones de pesos: el huachicol no es piñata, pero sí repartidera
En la época de Peña Nieto, el huachicol floreció más que las bugambilias en abril. A Pemex le han volado, desde 2019, más de 75,710 millones de pesos, según la misma paraestatal. Y en solo tres mesecitos de este 2025, ya iban 5,471 millones en pérdidas por ordeña ilegal.
Por eso este decomiso sabe a justicia poética. Porque, seamos sinceros: si algo molesta al mexicano más que el alza del limón, es que le roben su gasolina y encima lo culpen por la inflación.
El crimen organizado, sin gasolina ni pretexto
Este golpe, como dice el parte oficial, no solo es contra los huachicoleros, sino contra todo el tinglado de finanzas criminales que trafica desde drogas hasta aspirinas controladas. El operativo dejó, además, 32 detenidos, 12 inmuebles asegurados, 48 vehículos, 36 armas y una bodega digna de Breaking Bad versión Tepito.
El mensaje es claro: en la era de Sheinbaum y Harfuch, el crimen no tiene fuero ni fuelle.
¿Y ahora qué, mi General?
Pues ahora viene lo bueno. Porque el crimen, ya lo sabemos, no duerme. Y tampoco perdona. Harfuch y su gabinete deben estar listos para los coletazos de la bestia, que ya no se puede alimentar con petróleo ajeno. Vienen las represalias, las narcomantas, los editoriales de columnistas vendidos, y hasta los “errores administrativos” dentro de Pemex, porque —seamos honestos— no se ordeñan 15 millones de litros sin que alguien desde adentro preste la cubeta.
El aplausómetro de Palacio y el 2027 en el aire
Con este tipo de resultados, Omar García Harfuch no necesita hacer precampaña. Sus operativos hablan más que mil espectaculares. Y aunque en la CDMX ya lo tienen en su altar de “ex jefes de policía cool”, en el gabinete federal está agarrando vuelo como avión presidencial sin contrapeso.
Claudia Sheinbaum, que conoce su perfil desde que lo nombró jefe policiaco en la capital, sabe que tiene en él a su mejor ficha de seguridad. Y si sigue así, podría ser su secretario de Gobernación, su zar contra el narco… o hasta su sucesor, quién sabe.
Preguntas para seguir el debate:
1. ¿Está el gobierno federal preparado para contener la reacción del crimen organizado tras este decomiso histórico?
2. ¿Qué papel deben jugar los trabajadores de Pemex para cerrar las brechas internas que permiten el huachicol?
3. ¿Harfuch debería quedarse en Seguridad todo el sexenio o escalar hacia posiciones con más influencia política?
Y como decía mi abuelita petrolera: cuando el huachicol escasea, se nota quién es el valiente y quién nomás prende cerillos.
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