Por Amaury Sánchez G.
Querida audiencia de votantes en modo avión y ciudadanos que ya no saben si están viendo política o el nuevo reality de Netflix: esta semana el IEPC de Jalisco nos regaló una joya electoral digna de los Premios Diosa del Ridículo 2025.
Resulta —¡prepárese, que esto pica!— que aprobaron unos “lineamientos de inclusión” para que, en Zapopan y Tonalá, los partidos solo puedan postular mujeres a la presidencia municipal. ¡Así nomás! Como si fueran haciendo tamales: “aquí puro de rajas, no aceptamos con carne”.
Feminismo de pantomima… y en ayunas
“Por equidad”, dijeron. “Para corregir el machismo histórico”, lloraron. ¡Y sí! Nadie niega que la política ha sido un campo minado para las mujeres. Pero… ¿corregir eso vetando a los hombres por decreto? Eso es como querer erradicar la obesidad cerrando todas las taquerías: noble, pero completamente estúpido.
Si tanto les urgía la equidad, hubieran empezado por postular mujeres en sus propias oficinas —y no como secretarias—, pero claro, eso sí duele. En cambio, armar este teatrillo con moño rosa sale barato y da puntos en redes.
Y mire usted qué casualidad: ni un diagnóstico, ni una encuesta, ni un folletito de PowerPoint que justifique este golpe bajo con tacones. Nada. Solo un “nos late que aquí falta una mujer… ¡pues pónganla a fuerza, caray!”
Un show con titiritero en la sombra
Pero lo más sabroso no es lo que se ve, sino lo que se huele. Y esto huele a montaje, a show premeditado por alguna mano peluda y maquiavélica que, desde las sombras, quiere meterle el pie a los partidos que ya andan sacando los trapitos y midiendo a sus gallos. ¿Qué mejor forma de enredarlos que imponerles lineamientos exprés con sabor a trampa?
¡Y qué creen! Los lineamientos fueron diseñados con tal maña jurídica que solo los partidos pueden impugnar. Ni usted, ni yo, ni el primo de la colonia que quería lanzarse porque “tiene buena labia”. No, señor. Aquí el que no tenga credencial de partido, no tiene ni voz ni voto… ni derecho a pataleta.
Una jugada digna de villano de caricatura con gato en las piernas y plan malvado en carpeta.
¿Y el IEPC? Pues ya ni debería estar aquí
La cereza de este pastel electoral con fondant podrido es que, con la reforma federal en camino, el IEPC está en lista de espera para ser difunto institucional. ¡Sí, señora! Está más condenado que el fax en oficina moderna. Y aun así, con la soga al cuello, estos consejeros decidieron aventarse su última coreografía: “Paridad sin sentido”, musical en tres actos y cero lógica.
¿Y qué van a lograr? Pues muy sencillo: otra impugnación épica que va a terminar en el Tribunal Electoral, donde los magistrados ya deben tener un cajón especial para las ridiculeces de Jalisco.
El gran final con fuegos artificiales de sarcasmo
A ver, señores consejeros: si de verdad quieren paridad, empiecen por no actuar como lo peor del patriarcado, versión con falda y con Excel.
Porque esto que hicieron no es inclusión: es exclusión con perfume barato y discurso progresista reciclado. Y eso, aunque lo envuelvan en celofán rosa y lo promuevan con hashtags, sigue siendo una chapuza legal con aires de telenovela.
> Y mientras esperamos el fallo del tribunal —que vendrá más rápido que los tamales del 2 de febrero—, yo les dejo esta frase para bordar en el mantel del IEPC:
“La democracia no se arregla a manotazos ni a regañadientes; se construye con igualdad, no con vetos elegantes.”
¡Y salud! Que esto ya no es política… es cabaret sin talento, pero con presupuesto público.
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