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Carlos Ramírez

Si algunas victorias pudieran considerarse pírricas, las dos decisiones del Tribunal Electoral articuladas con el Instituto electoral serían evidencias: quitarle dos candidaturas a gobernador a Morena y limitar la sobrerrepresentación no van a modificar los equilibrios de las tendencias electorales. Al contrario, en el estilo presidencial, serán catapultadas como parte de la campaña morenista para aumentar el flujo de simpatizantes a las urnas.

Sólo la ingenuidad mediática pudiera afirmar que en Guerrero y Michoacán Morena ya perdió y el PRI o el PAN o la alianza opositora se puso a la cabeza en las tendencias. Y si bien se entienden los juegos y equilibrios de poder, no se trataba de darle un coscorrón mediático a Morena sino de reorganizar las preferencias sociales en las tendencias de los votos. En los hechos, Morena ha bajado expectativas en otros estados donde se eligen gobernadores sin necesidad de los apoyos y ayudas del INE y del Tribunal Electoral a la alianza PRI-PAN-PRD.

Tampoco fue una victoria por la democracia. En ejercicio del sistema electoral democrático del INE y del Tribunal, las victorias de Morena en Guerrero y Michoacán sólo podrían ser negadas si hubiera violaciones a las reglas electorales probadas en tribunales electorales. Y se trataría de una democracia procedimental, no como forma de gobierno ni como sistema representativo.

Los candidatos sustitutos a gobernador en Guerrero y Michoacán van a potenciar la ofensiva del INE-Tribunal como bandera de campaña y hasta ayer no había cambios en las tendencias de votos por el conflicto en los últimos días. Y el tema de la sobrerrepresentación también es ficticio en tanto que lo que vale a la hora de las votaciones será la suma de votos en alianzas y la de Morena seguirá teniendo mayoría; el PAN y el PRI han fijado un techo de 17%, contra más de 35% de Morena.

El asunto no radica en tratar dar argumentos a favor de Morena, sino en analizar de manera objetiva y real los escenarios de los partidos: la oposición ha fracasado en sus intentos de capitalizar los ataques a las decisiones presidenciales. Nuevo León ha demostrado cómo dar la voltereta a las tendencias electorales con estrategias de guerra sin reglas y no con ayudas del INE o del Tribunal.

La meta mínima de Morena en gubernaturas sería ocho de quince y la mayoría absoluta legislativa de 51% por sí o en alianzas y acercarse lo más que se pueda a la mayoría calificada de 67% de diputados. La alianza opositora careció de una estrategia real de política de objetivos concretos y los candidatos resultados miembros de la vieja clase policía que todos los días es machacada por el presidente de la república en sus conferencias matutinas.

La alianza opositora no supo leer el escenario electoral del INE y del Tribunal y se limitó a esperar dos candidatos menos, pero no dos tendencias decrecientes de votos. En el 2005 el jefe de gobierno López Obrador probó que la política de victimización, resistencia y conflicto le dio la cohesión a una alianza social mayoritaria que llegó hasta 2018.

La oposición perdió el espacio importante que abrió el INE y el Tribunal con el litigio y careció de una estrategia de reorganización de proyectos, fuerzas, alianzas y presencias. En los hechos, el PRI, el PAN y el PRD están deshechos en Michoacán y Guerrero y carecen de figuras alternativas que pudieran aprovechar la crisis por la negativa de registros. Suena paradójico pero el mejor aliado de la alianza opositora es el presidente de Morena, Mario Delgado, quien tampocotiene enfoques de política estratégica y reacciona con los ánimos.

En este contexto, las decisiones de candidaturas y de sobrerrepresentación nomodifican la estructura político-electoral del país y apenas sacuden a Morena, además de que ambas decisiones tampoco fueron nuevas formas de hacer política sino el cumplimiento de reglas existentes. Al final de cuentas, la reorganización de los dos órganos electorales –el INE y el Tribunal– que se va a dar después de las elecciones del 6 de junio será con las reglas de la mayoría legislativa y ahí Morena seguirá teniendo la ventaja porque la oposición careció de una estrategia alternativa a los dictámenes del Tribunal y del INE.

El tema esencial de las elecciones radica en saber quién tendrá la mayoría y la oposición PRI-PAN-PRD hasta hoy ha perdido la oportunidad por estar dominada por la vieja guardia de la policía priista de mezquindades.

 

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Política para dummies: La política debiera ser la verdad efectiva de Maquiavelo, no el viejo discurso de la mafia priísta del poder.

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Las opiniones expresadas por los columnistas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Expedientes Afondo

Nacido en la ciudad de Oaxaca en 1951, Carlos Ramírez comenzó su vida profesional en el periodismo en 1972. Y desde entonces ha estado ininterrumpidamente en el periodismo mexicano. Además de la práctica periodística, ha sido profesor de periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de México y en la Universidad Iberoamericana, además de ser un conferencista cotidiano en universidades de todo el país. Autor de la columna; Indicador Político Twitter: @carlosramirezh Página Web: http://indicadorpolitico.mx

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Carlos Ramírez

Indicador Político- Buendía: pistas de la CIA, el narco, la DFS y el Irancontra de Reagan

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Carlos Ramírez

Muchas de las pistas del asesinato de Manuel Buendía se perdieron en la investigación que hizo el mismo gobierno mexicano que estaba en la mira del columnista por la alianza de muchos de sus funcionarios con los primeros cártelesde la droga.

Hoy se reproduce aquí la columna del famoso periodista Jack Anderson que revela esas pistas que nunca se indagaron:

 

Una exclusiva fatal de periodista mexicano

Por JACK ANDERSON y DALE VAN ATTA

21 de agosto de 1990

Como uno de los periodistas de investigación más famosos de México, Manuel Buendía había pisado muchos dedos en el momento en que fue asesinado en mayo de 1984. Pero resulta que su asesinato fue más que una mera retribución de uno de los muchos funcionarios corruptos y narcotraficantes él había desenmascarado su investigación.

Ahora parece que Buendía, conocido por algunos como el Jack Anderson mexicano, fue asesinado en un encubrimiento generalizado de una red internacional de tráfico de drogas que contaba con la complicidad del gobierno mexicano y que incluso había llegado a la CIA. El intrépido Buendía se había acercadoincómodamente a las operaciones de drogas ilegales protegidas por la versión mexicana del FBI (la Federal de Seguridad), utilizada por la CIA para enviar armas a contraguerrillas en Nicaragua.

Su columna “Private Network” (Red Privada) había ganado los premios de periodismo más prestigiosos de su país. El entonces presidente Miguel de la Madrid asistió a su funeral. Sin embargo, las autoridades mexicanas se esforzaron por investigar su asesinato. Solo el año pasado (1989), el gobierno acusó a José Antonio Zorrilla. En el momento del asesinato, Zorilla era jefe de la Dirección Federal de Seguridad o DFS, el FBI de México (era más bien una CIA). Las acusaciones alegaban que Zorilla planeó el asesinato por temor a que el periodista revelara sus vínculos con el narcotráfico. La culpabilidad puede no terminar con él. Las investigaciones de Buendia sobre la CIA, el tráfico y la corrupción oficial le dieron enemigos en lugares aún más altos.

Los documentos de la Drug Enforcement Agency revelados recientemente en un juicio en Los Ángeles por el asesinato de un agente de la DEA demuestran que Buendia estaba investigando cifras en el gobierno y la industria de la droga. Los informes de la DEA revelan entrevistas de la agencia con un estadounidense, Laurence Victor Harrison, que estableció las comunicaciones de radio para los barones de la droga mexicanos a mediados de la década de 1980. En una entrevista en febrero pasado, Harrison dijo que sabía cómo información privilegiada que Buendía estaba investigando los vínculos entre el narcotráfico y los funcionarios mexicanos. Entre los oficiales sobre los que estaba haciendo preguntas estaba Manuel Bartlett Díaz, y luego el jefe de Zorrilla como ministro del Interior. Bartlett ahora es ministro de educación.

Harrison le dijo a la DEA que Buendía recibió algunas pistas de Javier Juárez Vásquez, entonces editor del periódico (veracruzano) Primera Plana. El cuerpo torturado de Vásquez fue encontrado un día después del asesinato de Buendía. Vásquez le había contado a Buendía sobre un rancho supuestamente propiedad de narcotraficantes y usado por la CIA para entrenar guerrilleros. Aparentemente, la fuente de Buendia también había revelado información sobre pistas de aterrizaje propiedad de capos de la droga y utilizada por la CIA para llevar armas a contras(nicaragüenses). El informe de la DEA dice que a los pilotos que voló armas se les permitió hacer el viaje de regreso más rentable recogiendo cocaína en Colombia. Se recargarían en las pistas de aterrizaje en ruta a Miami. Cuando le preguntamos al vocero de la CIA, Mark Mansfield, sobre las acusaciones, insistió en que “la CIA nunca usó traficantes de drogas o territorio mexicano como un conducto para apoyar a ningún tipo contra los contras”. Pero las contras le dijeron a nuestro asociado Dean Boyd que las pistas de aterrizaje mexicanas habían figurado en el esfuerzo armamentístico. Los investigadores del Senado confirmaron que eran los mismos manejados por narcotraficantes.

Buendia lo había conseguido todo, pero lo que podría haber sido su mayor primicia nunca la pudo publicar.

 

Una nueva investigación podría hoy llegar más allá de la que controlaron De la Madrid y Bartlett.

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Política para dummies: Al final, la política es el juego perverso del poder.

Novedad editorial: adquiera el libro El shock neoliberal en México, Editorial Indicador Político, escrito por Carlos Ramírez, Samuel Schmidt y Rubi Rivera; disponible en Amazon en versión eBook digital o impresa: https://www.amazon.com/dp/B09919C13V

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Carlos Ramírez

Indicador Político- Advertencias de Buendía en 1984, aún vigentes; la situación ha empeorado

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Carlos Ramírez

 

A la memoria de Carlos Miguel Salomón Fautsch y

abrazo fraternal a Carlos Salomón Cámara.

A treinta y siete años de distancia, la denuncia del columnista Manuel Buendía no fue atendida por la estructura gubernamental y social de seguridad y por eso la crisis en ese sector exhibe los conflictos de la acumulación de problemas. El columnista de Excélsior había revelado que el auge del narcotráfico se debía a la protección dada a las bandas por funcionarios.

A continuación los párrafos más importantes de la columna de Buendía publicada el 14 de mayo de 1984 dos semanas antes de su asesinato para callarlo:

“El procurador general de la República y el secretario de la Defensa nodeberían ignorar por más tiempo la advertencia que hicieron desde marzo los nueve obispos del Pacífico Sur, respecto al significado político que puede tener el incremento del narcotráfico en nuestro país, específicamente en los estados de Oaxaca y Chiapas.

“Tal como lo plantean –y como se desprende también de otras informaciones–, este asunto involucra la seguridad nacional.

“Los nueve dirigentes eclesiásticos coinciden con lo que saben otros observadores. Dicen que en este sucio negocio ‘existe la complicidad, directa o indirecta, de altos funcionarios públicos a nivel estatal y federal’.

“Pero principalmente afirman que con el narcotráfico puede quedar comprometida la imagen exterior de México, ‘si como país, damos cabida a mafias internacionales, que van a terminar por inmiscuirse en nuestros asuntos patrios’.

“Esto, el peligro de una ‘interferenciaextranjera’, es subrayado por los obispos, que no hacen más que recoger las preocupaciones de sectores sociales: ‘Tenemos el temor, no infundado, de que en México llegue a suceder lo que en otros países hermanos, donde estas redes de narcotraficantes han llegado a tener influencia política decisiva’.

“La lista de estos países en donde los narcotraficantes han tenido ‘decisiva influencia política’, incluye no solo a Italia, sino a otros cercanos a nosotros geográficamente, y ligados por una complicada urdimbre de relaciones.

Bolivia y Colombia son dos de estos países. Colombia se halla actualmente bajo estado de sitio después del asesinato del ministerio de justicia, liquidado por la omnipotente asociación de traficantes de drogas. Nadie ignora como en esos dos países los estupefacientes y la política han ido muchas veces de la mano.

“Pero es en Estados Unidos donde se da el fenómeno más peligroso no solo para su propia sociedad sino para los países del continente, especialmenteMéxico. El contubernio de políticos y miembros del crimen organizado –que incluye el comercio clandestino de enervantes– es cosa vieja en el esquema norteamericano, y un pilar para la ampliación constante del mercado, que estimula en otros territorios, como el nuestro, la producción.

“La denuncia de los nueve obispos no parece exagerada al decir que existe para México el peligro de la interferencia extranjera en nuestros ‘asuntos patrios’ por la vía de las mafias internacionales. Más bien se quedaron cortos. Ellos debieron haber señalado que en México ya se dio el caso de que ciertos hechos políticos, en el pasado inmediato, fueran marcados por la influencia de un notorio traficante de narcóticos.

“La corrupción, que es un fenómeno esencialmente político, fue incrementadadurante el sexenio pasado, en una medida de realidad incontrastable, por los intereses de ese traficante que ejerció su actividad casi a la luz pública.

“Pero se puede hablar de hechos más concretos. Por la cercanía que tuvo con el Presidente de la República, Arturo Durazo Moreno influyó en decisiones del gobierno como la represión contra supuestos enemigos, y también en algunos aspectos importantes de la información; o en la conducta de no pocos dirigentes sociales y de funcionarios que literalmente dependían de él para su provisión de enervantes o para el mantenimiento de sus equipos de ‘seguridad’.

“Dejó tan permeados los círculos oficiales Durazo Moreno, que el nuevo gobierno parece haber desistido ya de traerlo para que responda por una variedad de acusaciones penales. El miedo a su sola presencia en el país, prácticamente ha paralizado los esfuerzos para localizarlo y aprehenderlo.

(…)

“Pero con Durazo o no, la mafia internacional del narcotráfico ha incrementado evidentemente sus actividades en México, de 1982 a la fecha. Y esto, como señalan los nueve obispos, no se puede lograr sin complicidades internas”.

 

 

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Política para dummies: La política es la memoria de las sociedades.

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Carlos Ramírez

Indicador Político- Buendía: el reclamo de la memoria y por qué estamos como estamos

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Carlos Ramírez

El promovido documental sobre la vida del columnista Manuel Buendía confundió a los espectadores y dejó algunos sabores nada agradables de exoneración de funcionarios de Gobernación en el sexenio del presidente Miguel de la Madrid. Sin embargo, ayudó a refrescar la memoria para seguir insistiendo en qué el asesinato del periodista el 30 de mayo de 1984 marcó el inicio de la crisis de seguridad que responsabiliza al sector público de los saldos negativos.

De manera independiente al hecho de que es difícil –aunque no imposible– fincar conclusiones periciales de responsabilidades criminales a través de una investigación periodística, el documental recordó qué Buendía había comentado en su columna un desplegado de los obispos del Pacífico Sur denunciando la irrupción del narcotráfico y cooptando campesinos y funcionarios para dar inicio a los que fue la ola de descomposición de los cuerpos gubernamentales de seguridad y sus funciones al servicio de los primeros cárteles del narco.

A treinta y siete años de distancia y siete presidentes de la República, la crisis de seguridad se ha agravado y el involucramiento de autoridades municipales estatales y federales ha crecido a niveles alarmantes. El asesinato de Buendía fue un detonador que llamó la atención hacia conductas criminales que involucraban a un periodista que en el momento de su muerte estaba investigando alianzas de funcionarios del área de seguridad de la Secretaría de Gobernación, cuyo titular era Manuel Bartlett Díaz, con las bandas primarias de mariguaneros. En 1985 se supo que el capo Rafael Caro Quintero portaba una credencial válida y oficial como agente de la Dirección Federal de Seguridad de Gobernación, aunque con otro nombre; esas credenciales fueron solicitadas por la Procuraduría General de la República, cuyo titular era Sergio García Ramírez, para incorporarlas al expediente pericial, pero al final desaparecieronborrando pistas de la alianza narcos-Gobernación.

El asesinato de Buendía se dio previo al incidente que reventó las complicidades funcionarios-narcos: el secuestro, tortura y asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar en febrero de 1985, provocando una inusitada ola de presiones políticas del gobierno de Estados Unidos con denuncias de que el narco responsable directo del incidente estaba protegido por autoridades de la policía política de Gobernación.

El director de la Dirección Federal de Seguridad era José Antonio Zorrilla Pérez, quién había sido señalado sin pruebas como responsable del asesinato de Buendía. Zorrilla había sido secretario particular de Fernando Gutiérrez Barrios en la DFS, pero su posición como director había sido a propuesta de Bartlett Díaz. Inclusive, Bartlett comisionó de manera directa a Zorrilla como jefe de la investigación del asesinato de Buendía. En 1985 Zorrilla fue obligado a renunciar a la policía, apareció en las listas de diputado local por Hidalgo con la promesa de catapultarlo a la gubernatura, después renunció a esa nominación, estuvo en la clandestinidad y en 1989 fue arrestado por el gobierno de Carlos Salinas de Gortari como responsable del asesinato de Buendía.

Una revisión de los expedientes de entonces revela que Zorrilla acumulaba más evidencias de estar protegiendo al narco que responsabilidad alguna en el asesinato del columnista. En una estridente campaña de medios, en 1985 el embajador estadounidense John Gavin emprendió una campaña de denuncia contra Zorrilla por los datos de alianzas con el narco, aunque algunas filtraciones periodísticas de entonces revelaban que Zorrilla como jefe de la policía política había roto relaciones con la CIA estadounidense y se había refugiado bajo la protección de la policía política de Alemania comunista, la temible STASI.

Zorrilla purgó veinticinco años de prisión por el asesinato de Buendía, pero no hubo ninguna investigación sobre sus vinculaciones con el narcotráfico y la protección que la DFS daba a los cargamentos de mariguana rumbo a EE. UU. De 1984 a la fecha, la vinculación de autoridades de seguridad protegiendo al narcotráfico y al crimen organizado hancrecido en evidencias probatorias y constituyen el punto central de la crisis actual de seguridad interior.

Buendía dio el aviso en 1984 y fue asesinado en lugar de atendido.

 

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Política para dummies: La política es lo que no quieren que sea.

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