Por el Dr Salvador Guerrero Chiprés
La entrega de reconocimientos a funcionarios públicos en el Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles” revela una fisonomía del Estado mexicano contemporáneo, donde la excepción logística impuesta por un torneo global fue capitalizada para moldear,cohesionar y exhibir el espíritu de cuerpo de la burocracia.
El despliegue de más de 124 mil servidores públicos bajo un mismo mando unificado con el Plan Kukulkán y con un objetivo único —garantizar seguridad, movilidad y servicios durante el Mundial de Futbol— forzó una articulación horizontal innovadora y colocó en la misma dinámica de ejecución a trabajadores de limpia y de transporte como a elementos de seguridad, cuerpos de protección civil y fuerzas armadas.
Henri Fayol, considerado uno de los padres de la administración moderna, en su libro Administración Industrial y General (1916) incluyó al esprit de corps —espíritu de cuerpo— como uno de sus principios de la administración, y lo definió como la armonía y la unión del personal de una empresa o institución”.
Misma mística reflejada al cohesionar identidades institucionales bajo la lógica de un Estado capaz de operar con estándares de calidad global ante una justa internacional,reconocida ayer en la base militar de Santa Lucía, en el AIFA, por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Reconocimiento a servidores públicos de 16 secretarías de Estado, 26 dependencias y seis administraciones estatales, en una visión convergente con la tesis de Francis Fukuyama respecto a la estabilidad democrática fortalecida con instituciones robustas, apuntaladas por una burocracia técnica eficaz, ajena a la polarización.
La composición del presídium expresa la coordinación necesaria ante eventos globales y una dinámica a permanecer después del Mundial: la Presidenta flanqueada por los secretarios de la Defensa y Marina, seguidos de las presidentas de la Cámara de Diputados y el Senado, y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada.
Esa visibilización pública de los elementos de base federales y locales, sustraídos deliberadamente de su anonimato sistémico, opera como un mecanismo de legitimación política fundamentado en la disciplina laboral y el orgullo de cuerpo.“Mostramos al mundo nuestra capacidad de organización, nuestra capacidad de coordinación, la fortaleza de nuestras instituciones”, dice Sheinbaum.
La conducción de la seguridad en este escenario demandó liderazgos firmes. Desde la CDMX, la jefa de Gobierno —quien al final del evento en el AIFA reconoció a representantes de las dependencias locales, entre ellos del C5 instruyó tareas operativas de proximidad,control de multitudes y pacificación urbana.
Sacar del anonimato a elementos federales y locales constituye un poderoso incentivo simbólico, consolidando el espíritu de cuerpo del servicio público.
@guerrerochipres
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