
Iván García Medina
Si hay una institución en Jalisco que parece haber normalizado la irrelevancia, esa es la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Mientras la realidad social exige pronunciamientos firmes, investigaciones visibles y una defensa activa frente a abusos del poder, la CEDHJ bajo la presidencia de Luz del Carmen Godínez González permanece en un estado de somnolencia institucional que ya no puede explicarse como simple burocracia: es omisión.

Luz del Carmen Godínez… atrapada por la pareja?
La crítica no es nueva ni aislada. Ayer miércoles 4 de febrero de 2026, El Informador, en su columna Allá en la Fuente, puso el dedo en la llaga al describir con claridad quirúrgica el extravío de la Comisión. Vale la pena leer parte del trascendido, porque retrata con precisión el momento:
“El miércoles pasado se eligió a cuatro nuevos consejeros ciudadanos propietarios para la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, que llegan a una institución más famosa por sus pleitos internos que por la defensa efectiva de los derechos humanos. Un aterrizaje complicado: la CEDHJ lleva tiempo extraviada entre silencios incómodos y recomendaciones que nadie recuerda haber leído.
Pero la función apenas comienza.
A finales de julio deberá renovarse otro bloque de cuatro consejeros, y en agosto tocará el cambio en la Presidencia de la Comisión. Es decir, meses movidos en una dependencia donde el mayor reto parece ser ponerse de acuerdo consigo misma.
La gran pregunta es si estos relevos servirán para rescatar a la Comisión del letargo o solo para reacomodar las sillas”.
La pregunta no es retórica: es urgente. Y la respuesta, por ahora, es desalentadora.

Luz del Carmen Godínez… bajo el yugo de Ibarra Pedroza y Salvador Rodríguez de la Cruz?
Porque mientras se habla de relevos, la presidenta de la CEDHJ parece atrapada en el viejo refrán de “en casa de herrero, azadón de palo”. Preside el órgano encargado de señalar abusos, pero no ha sido capaz, o no ha querido, romper con la mano que realmente mece la cuna dentro de la Comisión. El peso del “Maestro Ibarra”, aliado con el actual síndico del Ayuntamiento de Guadalajara, Salvador Rodríguez de la Cruz, sigue siendo determinante afirman quienes ahí laboran. Una mancuerna política que no es neutral, que arrastra historia, filiaciones y un pasado de operación política ligado al ex secretario general de gobierno del alfarismo.

Enrique Ibarra… La mano que mece la cuna en la CEDHJ?
No es un dato menor: se trata nos dicen del mismo bloque que conspiró abiertamente contra el actual gobernador de Jalisco. Que esa dupla conserve influencia dentro de la Comisión de Derechos Humanos no solo explica el silencio; lo agrava. La CEDHJ no puede ser árbitro cuando está capturada por intereses que nada tienen que ver con las víctimas ni con la defensa de derechos.
Mientras Luz del Carmen Godínez González se limite a quejarse en privado con amistades, pero evite confrontar y desmantelar ese control político interno, la Comisión seguirá siendo rehén. Rehén de agendas personales, de ajustes de cuentas heredados y de una lógica de cuotas que ha vaciado de contenido a una institución que debería ser incómoda para el poder, no funcional a él.

Salvador Rodríguez de la Cruz, el operador y hombre fuerte de Enrique Ibarra
El problema ya no es de imagen, es de legitimidad. Cada día de silencio confirma el letargo. Cada recomendación tibia o inexistente reafirma la sospecha: la CEDHJ dejó de mirar a la sociedad y se dedica a administrarse a sí misma. Y cuando un organismo de derechos humanos entra en ese estado, deja de ser contrapeso y se convierte en adorno.
Los próximos meses dirán si hay voluntad real de rescate o si, como advierte Allá en la Fuente, solo veremos un reacomodo de sillas en un edificio donde los derechos humanos llevan demasiado tiempo esperando que alguien despierte.
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