
Horacio Villaseñor Manzanedo
Basta ver la desdicha en que se encuentra la Zona Metropolitana de Guadalajara, convertida en un asco y un caos urbano; mal el agua que se suministra, insuficiente drenaje, pocas áreas verdes, colonias oscuras, la ciudad toda sucia, intransitable, sin espacios en panteones públicos, mercados sin estacionamiento, calles con hoyos, convertida en una ciudad indigente, insegura, etc., todo esto que debería atenderse con los impuestos y que por la falta de funcionarios municipales talentosos, han “ dado al traste” a la antes denominada Ciudad de las Rosas. Es tanta la ignorancia que, al discurso falso de falta de recursos y tiempo para solucionar problemas que se han visto acrecentados por la conurbación, ahora salen con la tontería de la “corresponsabilidad”. Ante la evidente falta de capacidad de los que ganan elecciones, pero que no saben gobernar, se ha vuelto imposible cumplir con lo que la constitución obliga para garantizar el derecho a una ciudad decente, que el municipio sea gobernado por un ayuntamiento, no por la gente, entonces no les queda de otra, inventan pretextos y declaran estupideces. Crearon, en el 2009, el área metropolitana de Guadalajara dizque para recibir recursos del llamado Fondo Metropolitano, porque ante la ausencia de inteligencia no pudieron ver que no faltan recursos sino administradores públicos con experiencia. En el 2014, nace el IMEPLAN, el “rimbombante” Instituto de Planeación y Gestión del Desarrollo del Área Metropolitana de Guadalajara que solo ha servido para distraer y desperdiciar más el dinero de todos. Seis años después, en 2020, el gobierno federal desaparece el FONMETRO, Fondo Metropolitano, lo que en su momento festejé, toda vez, que parecía que habían entendido que el desarrollo gubernamental metropolitano no depende de dinero extra, sino de lo que decidan mujeres y hombres que cobran como ediles. Tener la responsabilidad de gobernar una ciudad metropolitana es una tarea difícil y compleja, exige entender que no se necesitan gobiernos metropolitanos ni agencias inútiles, solo capacidad administrativa para obtener recursos económicos directos suficientes y lograr que la erogación de éstos se haga honesta y eficientemente; exige un esfuerzo intenso para ampliar la base de los contribuyentes; ajustar y actualizar las cuotas, tasas y tarifas de los diferentes impuestos, derechos, productos y aprovechamientos; modernizar e implementar nuevos instrumentos para ahorrar e incrementar los ingresos municipales; reorganizar el funcionamiento del ayuntamiento y lograr hacerlo servible. Como no saben cómo hacerlo, a los inútiles ayuntamientos de ahora solo les da para ocurrencias. La Ley de Coordinación Metropolitana del Estado de Jalisco suponía empleados municipales inteligentes y ayuntamientos con una situación financiera sana, sólida y firme. Posibilitaba la implementación de nuevas estructuras institucionales para la planeación, administración, participación, información y dotación de servicios en asuntos comunes (comisiones, institutos, fondos metropolitanos, observatorios, corporaciones de desarrollo económico, empresas mixtas, fideicomisos para desarrollos urbanos integrales y sustentables etc.) todo para generar ahorros, optimización del gasto y fortalecer al municipio no al gobierno del estado, facultándolo para autogobernarse, no como se hizo, todo al revés. El IMEPLAN mal creado, hoy debilita a los ayuntamientos, los daña económica y políticamente, pero fueron ellos quienes lo autorizaron. La hipocresía, ambición e ignorancia de ediles populares que no saben y solo le hacen al cuento, son la desgracia gubernamental metropolitana. Ni hablar.
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